Ana María Meza no cayó por voluntad propia. Esa es la línea que hoy sostiene la Fiscalía tras reunir las pruebas que llevaron a la judicialización de Carlos Mario Rodríguez Rosas, su pareja sentimental y principal señalado por su muerte en Bogotá.
El caso ocurrió el 24 de enero de 2026, en un edificio residencial del norte de la capital. Según la investigación, Ana María y el hoy procesado habían asistido a una reunión social y después llegaron al apartamento de Rodríguez Rosas.
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Cuando quedaron solos, la noche terminó en una discusión que, de acuerdo con la Fiscalía, habría escalado hasta una agresión mortal. El hombre presuntamente la atacó, le tapó la boca y la nariz hasta dejarla inconsciente y luego la habría accedido carnalmente de manera violenta.
La hipótesis del ente acusador es que, después del ataque, Rodríguez Rosas lanzó el cuerpo de Ana María desde la ventana de un quinto piso e intentó modificar la escena para hacer creer que se trataba de un suicidio.
Sin embargo, los elementos materiales probatorios recogidos por los investigadores llevaron a otro camino: el de un posible feminicidio agravado en medio de un contexto de violencia basada en género.
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Por estos hechos, un juez de control de garantías envió a Carlos Mario Rodríguez Rosas a la cárcel mientras avanza el proceso judicial en su contra.
La Fiscalía le imputó los delitos de feminicidio agravado y acceso carnal violento. El procesado no aceptó los cargos.
