Este domingo Chile enfrenta un histórico plebiscito para reformar su Constitución

Publicado por: gabriela.garcia el Dom, 25/10/2020 - 07:37
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Agencia Anadolu.
Más de 14 millones de chilenos están habilitados para votar en la consulta que definirá si se cambia la carta magna legada por la dictadura militar de Augusto Pinochet.
Chile
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Luego de más de 30 años Chile volverá a votar un plebiscito para definir su destino político en las urnas. Las dos preguntas que estarán planteadas en las papeletas serán si se quiere una nueva Constitución y si el órgano que debe redactarla es una convención constituyente o una convención mixta, es decir, que incluya a parlamentarios.

Con banderazos y caravanas los comandos del Apruebo y el Rechazo cerraron sus campañas en el último día en el que se podía hacer propaganda electoral. Sin embargo, en las calles, en los medios, en el transporte público, de lo único que se escucha hablar es del plebiscito de este domingo 25 de octubre.

“Esto es algo muy simbólico para nosotros porque la Constitución actual fue hecha en dictadura, y fue aprobada sin un padrón electoral válido. Está manchada”, señala a la Agencia Anadolu, Ignacia Núñez, estudiante universitaria.

Pero la consulta que para unos chilenos es histórica, para otros es innecesaria porque consideran que la actual Constitución ya tiene los mecanismos necesarios para responder a las demandas sociales.

“Aprobar una nueva Constitución es darle una hoja en blanco a la izquierda que no aporta nada y solo destruye, y que condena la violencia y el vandalismo cuando le conviene”, señala Eduardo Fernández, funcionario de una institución de salud previsional.

La Constitución de la dictadura

El plebiscito del 25 de octubre es el evento político más importante de Chile en las últimas décadas porque representa una oportunidad para que se redacte una Carta Magna desligada de la que se hizo durante el régimen militar de Augusto Pinochet (1973- 1990).

“Es la posibilidad de que Chile se libre finalmente de la camisa de fuerza que ha sido la Constitución impuesta por la dictadura hace 40 años. Esa Constitución fue concebida para proteger los intereses de una minoría privilegiada y, por lo tanto, para impedir los cambios contra los abusos y las desigualdades”, señaló a la Agencia Anadolu, Álvaro Elizalde, presidente del Partido Socialista.

Para Elizalde, una Constitución nacida en democracia permitirá establecer un nuevo pacto social y político, en el que el pueblo tenga plena soberanía para construir su futuro. Sin embargo, para quienes impulsan la opción del rechazo, el plebiscito resolverá si Chile sigue en la vía del progreso estable o si improvisa con un proceso constituyente.

“Esto no ha dado resultado en ninguna parte del mundo. Cuando los países avanzan es fundamental valorar lo que se ha hecho y no refundarlo todo con una hoja en blanco o desde cero”, señaló a la Agencia Anadolu el diputado de Renovación Nacional, Tomás Fuentes, impulsor del Rechazo.

Entre 1980 y el 2020 la Constitución chilena ha sido reformada 20 veces. Su reforma más importante se hizo en el 2005, cuando se redujo el mandato presidencial a cuatro años, se eliminaron los senadores vitalicios, se modificó el Consejo de Seguridad Nacional y se cambió la firma de Pinochet en la Carta Magna por la del entonces presidente, Ricardo Lagos.

La brecha generacional

Las protestas que sacudieron a Chile en octubre del año pasado y que fueron iniciadas por las evasiones del pasaje del metro protagonizadas por estudiantes secundarios, marcaron un punto de quiebre para muchos jóvenes que ven en el plebiscito su oportunidad de hacer historia y de revertir los daños del modelo impuesto en dictadura.

A sus 23 años, Ignacia Núñez dice que va a votar por el Apruebo porque está convencida de que es la mejor opción para Chile y porque quiere que la nueva Constitución esté escrita en democracia.

“No ir votar no es una opción para nosotros, la Constitución actual no funciona igual para todos, y que algunos tengamos la suerte de tener privilegios, no significa que todos tengan acceso a salud, educación. Debemos estar agradecidos, pero también pelear por los que no los tienen”, asegura la joven.

Pero, para Eduardo Fernández, de 50 años, quién votó en el plebiscito de 1988 a favor de la permanencia de Pinochet en el poder, la nueva consulta solo está creando confusión y falsas expectativas de cambio.

“Si comparo la campaña del SÍ y el NO del 88 con esta, es exactamente la misma, solo que ahora mienten más. Dicen que la Constitución va a cambiar las cosas y estoy seguro de que no es así. Viví el tiempo en el que hablaban de la famosa dictadura, para mí no fue ningún trauma, y, si pongo en la balanza lo que Pinochet tomó en el 73 y lo que entregó en el 89 fue un país que estaba en la pobreza y que él lo convirtió en el primer país de Suramérica”, señala Fernández a la Agencia Anadolu.

La polarización política entre los chilenos trasciende el tema de la edad y pone en el actual plebiscito el desafío de canalizar el malestar ciudadano a partir del diseño de nuevas instituciones.

“Si gana la opción Apruebo, será la primera vez en la historia del país que una Constitución sea escrita por mandato popular, siendo además ratificada en un plebiscito de salida que se estima será a mediados de 2022”, señala Mauricio Morales, analista político de la Universidad de Talca en Chile.

La votación de este 25 de octubre, que inicialmente estaba programa para el mes de abril y fue postergada por la pandemia, marcará una jornada histórica en la que las autoridades han tomado medidas extraordinarias para evitar los contagios en los centros de votación y se ha acortado el toque de queda el domingo para garantizar la movilidad de los votantes.

La opción ganadora deberá obtener más del 50% de los votos válidos. En el caso de que gane la opción del Apruebo la elección de los constituyentes se llevará a cabo el 21 de abril del próximo año y el proceso se puede extender hasta dos años, ya que la nueva Constitución tendrá que ser sometida a un nuevo plebiscito en el que el voto de todos los chilenos será obligatorio.