"Cartagena tocó fondo, tristemente": alcalde Dionisio Vélez

Publicado por: admin el Sáb, 01/03/2014 - 12:02
Share
Dionisio Vélez Trujillo dice que la política y el servicio social los lleva en la sangre. Es una carga genética que comenzó a entretejerse cuando su abuela, Ana María Vélez de Trujillo, salí
"Cartagena tocó fondo, tristemente": alcalde Dionisio Vélez

Dionisio Vélez Trujillo dice que la política y el servicio social los lleva en la sangre. Es una carga genética que comenzó a entretejerse cuando su abuela, Ana María Vélez de Trujillo, salía temprano de casa a recorrer los barrios cartageneros menos favorecidos para realizar obras sociales. La abuela de Dionisio casi siempre atendía la visita de personas que requerían su ayuda o compañeros con quienes planeaban realizar proyectos en los barrios más pobres de la Heroica.

El hijo de doña Ana María Vélez de Trujillo -y tío de Dionisio-, León Trujillo, siguió los mismos pasos. Empezó a recorrer la ciudad y a ganarse el aprecio de los ciudadanos. Se convirtió en un prestigioso líder conservador y a los 26 años fue nombrado mandatario de Cartagena. Fue el gobernante de la ciudad más joven –designado por la Gobernación- que ha tenido la ciudad.

Los padres de Dionisio también lo inspiraron a continuar con el legado de contacto social de su linaje. No es precisamente un delfín porque en su familia sólo su tío fue mandatario. Su papá, Dionisio Vélez White, es ingeniero Agrónomo pero en parte de su desempeño profesional fue gerente de las Empresas Públicas de Cartagena e incluso fue gerente y creador de la Empresa de Desarrollo Urbano de Bolívar Edurbe. Su mamá, Sandra Teresa Trujillo, también actuó en cargos empresariales e incluso diplomáticos. Dionisio es el tercero de cuatro hijos de los Vélez Trujillo y a sus 38 años se convirtió en alcalde de Cartagena. Ha sido el gobernante más joven que ha tenido la ciudad, electo por voto popular.

“Desde niño siempre estuvo dentro de mis metas llegar a la Alcaldía, poderle aportar y trabajar por la ciudad. Siempre en el colegio fui como un líder. Cuando pequeño les decía a mis amigos que iba a ser alcalde y hoy me dicen: ¿tú te acuerdas  que decías que ibas a ser alcalde de Cartagena?, ¡y lo eres!”, declaró el mandatario en su despacho del Palacio de la Aduana, una oficina amplia, con muchas sillas para las reuniones constantes que tiene que atender y el ambiente colonial que no abandona a la ciudad amurallada.

Dionisio Vélez es administrador de empresas y gran parte de su experiencia la ha curtido en el sector privado. “Siempre sin perder de vista que yo quería llegar a la alcaldía de Cartagena”, recuerda a cada instante.

El primer acercamiento suyo a la política electoral fue en el año 2000, cuando trató de ser concejal de la Joya del Caribe.  “En ese momento las cosas no se dieron por circunstancias de la vida. Eso fue una oportunidad y el que no quedara me dio un espacio para salir del país e ir a estudiar a Estados Unidos. Aproveché ese momento, me regresé y me establecí en Bogotá para trabajar”.

Vélez seguía con su empeño de gobernar a Cartagena. Hizo maletas y a finales de 2010 anunció que buscaría una candidatura a la Alcaldía. “Constituimos el movimiento ‘Sí es posible’ y alcanzamos a recoger como 75 mil firmas en ese momento. Luego comenzamos una campaña de cercanía con la gente; yo me enfoqué en una nueva forma de hacer la política. Comenzamos a caminar, a visitar los barrios, las comunidades, a hablar con ellos. En esas elecciones de 2011 sacamos 50 mil votos. Eso fue un resultado supremamente positivo. Yo era una persona del común y haber sacado 50 mil votos era un gran logro. Ahí estaba el resultado del trabajo de mi campaña y de mucha gente que vio en Dionisio Vélez la opción para gobernar y gerenciar a la ciudad de Cartagena”.

