Este es uno de esos casos que no se pueden creer; uno de los más mediáticos en toda España. Todo pasó el 7 de julio de 2016, en un Sanfermín. A la mujer, que tenía 19 años en ese momento, la mantienen en anonimato con la identidad cubierta para protegerla. Por la misma razón el juicio ha sido a puertas cerradas.
Ese día ya por la noche, la joven empezó una conversación con José Á. Prenda, en una banca donde ambos estaban sentados. Luego se acercaron Ángel Boza y los otros tres acusados.
La mujer le dice al grupo, cerca de las 2 am, que se va a dormir al carro en el que había ido a la fiesta de los Sanfermines en Pamplona, manejando desde Madrid. Había venido con un amigo que ahora no estaba. El grupo de los hoy investigados se ofrecieron a acompañarla.
Todos caminan hasta la plaza, y miran si pueden entrar a un portal para tener relaciones sexuales, pero se dan cuenta de que el lugar es el acceso a unos baños; preguntan en el Hotel Europa si tienen habitaciones por hora o para la noche, pero no tenían. La mujer camina junto a Boza, y se besan durante la caminata. El resto de los amigos va atrás. A las 3 am, Prenda entra en otro hostal -en el que ocurrió el incidente- antes de que una señora cierre la puerta principal, sube al segundo piso y vuelve a bajar para abrirle paso al resto.
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A las 3.10 am, suben todos al segundo descanso de la escalera y dos de ellos agarran a la mujer por los brazos y la meten en el portal. Según el fallo, "rodeada por cinco varones, de edades muy superiores y fuerte complexión", la denunciante "se sintió impresionada y sin capacidad de reacción". La mujer "sintió un intenso agobio y desasosiego, que le produjo estupor y le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad", lo que la llevó a acceder a los deseos de los agresores. Todos los hombres penetraron bucalmente a la mujer; algunos además vaginal y analmente, y filmaron videos con sus teléfonos.
Hicieron
7 videos que suman 96 segundos. Uno de los hombres posteó mensajes en WhatsApp celebrando lo que habían hecho y prometiendo compartir las imágenes.
De acuerdo con el informe policial, la actitud de la víctima durante la escena fue "pasiva o neutral" y mantuvo los ojos cerrados todo el tiempo.
Antes de salir, los acusados le roban el celular y le sacan las tarjetas SIM y de memoria. A las 3.25 am los hombres salen del portal y se van a la plaza de toros. La mujer sale también del portal y se sienta en posición fetal en un banco y empieza a llorar. La joven fue encontrada en estado de consternación por una pareja que estaba cerca de donde ocurrió el incidente, llaman al 112 y la llevan al hospital a las 3.30 am.
A las 8.15 am cuatro de los acusados son identificados en el callejón de la plaza tras correr el encierro, pero no los arrestan. Después se reúnen con el quinto y se van en un bus hasta donde tenían estacionado el carro, en San Jorge. Entonces allí son detenidos.
"La Manada" es el nombre como se llamaba este grupo a su chat en whatsaap, del que formaban parte cuatro de los cinco acusados. En el chat se encontraron mensajes como este: "Quillo en verdad follarnos a una buena gorda entre los cinco en
San Fermín sería apoteósico. Prefiero follarnos a una gorda entre cinco que a un pepino de tía yo solo". Todos los mensajes previos al viaje a Pamplona no fueron admitidos como pruebas en el juicio.
La Manada ha sido condenada por abuso sexual. El juez alegó que como la mujer no puso resistencia, ni se defendió y cerró los ojos, esto no se puede considerar una violación. Porque en España solo es violación cuando hay violencia. De otro modo, es abuso sexual.
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El Ministerio Público alega que los hechos "son constitutivos de un delito de agresión sexual (violación) y no solo de abuso sexual", según una publicación de una nota de prensa firmada por el fiscal superior de la comunidad foral, José Antonio Sánchez-Villares.
Por lo tanto, José Ángel Prenda (el jefe de La Manada), Alfonso Cabezuelo (militar), Antonio Manuel Guerrero (guardia civil), Jesús Escudero y Ángel Boza, presos desde el 9 de julio de 2016, han sido considerados autores de un delito de abuso sexual continuado pero no de violación, porque según el tribunal los hombres ni amenazaron ni intimidaron a la víctima.
