Lo que parecía una jornada más de recolección de útiles escolares terminó convirtiéndose en una de las historias más conmovedoras del 12 de febrero de 2026 en Neiva. Durante la donatón organizada por la Gobernación del Huila, un vendedor ambulante decidió aportar, pese a vivir del rebusque diario.
Se trata de José Gregorio, quien trabaja vendiendo productos de Vive 100 en las calles de la capital huilense. Sin cámaras ni discursos, llegó hasta el punto donde se encontraba la gestora social del departamento, Ángela Parra, con un cuaderno y tres lápices para contribuir a la causa destinada a niños en condición de vulnerabilidad.
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La escena generó emoción entre los asistentes. El acto fue sencillo, pero poderoso. José Gregorio recibió un abrazo y participó en una fotografía junto a los organizadores de la actividad.
Minutos después, la historia comenzó a circular en redes sociales y rápidamente se hizo viral. “El que menos tiene es el que más da”, escribió un usuario, frase que se replicó en múltiples plataformas digitales.
Reconocimiento y apoyo integral
El impacto fue tal que la gestora social lideró una iniciativa para brindarle un apoyo integral al vendedor. El objetivo: mejorar sus condiciones de vida y reconocer públicamente su acto de generosidad.
Como resultado, José Gregorio recibió un televisor nuevo, el pago de un mes de canon de arrendamiento y bonos de alimentación para garantizar la seguridad nutricional de su hogar.
“Queremos que, en sus días de descanso, tenga su buen televisor. Se lo vamos a llevar hasta su habitación y se lo vamos a dejar instalado. También le queremos dar algo de dinero para el arriendo de su habitación”, manifestó Ángela Parra.
Una historia que trascendió el Huila
Visiblemente emocionado, José Gregorio no pudo contener las lágrimas al recibir los apoyos. Su caso superó las fronteras del departamento y generó miles de reacciones positivas en el país.
Comentarios como “Dios te bendiga por tener un corazón tan grande” y “Es hermoso encontrar estos gestos de bondad” reflejaron el impacto que tuvo su acción.
La donatón cumplió su objetivo de recolectar útiles escolares, pero también dejó un mensaje que resonó en Colombia: dar, incluso cuando se tiene poco, puede transformar realidades.