El ganador de esos comicios fue el candidato de centroizquierda Campo Elías Terán. En segundo lugar quedó María del Socorro Bustamente y cinco mil votos más abajo Dionisio Vélez, un primerizo en las campañas gubernamentales que entonces, con tan sorprendente resultado, se dio por bien servido. La derrota sólo lo alejó algunos meses de la política activa.

"Tengo la juventud y las ganas para afrontar este reto"

El 15 de agosto de 2012 Cartagena cayó en una crisis institucional que duraría más de un año. El entonces alcalde Campo Elías Terán tuvo que ser internado por un quebranto de salud que poco después develó una grave enfermedad que lo apartaría para siempre del poder. Tras ser trasladado a Bogotá, se informó que el mandatario sufría de cáncer de pulmón.

Dionisio Vélez siguió de cerca el anómalo momento que atravesaba su ciudad. A pesar de recomendaciones médicas, Campo Elías continuaba gobernando desde el hospital. Ya en octubre de 2012 se pidió al gobierno Nacional designar a un alcalde encargado aunque dicha interinidad se extendió varios meses. En abril de 2013, el alcalde Terán Dix falleció.

Dionisio Velez, Cartagena, Kienyke

 

Dionisio Vélez saluda a todos por igual. Escucha a quien lo espera a la entrada de la Alcaldía y espera a escuchar sus inconformidades. 

“Luego de eso me senté a analizar. Me dije: Dionisio, hay una oportunidad. ¿Será que sí vale la pena aspirar a una alcaldía por 29 meses? O ¿Mejor esperamos a que venga la próxima elección principal? Pues soy una persona joven, y en ese momento dije: creo que tengo la juventud y ganas para afrontar ese reto y dejar un legado”, confiesa el joven político que se enfrentó a poderosas maquinarias tradicionales que han influido en el poder de la Heorica y que en esa oportunidad decidió no participar como independiente, sino afiliarse al Partido Liberal, con el que sentía afinidad por las ideas progresistas.

“Fue una campaña muy corta. Quise hacerla con un partido dentro del cual me identificara, no solamente hablando en materia de color sino por ideología. Tomé la decisión que quería aspirar por el partido Liberal y quería ser directamente miembro del directorio. Me afilié y orgullosamente estoy inscrito”.

El Partido Verde en ese momento también se había interesado por la mentalidad de Vélez Trujillo. Sin embargo el candidato comenzó su correría con una alianza de las dos colectividades, lo que se sumó el caudal verde a sus filas.

“Quisimos hacer una campaña de cara a la gente. Pero me sometí a calumnias, escándalos y llegó el momento en que –como tomábamos fuerza y la campaña iba muy bien- nos atacaban e incluso las calumnias llegaron a medios bogotanos”, recuerda. En ese momento su principal contrincante era, nuevamente, María del Socorro Bustamante.

“Al día siguiente que yo gané la Alcaldía se acabaron todos los rumores, los empañamientos y señalamientos. Supe que eran cosas de campaña. Nunca entré en esa dinámica; mi campaña fue con mucho respeto por mis contradictores siempre. Mantuve mi posición con la que no contestaba agravios, solo tenía propuestas para los cartageneros”, explica.

El 14 de julio de 2013, Dionisio Vélez obtuvo casi 96 votos, superando en casi 20 mil votos a la candidata Bustamante. “Para ser una votación atípica fue un resultado muy bueno”.

Al día siguiente comenzó a trabajar. Siguió recorriendo la ciudad para identificar los principales retos que debería solucionar con prontitud, y tratar de calcular cómo iba a entregar una gestión sobresaliente en tan solo dos años y medio de gobierno.

“Legamos a la alcaldía y encontramos una ciudad con unas faltas de institucionalidad, de gobernabilidad. Había falta de sentido de pertenencia en el Distrito. Empezamos por ahí, por  empoderar a los funcionarios para enseñarles a hacer bien las cosas”, anotó.

Su rutina de vida cambió. Había consultado a su esposa, María Victoria Donado, y le había pedido respaldo. Ella nunca se lo negó e incluso se ofreció para colaborarle más que como primera dama, como gestora social. “Ella es abogada especialista en derecho marítimo y portuario, y especialista en derecho minero y energético. Eso ha sido muy importante para mí”.