Uno de los tres miembros del tribunal, el magistrado Ricardo González, además ha emitido un voto particular discrepante en el que pide la absolución de los cinco acusados porque según su entender la joven accedió a mantener relaciones sexuales con los acusados.
Los agresores y la víctima aún pueden apelar la decisión de la Audiencia Provincial de Navarra.
El abogado de cuatro de los cinco condenados, Agustín Martínez, dijo que está "escandalizado" por estas protestas, que según él son "absolutamente alucinantes". "El problema de este asunto es que desde el 8 de julio de 2016 ya se dictó una sentencia contra estos señores. A partir de aquí, que tres magistrados después del juicio dicten otra produce estupor. Pero es que ellos estaban en la sala. La gente que sale a la calle no ha visto las pruebas y los magistrados se basan en lo que ocurrió en la sala".
Los abogados de los condenados anunciaron luego de saber la sentencia del fallo judicial, que van a presentar recurso, al igual que las acusaciones populares, tanto el Gobierno foral como el Ayuntamiento de Pamplona.
Por su parte, el abogado de la víctima, Carlos Bacaicoa, dijo que no sabe si su defendida quiere apelar a la sentencia. "Tenemos que hablar con ella para ver si quiere recurrir. Nosotros somos de la opinión de que hay que recurrir".
https://twitter.com/el_pais/status/989733391573528576
Resulta que ahora está toda España gritando en las calles que el caso de La Manada es una violación, y punto. "No es abuso, es violación" dicen las pancartas y los coros en todas las manifestaciones. Decenas de personas congregados frente a diferentes lugares representantes de la justicia en varias ciudades españolas han salido a la calle para criticar el veredicto al grito de:
"No es abuso, es violación", para apoyar a la víctima.
Un día después del final del juicio, en Madrid, 50 mil personas han salido a pedir justicia; en Barcelona, 10 mil personas se concentraban a la misma hora en la plaza de Sant Jaume también contra de la sentencia. En Sevilla, cientos de personas, la mayoría mujeres, fueron a las puertas del Ayuntamiento, en la céntrica Plaza Nueva, convocados por el colectivo Alerta Feminista; en Valencia, también centenares de personas protestaban ante las puertas del Ayuntamiento de Valencia. En Bilbao, miles de personas han colapsado el centro de la ciudad, entre la plaza Circular y el Ayuntamiento.
https://twitter.com/el_pais/status/989571255937519616
En
Palma, cerca de mil personas se reunieron en la plaza del Ayuntamiento con cacerolas, pancartas y portando prendas de color morado. “No es abuso, es violación” y “No a la justicia patriarcal” eran los coros que más se escucharon.
¿Quiénes son los cinco hombres de "La manada"?
Ninguno de los cinco hombres, que son todos de Sevilla y tienen alrededor de 30 años, estuvieron presentes cuando se leyó la sentencia después del juicio, que duró cinco meses. Tampoco estuvo la víctima, que es de Madrid. Los hombres, que permanecen en prisión desde 2016, también tienen que pagar a la víctima una compensación de 65 mil dólares.
José Ángel Prenda, de 28 años, que es considerado el líder del grupo. Fue quien escribió el mensaje en WhatsApp sobre el video. En 2011, fue sentenciado a dos años de prisión por robo con uso de fuerza.
Antonio Manuel Guerrero es un
guardia civil, nacido en 1989. Se cree que él grabó seis videos. También admitió haberle robado el celular a la víctima.
Ángel Boza, de 26 años, ha robado con uso de fuerza y ha sido detenido por manejar bajo la influencia de las drogas y el alcohol.
Alfonso Jesús Cabezuelo, de 29 años, es un
oficial militar. Se cree que grabó uno de los videos.
Jesús Escudero, de 27 años, es peluquero y el más discreto de todos. No tiene antecedentes y tampoco estaba en el chat de WhatsApp de La Manada.
La víctima tiene miles de simpatizantes aunados bajo el eslogan "Te creemos", un fenómeno comparable con el #MeToo de Estados Unidos. La naturaleza del abuso grupal, la juventud de la víctima y los mensajes celebrando el hecho en WhatsApp ayudaron a que la gente se volviera defensora y se manifestara en contra de los jueces y que pidieran justicia por la mujer.