Piedad Córdoba y su polémica propuesta de un debate contra la prensa

30 Noviembre 2022, 11:43 AM
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La senadora Piedad Córdoba, del Pacto Histórico, causó gran revuelo luego de proponer revisar el rol de los medios de comunicación en Colombia.

La senadora Piedad Córdoba, política visible del Pacto Histórico, está de nuevo en el ojo del huracán luego de proponer un debate sobre medios de comunicación en el Congreso de la República, con el fin de revisar su papel en la democracia colombiana. Hecho que desde ya provoca una preocupación importante en la prensa del país. 

Entre otras cosas, la senadora llegó a señalar que los medios están generando a su juicio “una opinión tergiversada”, desinformando y generando distintas versiones de proyectos o situaciones de relevancia nacional. No dejando muy claro en el fondo qué desearía lograr con esto y dejando abierta la puerta para lo que podría ser el mayor acto de censura realizada desde el recinto legislativo (en caso de haber llegado a buen término).

A mí me parece muy importante que el Senado de la República, en un momento oportuno, haga un gran debate sobre el papel de los medios de comunicación en la democracia colombiana. Creo que es un debate que no tiene nada que ver con la libertad de expresión, con la libertad de prensa, pero sí con el derecho a la información y sobre todo el papel que están jugando en la democracia del país”, señaló Piedad Córdoba en plenaria del 29 de noviembre. 

Y añadió: “Los medios de información cada vez más desinforman y sobre todo plantean en sus diversos medios situaciones que no llevan a que la gente se informe, sino a generar una opinión información tergiversada de X o Y proyecto, de X o Y programa, o X o Y persona, por lo tanto me parecería muy importante, presidente, que esté fuera un debate que se encauzara por todos los partidos y movimientos políticos del Congreso, porque creo que es un debate que le hace mucha falta a la democracia y al país”.

Aún cuando la propuesta de la senadora Piedad Córdoba no llegó a buen término entre sus colegas de Congreso, lo cierto es que sí deja un precedente peligroso para la libertad de prensa en Colombia y deja ver cómo desde la política se sigue buscando enfrentar al periodismo en todos los escenarios, pues en todo caso no habría precedentes para llevar a los medios de comunicación al Senado para “evaluar” su papel. 

Eso sin anotar que la senadora omite enunciar casos puntuales y asegura genéricamente que “los medios de información cada vez más desinforman”, no dejando claro a qué medios, de qué formato o características estaba planteando llevar a ese escenario: ¿Políticos, de entretenimiento, deportes, tecnología, etc? ¿Televisión, digitales, radiales o prensa escrita?

Más allá de eso, el episodio vuelve a poner los focos sobre el Pacto Histórico y las intenciones que han surgido desde varios de sus líderes para censurar a la prensa. Objetivo que no es exclusivo de la senadora Piedad Córdoba, quien en este momento atraviesa un duro momento por la extradición de su hermano por narcotráfico a Estados Unidos. 

Otro caso bastante recordado es el del pastor Alfredo Saade, ex precandidato presidencial del Pacto Histórico, que en su momento fue célebre por su polémica idea de “democratizar” a un reconocido medio de comunicación como Blu Radio por supuestamente modificar un discurso del presidente Gustavo Petro.

Sin embargo, es posible que el peor caso hasta el momento fue el fracasado proyecto de varios congresistas del Pacto Histórico que buscaba modificar la ley de medios, para fortalecer a medios alternativos “democratizando” gastos de divulgación, publicidad y redistribuyendo el espectro electromagnético. Algo que podría afectar profundamente la economía de la prensa colombiana, al estar pensado para medios tanto digitales, como prensa escrita, radio y televisión. 

Otro polémico artículo de ese proyecto, que solo llegó a borrador y careció de caras visibles, tenía que ver con un impuesto a plataformas como Netflix, Amazon o HBO, entre otras, que tendrían que aportar un porcentaje mínimo sobre sus ingresos mensuales al Fondo Único de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. 

Una propuesta que se debate entre la necesidad de fortalecer a la prensa alternativa y regional, y la eventual afectación económica que se podría prever por un cambio tan abrupto en el mercado informativo. 

No obstante, como ya se ha visto en escenarios anteriores, muchas de estas peleas y disputas se originan en las diferencias que se han generado tras años de oposición protagonizados por la izquierda, durante los que ha tenido varios roces con la denominada prensa tradicional. Rifirrafes a los que aún les queda algo de tiempo, mientras la sociedad sigue en ese proceso de reconciliación y reconocimiento. 

Un ejemplo claro de ello fue la vez que el periodista Gustavo Gómez, director de “6AM“ en Caracol Radio, salió a corregir a la vicepresidenta Francia Márquez luego de asegurar en un diálogo vinculante que “los medios tradicionales” no cubrían la noticia de la paz en Buenaventura, lograda a través de un pacto entre las bandas locales que estarían interesadas en la paz total del gobierno. 

En todo caso, esto de Francia Márquez y Gustavo Gómez termina siendo una señal de un país que lento va reconociéndose, con el reto añadido de una fuerza política con mucha base social que ha estado acostumbrada a resistir para ser escuchada, pero que ahora en el poder también es importante que recuerde la importancia democrática de los medios. 

No obstante, tanto el caso de Saade como el de la senadora Piedad Córdoba, se vuelve a sobrepasar la fina línea entre la crítica y la censura o estigmatización de los medios de comunicación. Esto, en un escenario en el que cada vez son mayores los métodos para intentar silenciar a la prensa en distintos escenarios, a los que ahora se podría sumar el propio Congreso de la República. 

Según la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), en lo que va de 2022 se han presentado unas 501 violaciones a la libertad de prensa en Colombia, siendo principales las modalidades de amenaza, hostigamiento, obstrucción al trabajo periodístico, estigmatización, agresión y acoso judicial. 

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