Cuando tener una rutina de belleza favorece la salud mental

Publicado por: felipe.lopez el Mar, 20/10/2020 - 16:06
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Establecer una rutina de belleza no solo genera cambios visibles en el físico, también influye en la salud mental de las personas.
rutina de belleza
Créditos:
YouTube - Chanel

La rutina de belleza, es decir, del cuidado de la piel y maquillaje, aunque hay quienes confiesan que les da pereza, muchas personas sostienen que implementarla en el día a día hace que su autoconfianza y seguridad sobre sí mismos.

Aunque no lo parezca, verse al espejo tiene consecuencias en la salud mental. La psicóloga Pilar Guerra, expresó a la revista S Moda el País, “influye hasta bloquearnos totalmente, y entrar en lo que se llama atención selectiva, que es una distorsión cognitiva, una idea distorsionada de la realidad, lo que se conoce como dismorfofobia”.

Esto demuestra lo obsesionados que pueden ser los seres humanos por su aspecto físico y las consecuencias de solo concentrarse en esos puntos que desagradan del aspecto exterior, “Esa percepción se lleva al pensamiento y, a través del lenguaje, se generan pensamientos distorsionados que pasan a ser emociones generalmente negativas, de angustia, y que dan lugar a conductas obsesivas”, agregó Guerra.

Esa obsesión por los defectos se puede convertir en un círculo vicioso, así lo explica la psicóloga Pilar Conde, “El aspecto y el estado de ánimo están en constante retroalimentación. Si estamos contentos o tristes, se refleja en nuestro rostro. Los días que no nos vemos bien, suele coincidir que no hemos descansado lo suficiente, porque tenemos preocupaciones, por lo que, al ver nuestra expresión, que no deja de ser el reflejo de cómo nos encontramos, puede afectar a su vez nuestro estado de ánimo”.

Sin embargo, una rutina de belleza, inmersa en cosméticos, de acuerdo a las expertas mencionadas podría ser la solución para deshacerse de estos males. “El cuidado personal nos devuelve a nuestro centro”, dice Guerra.

A continuación, encuentra algunos consejos que le pueden ayudar a mejorar su salud mental a partir del apoyo en una rutina de belleza:

El momento y el lugar son de suma importancia, para que estos rituales sean efectivos en la cabeza, se debe buscar cierto nivel de concentración, “Un buen momento es el inicio de desaceleración del día, cuando ya llegamos a casa y nos ponemos cómodas”, sugiere Conde, aunque indica que también puede ser ese momento previo a irse a la cama.

Para que el sitio sea idóneo: “Mejor un lugar tranquilo y cómodo, con acceso fácil al material que utilicemos, para que nos resulte confortable el proceso”.

Algo agradable de los cosméticos es que tienen cierta influencia sobre los sentidos (al menos la mayoría), específicamente en el tacto y el olfato. Puede “realizar el ritual con los masajes recomendados y disfrutar de los mismos”, recomienda Conde.

Los movimientos deben ser suaves, con cuidado, en movimientos circulares o haciendo ligera presión de adentro hacia afuera. También puede oler el producto, apreciar el aroma y a continuación aplicarlo.

Tener expectativas realistas es otro consejo de gran importancia, tenga presente que la rutina de belleza nunca va a ser tan efectiva como un tratamiento estético o una cirugía, recuerde las limitaciones que estos representan.

“La necesidad lleva al deseo de hacerlo y en el deseo se ponen unas expectativas realistas para cumplirlas. Si esas expectativas se cumplen nos generarán relajación”, menciona Guerra.

La constancia apremia, debe tener disciplina y nunca abandonar la rutina, estos productos son más efectivos cuando se usan constantemente a lo largo del tiempo. Gracias al hábito la piel reflejará un mejor cuidado.

“Proporciona una autodisciplina, da lugar a efectos observables, empodera la autogestión, y eso genera bienestar psicológico”, dice Guerra. “Para mantener un orden y un equilibrio, la rutina de belleza puede formar parte de un patrón de comportamiento, que sale de forma natural, casi automatizada”, dice Conde mientras recomienda no saltarse la rutina de belleza ni siquiera un día.

Por otro lado, las dos expertas resaltan los efectos positivos del maquillaje en la salud mental, sin embargo, es importante no obsesionarse con este tipo de cosméticos.

El maquillaje entra en el mundo de lo sensorial y de los sentidos, entre otras cosas, porque mejora del aspecto físico realmente, produce un cambio visible que resalta la belleza. Y al vernos mejor esto se demuestra en la actitud que tenemos ante el mundo porque refuerza la autoestima”, expone Guerra, que además recomienda tomar un curso de maquillaje principiante para mejorar dichas habilidades.

La advertencia es: “La diferencia reside en si me maquillo porque me gusta y me veo mejor así, o si, por el contrario, si no me lo pongo no me siento segura, lo que podría producirme cierta ansiedad”, expone Conde. En este segundo contexto, el maquillaje en vez de dar autoestima podría afectarla negativamente.

Por su parte, Guerra plantea: “Si se nos acabase el maquillaje, ¿hasta qué punto el maquillaje mina nuestra confianza en nosotros mismos y nuestra libertad de actuación? El problema está en romper el equilibrio. Y el equilibrio se rompe cuando atendemos selectivamente de manera exagerada a este mundo de cuidado personal, ignorando que estamos entrando en una dependencia y adicción”.