El pasado 8 de marzo, día de las elecciones al Congreso de la República, el preconteo le había dado al Pacto Histórico 25 curules en el Senado. Sin embargo, en lo corrido del escrutinio esa cifra ya subió a 27 en seguimientos posteriores. Si bien esa cantidad de curules aún puede subir o disminuir, ese cambio sirve para entender una diferencia clave: la elección no se cierra cuando termina la votación ni cuando salen los primeros boletines. Se cierra cuando avanza el escrutinio oficial, que es el que tiene validez jurídica.
El 8M dejó una foto inicial, no el resultado definitivo
La Registraduría es clara en ese punto: el preconteo del domingo tiene carácter informativo, pero no define el resultado legal de la elección. Los resultados oficiales solo se conocen una vez concluya el escrutinio, que está a cargo de las comisiones escrutadoras y del Consejo Nacional Electoral. Por eso una lista puede aparecer con cierto número de escaños en la noche electoral y, días después, subir o bajar cuando se revisan las actas.
¿Qué se revisa en el escrutinio?
En esta etapa se revisa mesa por mesa lo que quedó consignado en las actas electorales. El documento clave es el E-14, que diligencian los jurados al cierre de la jornada. Si hay diferencias entre lo transmitido en el preconteo y lo que aparece en esas actas, prevalece el E-14. La Registraduría también recuerda que las comisiones escrutadoras pueden ordenar recuentos cuando encuentran tachaduras, enmendaduras o dudas sobre la exactitud de los cómputos.
¿Por qué pueden cambiar los votos?
La explicación no es que los votos “aparezcan” de la nada. Lo que pasa es que el preconteo busca informar rápido y el escrutinio busca verificar bien. En ese paso pueden corregirse errores de digitación o inconsistencias entre la transmisión inicial y las actas físicas. De hecho, la Registraduría publicó desde el 11 de marzo las actas E-14 de transmisión, delegados y claveros para que partidos, campañas y ciudadanos puedan revisarlas.
¿Por qué una variación de votos sí puede mover curules?
En Senado no basta con sumar votos: también cuentan el umbral y la cifra repartidora, que son los mecanismos con los que se distribuyen los escaños. Por eso no toda diferencia cambia una curul, pero algunas sí. Eso es lo que vuelve relevante el caso del Pacto Histórico: no solo subió frente a la foto inicial del domingo, sino que ese aumento alcanzó a mover la asignación de escaños.
¿Qué sigue ahora?
El escrutinio no termina en una sola revisión. Las comisiones escrutadoras distritales, municipales y auxiliares empezaron su trabajo el mismo día de la votación, y sus decisiones pueden ser apeladas ante instancias superiores. La Registraduría señala además que las apelaciones pasan al siguiente nivel, a los delegados del CNE o al propio Consejo Nacional Electoral, según el caso. Por eso esta fase se extiende más allá del domingo electoral y sigue definiendo la composición real del Congreso que se instalará el 20 de julio.
