El calendario avanza hacia el 11 de junio, fecha de inicio del Mundial 2026, pero la geopolítica amenaza con alterar el cuadro deportivo. La escalada tras el ataque de Estados Unidos a Irán y la respuesta del régimen persa abrió un debate en la FIFA sobre el futuro de la selección iraní, ya clasificada para la fase final y con tres partidos programados en territorio estadounidense.
El domingo, Mehdi Taj, presidente de la Federación Iraní, admitió que la continuidad del equipo está en evaluación: “Con lo que ha pasado… y con ese ataque de Estados Unidos, es poco probable que podamos esperar con ilusión el Mundial, pero son los dirigentes deportivos los que deben decidir”.
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Las consecuencias reglamentarias de una retirada
El reglamento del torneo contempla este escenario en su artículo 6. Si Irán comunica su renuncia con más de 30 días antes del inicio, la Comisión Disciplinaria de la FIFA impondría una multa mínima de 250.000 francos suizos (323.730,60 dólares). Si lo hace con menos de 30 días, la sanción ascendería a 500.000 francos suizos (647.712 dólares).
Además, la Federación Iraní tendría que reembolsar los recursos recibidos para la preparación del equipo. El Consejo de la FIFA, reunido en Doha el 17 de diciembre, aprobó 1,5 millones de dólares por selección clasificada para gastos previos y un total de 10,5 millones de dólares por disputar el Mundial. También podrían aplicarse medidas disciplinarias adicionales, incluida la exclusión de futuras competiciones.
¿Habrá sustituto?
El artículo 6.7 señala que, ante la retirada o exclusión de una federación, la FIFA decidirá “a su entera discreción” si designa un reemplazo. Manteniéndose las 8,5 plazas para la Confederación Asiática, la selección mejor posicionada sería Irak, que disputará la repesca internacional el 31 de marzo frente al ganador del cruce entre Bolivia y Surinam. En ese escenario, Emiratos Árabes Unidos, que perdió el ‘play-off’ asiático ante Irak, podría acceder a esa instancia.
No sería un caso inédito: en 1930 y 1950 hubo reemplazos tras renuncias de selecciones clasificadas.
Si participa: seguridad y polémicas
De mantenerse en competencia, el desafío será reforzar la seguridad. Los ciudadanos iraníes tienen prohibido viajar a Estados Unidos por razones de seguridad nacional; sin embargo, el Comité Organizador logró que se autorizaran visados para jugadores y oficiales, no para aficionados.
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Irán fijó su base en el Complejo Deportivo Kino de Tucson (Arizona) y, en el grupo G, enfrentará a Nueva Zelanda el 15 de junio en Los Ángeles, a Bélgica el 21 de junio en la misma sede y a Egipto el 26 de junio en Seattle. Uno de esos partidos coincide con el Fin de Semana del Orgullo, lo que ya había generado protestas de ambas federaciones por tratarse de países que no reconocen derechos del colectivo LGTBI.
Desde la Casa Blanca, Andrew Giuliani, jefe del grupo de trabajo para la Copa del Mundo 2026, afirmó tras los ataques: “Mañana nos ocuparemos de los partidos de fútbol. Esta noche celebramos la oportunidad de libertad del pueblo iraní”.