También trató de explicarles a sus hijos sobre la nueva ocupación en la que se embarcaría. La mayor es Sandra Victoria, con ocho años de edad. Dionisio Fernando tiene seis años y Estefanía cuatro. Los llama todos los días en la tarde para saber cómo les fue en el colegio y trata de dedicarles todos los domingos después de medio día.

“Busco sacarle espacio a mis hijos. Me preocupa mucho su educación y formación. Algunos momentos se los dedico a mis hijos. A veces no puedo ir a m i casa a almorzar, pero los llamo mucho. Soy un gobernante pero también un ser humano; para mí es parte de la vida mi familia”.

"Y hoy el alcalde es Dionisio Vélez Trujillo, y de pronto a algunos no les gusta"

Dionisio Vélez tiene dos días a la semanas para atención a personal a cualquier cartagenero que lo busque en su despacho. Uno de ellos es en la oficina y otro es de visita a los barrios de la capital del Bolívar. No obstante en la calle suele encontrarse a paisanos que lo abordan para manifestarle sus inquietudes.

“No sé cuantas horas trabajo; hay veces que llego muy temprano a la oficina o donde tengo mis citas, y acabo muy tarde. Es mi estilo también. Cuando trabajaba en el sector privado también era igual. Me gusta dedicarme con responsabilidad cuando asumo este tipo de retos”, asegura el jefe del palacio de la Aduana, a quien dentro de la Alcaldía aprecian como un jefe exigente pero comprensivo y amigable.

“El trabajo está en la calle. Soy una persona muy detallista, de las obras, de escuchar cualquier necesidad de la gente. El gabinete también está dedicado a atender al público. Estamos mandando un mensaje diferente. Cartagena antes se sentía un poco frenada, alcanzó a tocar fondo, tristemente. Este es un nuevo reto”.

-¿Cuál es su principal reto?

-Solicitamos al gobierno nacional el doble de apoyo para Cartagena. El reto es que acá no hubo 4 años de gobierno. Nosotros llegamos y habían pasado casi dos años. ¿Qué hacemos para devolver a la ciudad esos dos años perdidos? Creo que hay que trabajar el doble. Entonces hemos pedido eso al gobierno nacional; estamos gestionando proyectos grandes con la nación, al punto que mis mismas asistentes dicen que no se imaginaban trabajar a ese ritmo.

Dionisio Velez, Cartagena, Kienyke

-¿Y el reto de los críticos? ¿Se le está cuestionando por un empréstito que consideran innecesario?

-Le solicitamos al Concejo la aprobación de un empréstito porque, claro, nosotros tenemos que invertir y hacer obras que no se hicieron en dos años. Lo que estamos demostrando al ciudadano es que hay una administración que va para adelante, que es seria y  transparente; que quiere lograr objetivos claros para que la gente diga que a futuro se puede elegir bien, elegir personas que quieran a la ciudad.

-¿Entonces sufre presiones de poder? ¿Lo están dejando gobernar?

-Se acabó la campaña y se acabaron las calumnias. Y hoy el alcalde es Dionisio Vélez Trujillo, y de pronto a algunos no les gusta. Pero yo soy el alcalde de todos los cartageneros. Llegué con una convicción, con unos valores y principios a trabajar por la ciudad. Yo no funciono bajo presión: funciono bajo mis ideales, mis principios y lógicamente mi profesionalismo. Lo estoy haciendo y lo demostramos: la ciudad está bien. La gente siente que hay un alcalde. Hoy tenemos que trabajar por la ciudad, más no estamos pendientes de la oposición y que estén diciendo de todo.

-¿Pero hay muchas críticas por la situación de seguridad en su ciudad?

-Hemos implementado diferentes medidas. Para nadie es secreto que cambiamos al comandante y prácticamente  la directiva de la Policía. Estamos en comunicación con el nuevo Coronel. Le pregunto cómo están las cosas cada día. Yo soy el jefe de mando, pero la Policía es la que debe hacer su ejercicio. Yo no puedo salir  con un bolillo a hacer nada… eso lo hacen ellos. Le exigimos resultados a la policía y he sido enfático en que trabajemos desde temas de inteligencia. Hemos hecho un proceso de fortalecimiento al tema investigativo, a ese tema de inteligencia a tener en cuenta y que dejamos en segundo plano por estar en la acción del día a día.

