Si bien la hipertensión es una enfermedad común y estudiada en los seres humanos, en los gatos, que también la padecen, no es tan conocida. En los felinos puede generar daños en sus ojos, su corazón, su cerebro y sus riñones. Así que es necesario que los dueños de estas mascotas estén atentos a los síntomas.
La Sociedad Internacional de Medicina Felina (ISFM, por sus siglas en inglés) es la que puso el foco en esta dolencia que afecta especialmente a los gatos mayores y, como no se diagnostica a tiempo, no se aplica un tratamiento preventivo.
Como consecuencia, reseña la Agencia SINC, el animal puede sufrir consecuencias muy graves, como ceguera causada por el desprendimiento de retina.
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Sin embargo, si se trata oportunamente, la hipertensión se puede manejar, aunque exige algunos cuidados que obliga a los dueños a asumir una rutina que implica medir la presión arterial de los felinos de forma periódica, algo bastante infrecuente y en muchos casos, difícil.
Incluso si no se puede hacer en casa, acudir a una clínica para que lo haga un especialista conlleva una dificultad añadida: los gatos son muy susceptibles al estrés cuando se les lleva al veterinario, y su ansiedad puede hacer que la presión arterial aumente de forma anormal al encontrarse en un entorno médico. Es lo que también se conoce en humanos como "hipertensión de bata blanca”.
