Mujeres mayores se confrontan frente a su sexualidad

Publicado por: felipe.lopez el Dom, 19/09/2021 - 09:10
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Agencia UNAL
El psicólogo clínico Alexander Patiño Reyes, entrevistó a 10 mujeres mayores, quienes perciben una imagen negativa de su cuerpo.

Según las respuestas de este grupo de mujeres entre los 60 y 79 años, quienes prefieren que las llamen “viejas” en vez de “adultas mayores”, su cuerpo luce como algo “enfermo, cansado e imperfecto”. Para el magíster, esta idea influye en su autoestima y en su forma de asumir aspectos como el placer, el deseo y la sexualidad.

No obstante, el 50 % de las mujeres entrevistadas son sexualmente activas y mencionaron que el preámbulo al coito es la parte más importante durante las relaciones sexuales.

En ese sentido, consideraron la comunicación, la mirada y las caricias como el mejor acompañamiento para sentir seguridad y disipar el temor que tienen sobre los cambios que afrontan sus cuerpos.

En su trabajo, el magíster Patiño analiza algunos discursos a partir de las experiencias de las entrevistadas, para lo cual examinó narrativas transversales desde aspectos como género, cuerpo, socialización y violencias.

“En todas las edades hay temas de los que no se habla. La sexualidad es uno de ellos, pero cuando se trata de mujeres mayores el silencio es mucho mayor. Hay una total reserva, a pesar de que la edad no supone una limitación para sus deseos y posibilidades de disfrute”, advierte.

De hecho, en 2009 las investigadoras españolas Anna Freixas y Bárbara Luque revisan en el artículo “El secreto mejor guardado: la sexualidad de las mujeres mayores” –publicado en la revista Política y Sociedad de la Universidad Complutense de Madrid– las principales corrientes epistemológicas que tratan de explicar las características de la sexualidad en la vejez y los procesos de cambio a lo largo del ciclo vital.

Según el psicólogo clínico, en la actualidad una parte importante de la población vive más años que las generaciones anteriores, lo cual plantea tener miradas y practicas más activas frente a la sexualidad. Precisamente las proyecciones de población de 2020 realizadas por el DANE muestran que en Colombia hay 6.808.641 personas adultas mayores (60 años o más), el 45 % de las cuales (3.066.140) son hombres y el 55 % (3.742.501) son mujeres.

El lugar del cuerpo en la sexualidad

Las participantes, residentes en un barrio tradicional de Bogotá, son todas de clase media: 4 de ellas son pensionadas e independientes y 6 dependen de los hijos. En el grupo participaron tres mujeres afrocolombianas y una mujer indígena de la comunidad zenú. Así mismo, 6 son solteras y 4 viven en unión libre.

Algunos elementos abordados en las entrevistas fueron las vivencias históricas de la sexualidad; los condicionamientos sociales y de género de las vivencias actuales; la importancia de los espacios propios desde el cuerpo; el proceso de empoderamiento a través de la sexualidad, y los intersticios entre placer y sexualidad.

Con cada participante se tuvo un único encuentro que estuvo dividido en dos momentos: en el primero de ellos se indagó sobre la historia de la mujer, desde el lugar del cuerpo en la sexualidad y el segundo se desarrolló a partir de tres ejes centrales: placer, autoestima y relaciones interpersonales.

Más allá del coito

Con respecto a la sexualidad, “sus narrativas dejaron ver que sobre sus cuerpos se han establecido ejercicios de control que definieron como ver y vivir la sexualidad, esto inició desde niñas y se fue estructurando como proceso individual y colectivo (entorno familiar y laboral) frente lo que se espera sobre sus roles e identidad”, destaca el magíster.

“También consideraron la juventud como la mejor representación para la sexualidad, pues persisten ideas sobre que es el mejor momento para tener hijos porque el cuerpo funciona de manera de óptima. Esta es quizá la razón por la cual algunas de ellas ven el sexo, las relaciones sexuales y el coito como un mismo concepto, lo que también se traduce en la práctica”, detallar el magíster de la UNAL.

Menciona además que entre las implicaciones prácticas de su estudio se encuentran la creación de programas de intervención en donde se puedan presentar diferentes actividades.

Agrega que “en ellos, las mujeres mayores pueden desinhibirse y seguir fortaleciendo su sexualidad, seguir llevando la información sobre estos temas a otras, seguir orientándolas y llevándolas a una cultura del conocimiento, pues aunque algunas mujeres conocen estos temas, hay otras que por el miedo o la pena van sembrado más y más dudas; estos programas ayudarían a generar una mejor calidad de vida”.