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La Bella y la Bestia: más allá del rosa pastel dulzón de Disney

¿Cómo sería ir hoy al cine para ver uno de esos clásicos de Disney, tipo La ...

¿Qué pasaría si en veinte años volvemos al cine para ver Nemo, Cars, Wall-e o Los Increíbles? ¿Cómo habrá cambiado la tecnología para ese entonces? O lo que es mejor: ¿cómo habrán cambiado la sociedad, las costumbres y las libertades individuales? Es posible que nos echemos a reír por lo moralistas, ridículos y hasta conservadores que pudiéramos parecer. Ahora ¿cómo sería si vamos hoy al cine para ver uno de esos clásicos de Disney, tipo La Bella y la Bestia? Los cambios han sido muchos y la edad obliga a una visión totalmente diferente.

En 1991 La Bella y la Bestia logró una hazaña nunca antes vista: se convirtió en la primera película animada de la historia en ser nominada a Mejor Película en los Premios Oscar. Para valorar mucho más el impacto causado habría que sumarle que tres de sus canciones estuvieron nominadas (ganó el Oscar a Mejor Canción Original con Beauty and the beast). En total tuvo seis nominaciones y ganó tres. Pero… ¿qué nos pasa por la cabeza al volver a verla?

En definitiva nadie se atrevería a cuestionar la calidad técnica, que aunque diferente a la de hoy, responde perfectamente a las posibilidades del principio de los noventa; mucho menos se podría cuestionar la música, la solidez del libreto y lo bien contada que está la historia, pero la situación cambia cuando observamos al fondo y encontramos temas como el machismo, los prejuicios, los estereotipos, la baja autoestima, la desigualdad de género y ese rosa pastel pegajoso y dulzón con que Disney disfrazó, bajo el rótulo “para niños”, lo que podría ser un perfecto thriller.

Cabe la pregunta ¿notan los niños esas cosas o simplemente las vemos ahora porque somos adultos y estamos contaminados por una sociedad desigual y violenta?

Veamos algunos aspectos de los personajes. Para iniciar, Gastón: machista, violento, prepotente y orgulloso, frases como “las mujeres no deberían leer porque se vuelven peligrosas” o “sueño con llegar a casa, sentarme a observar mis trofeos y que mi linda esposa me de un masaje en los píes mientras los niños juegan con los perros”, son parte de su repertorio. Siempre está rodeado de tres chicas, casi uniformadas, que se le ofrecen cada cinco segundos… ¿dónde queda el valor de la mujer?

Para rematar, Bella y Bestia hacen gala de personalidades nada para niños ¿quién es bello y quién feo? ¿Qué es lo feo y dónde está su valor? Ella: reprimida y con ínfulas de superioridad, y él: egoísta, vanidoso y prepotente; ambos limitados por el contexto: ella encerrada en su pueblo natal y él en un cuerpo que, a su juicio y el de la sociedad que habita no es bello y por ende no tiene valor. Una sociedad vanidosa cuyo mensaje es hipócrita y sin derecho a la indiferencia (importante, sobretodo ahora, cuando cada persona debería tener libertad para construir su propio cuerpo sin prejuicios).

La cuestión es que, hasta ahora, lo anunciado no tiene nada que ver con una película para niños, a menos claro que partamos de la idea de que hay que sufrir para llegar a ser buenos. No se podría negar, de ninguna forma, que tiene una moraleja, basada tal vez, en ese deseo de algunos padres y abuelos de educar a partir del miedo; que visto objetivamente resulta tan dañino como educar por los golpes.

En conclusión: ¿encontrar esos temas se debe precisamente a que es un adulto ya contaminado quien ve la película o también afecta a los niños? ¿Ven los niños a La Bella y la Bestia como una simple historia rosa, incluso de amor, o encuentran algo más?

Para finalizar: ojalá Guillermo del Toro, quien prepara una versión humana y para adultos cuya protagonista es la hermosa Emma Watson (Hermione Granger en Harry Potter) le haga honor al oscuro cuento escrito Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve en 1740.

Haga clic para ver el tráiler de La Bella y la Bestia.

www.twitter.com/jadinsamit

Sobre el autor: “siempre he pensado que la vida es como una película: cada persona tiene su papel y cada canción nos recuerda algo (¿o a alguien?). Eterno aprendiz y crítico audiovisual, enseña la cátedra América Latina a través del cine y en los tiempos libres es Comunicador social”.

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  • Lina María López Restrepo

     A mi no me parece…. creo que la enseñanza al final precisamente es que no importa la apariencia física, si no lo que hay en el alma.

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