El 21 de septiembre de 2011 la práctica de Real Zaragoza fue interrumpida por una llamativa situación. La policía hizo que el entrenamiento se detuviera, en búsqueda de Braulio Nóbrega, uno de los delanteros del equipo ‘maño’, que dos días atrás había metido un gol en contra para su carrera.
No fue en el terreno de juego sino en su vida cotidiana. Mientras transitaba por una calle de Cuarte de Huerva cerca a su casa, el jugador increpó por detrás a una vecina y abusó de ella tocándole los senos sin consentimiento. Luego, ante la atónita exclamación de la mujer, el jugador tomó su Porsche negro y se fue. A la mujer no se le olvidó aquella escena, tampoco el auto y una pequeña maleta de futbolista que Braulio llevaba consigo.
La mujer denunció al hombre, sin saber que era una de las figuras de Real Zaragoza. La justicia actuó en propiedad. Nóbrega, delantero azotado por las lesiones en una carrera que arrancó de forma prometedora, negó cualquier ataque a la mujer. Ese mismo día Braulio dejó los juzgados en compañía de sus abogados.
La carrera que inició en 2004 proveniente de la cantera de Atlético de Madrid tuvo muchas interrupciones pero ninguna como esta. El jugador pasó por Mallorca, luego se fue a Salamanca donde hizo dupla con el mexicano Carlos Vela, siendo uno de los ataques más temibles de segunda división. Pero fue en Getafe donde se consolidó como jugador.
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Todo lo que un día prometió se hizo realidad en Londres. Un gol de Braulio hizo que Getafe hiciera historia en el estadio de Tottenham, y con eso vivió por muchas temporadas más. Pero las lesiones, sobre todo en su tobillo derecho, hicieron que la carrera de Nóbrega no despegara nunca de manera definitiva.
Con su llegada a Zaragoza apreció la segunda oportunidad que el fútbol le daba a este jugador, pero los estrados empañaron todo. Días después, Braulio confesó haber tocado a su vecina y, preso de la culpa, confesó haber ‘manoseado’ a tres mujeres más en semanas anteriores. El club ‘maño’ prefirió el silencio antes que una defensa sobre esta conducta.
Por los errores en su vida Braulio pasó de jugar frente a Messi a jugar en Malasia y ahora en Colombia
La justicia lo sentenció a pagar 12.600 euros para resarcir a la última de las cuatro víctimas. Se salvó de la cárcel porque pudo negociar el pago multas con las afectadas. Sin embargo, firmó una prohibición de acercarse a las mujeres que fueron víctimas de su acoso.
Después, su imagen y panorama deportivo no mejoraron.
Se mudó a Cartagena y luego a Hércules, pero no pasó de la intrascendencia. Por eso decidió abandonar España con rumbo desconocido. El fútbol de Malasia lo cobijó y ahí, aunque tuvo una destacada actuación, se perdió para el fútbol competitivo. Hasta que apareció Millonarios, que lo rescató de la intrascendencia y en tierras colombianas Braulio, la eterna promesa, querrá dejar atrás su pasado y sus condenas, las que carga en la maleta pero consciente que en Colombia solo lo juzgará su fútbol.
Por los errores en su vida Braulio pasó de jugar frente a Messi a jugar en Malasia y ahora en Colombia
La justicia lo sentenció a pagar 12.600 euros para resarcir a la última de las cuatro víctimas. Se salvó de la cárcel porque pudo negociar el pago multas con las afectadas. Sin embargo, firmó una prohibición de acercarse a las mujeres que fueron víctimas de su acoso.
Después, su imagen y panorama deportivo no mejoraron.
Se mudó a Cartagena y luego a Hércules, pero no pasó de la intrascendencia. Por eso decidió abandonar España con rumbo desconocido. El fútbol de Malasia lo cobijó y ahí, aunque tuvo una destacada actuación, se perdió para el fútbol competitivo. Hasta que apareció Millonarios, que lo rescató de la intrascendencia y en tierras colombianas Braulio, la eterna promesa, querrá dejar atrás su pasado y sus condenas, las que carga en la maleta pero consciente que en Colombia solo lo juzgará su fútbol.
