¿Cómo cuidar la piel de los vientos de agosto?

13 Agosto 2022, 09:00 AM
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Rostro, labios, manos, codos y rodillas, son algunas de las zonas del cuerpo en donde la piel más sufre en la época de vientos. Conozca cómo cuidar de su piel. 

Reparar y proteger la piel del frío en estos cinco puntos sensibles del cuerpo es el reto en días tan fríos como los de esta época. Sin embargo, se puede lograr con una rutina de cuidado diaria y el uso de bioactivos e ingredientes naturales que combaten la resequedad. 

Durante esta época, la piel del rostro, manos, codos, rodillas y labios es la más expuesta a las bajas temperaturas, al viento, a la humedad y hasta al sol. Estas zonas son las primeras que se resecan, agrietan y debilitan ante los factores externos de esta temporada del año.  

Para cuidarlas, podemos tener como aliados a los ingredientes naturales que nos pueden ayudar a mantener la piel hidratada y protegida. 

Lina Joya, responsable de marketing de químicos de cuidado personal para BASF Colombia, Ecuador, Venezuela y Perú, cuenta cuáles son esos componentes ideales para el cuidado diario, especiales para esta temporada de vientos: 

"Bioactivos, es decir, activos derivados de extractos de semillas, hojas y/o cáscaras, concentrados, libres de conservantes y 100% de origen natural que se obtienen a través de un proceso único de extracción y purificación.

El Rambután, por ejemplo, un árbol proveniente de los primeros jardines orgánicamente certificados de Vietnam, conocido como “La nueva Super Fruta”, cuyos frutos son ricos en hierro, vitamina C, fibra y antioxidantes; el extracto de su cáscara refuerza la capacidad de la piel para retener agua, llena los queratinocitos de energía, aumenta los fosfolípidos y también la síntesis de ceramidas de cadena larga, que funcionan como barrera de protección", mencionó Lina.

El extracto de semillas del Rambután se convierte en el aliado perfecto al momento de cuidar el sistema del cabello, cuero cabelludo y folículo piloso, del estrés oxidativo que provoca la contaminación, entre otros beneficios.  

Ingredientes de origen natural, biodegradables y provenientes de recursos renovables: los activos e ingredientes derivados de plantas, frutos y semillas pueden tener distintos efectos sobre nuestra piel.  

La proteína orgánica pura de la semilla de almendra dulce ofrece nutrición e hidratación para el cabello y fortalece la piel sensible, volviéndola más resistente contra agresores externos.   

Los productos con activos derivados de la hoja del árbol de argán protegen del daño y el envejecimiento que provocan la polución y los rayos UV, a la vez que aportan hidratación para la piel, brillo y salud para el cabello. 

“En BASF desarrollamos soluciones con ingredientes activos nutritivos y regeneradores de origen natural y trabajamos con fuentes renovables y totalmente biodegradables”, explica Joya. 

La protección solar mantiene la piel sana, incluso durante los días más fríos y nublados del año. El uso de protectores solares previene quemaduras en la piel producto de los rayos UVB, pero también de efectos menos visibles resultado de la radiación UVA, como el envejecimiento prematuro y la aparición de melanomas. 

Más del 80% de la radiación ultravioleta traspasa las nubes. Incluso en los días nublados es necesario utilizar protector solar para protegerse especialmente de la radiación ultravioleta A (UVA), que penetra más profundamente la piel y causa el foto-envejecimiento.   

Por otra parte, para evitar el daño de los factores externos, podemos tener en cuenta estos tres puntos en la rutina diaria que pueden hacer la diferencia en cuanto a nuestra salud dermatológica.  

1. Limpiar, hidratar y proteger.  “En cada uno de estos pasos, podemos utilizar productos con proteínas, emolientes y activos hidratantes, suaves y que protejan la piel del frío y la polución. Así, se conseguirá eliminar las células muertas, estimular la formación de nuevas células y reactivar el colágeno natural”, dice la experta.  

2. Evitar el agua muy caliente ya que retira el manto lipídico en exceso, llegando a resecar la piel. Siempre es conveniente lavarse la cara y las manos o ducharse con agua fría. 

3. Protegernos de los cambios bruscos de temperatura. Lo mejor es siempre utilizar prendas que nos ayuden a proteger las zonas más expuestas al frío.

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