-¿Es esa su mayor preocupación?

Pero si usted investiga la inseguridad es tema global. En países desarrollados como Estados Unidos, Canadá, en Europa, son regiones que tienen cierto grado de inseguridad, que tienen su zona complicada. Lo que tenemos es que trabajar para bajar los índices lo mínimo posible. En eso estamos permanentemente.

-¿Ya lograron  destrabar a Transcaribe para que pronto se pueda implementar completamente?

-Llegamos, le dimos dinamismo, reactivamos las obras, volví a pignorar la sobretasa a la gasolina para agilizar eso en este año,. A mí me tocó el tramo más complicado donde está el mercado de Bazurto. Pero nos dimos a la tarea que tenemos que realizarlo y estamos buscando el traslado de Bazurto. Pero Transcaribe ya está destrabado y trabajamos en la licitación de la operación, que es una de las licitaciones más grandes que hay en el país en este momento. Tenemos una meta en este gobierno: poner a funcionar Transcaribe.

-Y el fenómeno de Playa Blanca y Barú… ¿Es una bomba social?

- Hay una apropiación de espacios públicos por personas que no son propietarias, que están ahí hace algún tiempo. Es un trabajo que se viene haciendo hace tres años para hacer la restitución y hace algunos días le llegó la orden al alcalde local, que es quien tienen la competencia para hacer la diligencia, y fueron hacer una situación de restitución y pusieron un palo en la rueda y se suspendió la diligencia. Esa es la vida diaria: nosotros salimos a restablecer el espacio público, porque el ciudadano común lo exige, pero cuando lo hacemos hay normatividades que protegen a estas personas y entramos en una disparidad.

-¿Pero acaso no son nativos que tienen derechos allí?

-Una parte que pueden ser nativos, pero hay personas que no; son personas que llegaron a montar sus negocios. Estos son sectores de playa que están siendo explotados comercialmente. No son viviendas, solo negocios los que se tratan de restituir porque se los tomaron de manera arbitraria.

-¿Pero es verdad que quieren expropiarlos para darle esas concesiones a grandes empresarios?

-Yo no soy el que doy las concesiones. Yo solo como alcalde mayor le doy el apoyo a la policía y a la armada para que el alcalde menor haga la restitución e los bienes públicos. La concesión la da la ANI o la Dimar, es un tema nacional. No nos compete a nosotros. Llegamos y hacemos una restitución cumpliendo la ley.

-¿Se ha denunciado otro fenómeno de ocupación por desplazados en La Boquilla?
-Ahí no hay nada. Hay un sector que está cerca, en la Ciénaga de la Virgen, que está afectando el desarrollo de la doble calzada que viene de Barranquilla y Cartagena. Eso está en tema de consulta previa. Eso lo lidera el Ministerio del Interior.

-¿Cómo fue esa idea que le dio alumbrado navideño y gratuito a Cartagena?

-En agosto empezamos a planear. En ese caso tengo que destacar el apoyo de mi esposa quien  me dijo: alcalde déjame tema de navidad. Empezamos a hacer una gestión con el sector privado. Ella, como primera dama, salió a buscar recursos para alumbrar la ciudad porque además legalmente no podemos conseguir recursos del distrito para alumbrar de manera navideña la ciudad. Hicimos una maratón y conseguimos que el sector privado pusiera todo el alumbrado de la ciudad. La ciudad entera quedó alumbrada. Eso no le costó un solo peso al distrito.

-¿Después de esto, le suena una Gobernación de Bolívar o el Congreso de la República?

-Hoy estoy concentrado plenamente en la alcaldía. Muy contento haciendo las cosas bien y tengo un gran reto. Cada día trae su afán, me gusta el sector público. Me siento cómodo, pero realmente mi camino es mucho más gerencial, mucho más ejecutivo. No me veo yo siendo senador o representante, para serle sincero. Nos tenemos que dedicar es asacar adelante esta alcaldía y que Cartagena tome el rumbo que debe tomar.