El profesor Andrés Macías Tolosa, coordinador del grupo de investigación Ópera de la Universidad Externado, analizó en entrevista con KienyKe el repunte de atentados terrorista, ataques contra la Fuerza Pública y hechos de inseguridad en el país, en medio de una transformación del conflicto armado colombiano.
De acuerdo con el académico, Colombia ya no enfrenta el mismo conflicto de hace cinco o diez años. Para Macías, el país atraviesa una etapa marcada por la fragmentación de los grupos armados, el fortalecimiento de economías ilegales y la presencia de múltiples estructuras con distintos niveles de control territorial.
“Hoy tenemos un territorio con un nivel de violencia complejo, pero que ya no está en cabeza de unos pocos grupos, sino de muchos grupos armados con algún nivel de control en diferentes partes del país”, explicó.
Una nueva fase de violencia
Macías señaló que algunos académicos han denominado este momento como una “cuarta ola” de violencia en Colombia. Según explicó, tras el acuerdo de paz con las Farc en 2016, el escenario cambió: ya no se trata de una confrontación dominada por grandes grupos insurgentes, sino por disidencias, alianzas criminales, estructuras locales y organizaciones fortalecidas en territorios donde antes operaban las Farc.
El profesor sostuvo que esta nueva etapa no necesariamente busca tomarse el Estado o cambiar el modelo político, como ocurría con antiguas guerrillas, sino conservar poder territorial y político para sostener economías criminales.
“Ya no hay un interés político detrás de cambiar el modelo de Estado, cambiar la idea económica del Estado en el que estamos, sino un control político en donde les interesa mantener hilos en la política territorial”, afirmó.
En ese contexto, advirtió que los repuntes de violencia suelen aumentar en periodos preelectorales, cuando algunos grupos buscan demostrar capacidad armada y enviar mensajes al Estado y al próximo gobierno.
Críticas a la Paz Total y retos para el Estado
Macías también cuestionó la forma en que se estructuró la política de Paz Total del Gobierno. Aunque reconoció que buscaba acercamientos con distintos grupos armados, consideró que abrió demasiados frentes al mismo tiempo y sin una estrategia suficientemente clara.
“Paz Total no dice mucho. Es una noción técnicamente de una paz negativa”, señaló el académico, al explicar que el concepto se concentró en el silenciamiento de fusiles, pero no necesariamente en una transformación estructural de las condiciones de violencia.
El profesor también advirtió que los ceses bilaterales pudieron reducir algunos ataques contra la Fuerza Pública, pero dejaron a la población civil en medio de disputas entre grupos armados que no tenían acuerdos entre ellos.
Frente al narcotráfico, Macías sostuvo que sigue siendo una fuente central de financiación para varias estructuras ilegales, aunque advirtió que no es la única. Mencionó la minería ilegal y la extorsión como economías criminales que han permitido aumentar la capacidad operativa de grupos armados y redes delictivas.
Sobre la respuesta estatal, consideró que la Fuerza Pública sí tiene capacidades para enfrentar el multicrimen, pero advirtió que se requiere mayor inversión, fortalecimiento tecnológico y recuperación de la inteligencia estatal.
Para el cierre del actual gobierno, Macías recomendó revisar el estado del nuevo modelo de Policía, la distribución del presupuesto del sector defensa y la capacidad de producción de inteligencia. Para el próximo gobierno, planteó la necesidad de formular políticas separadas, pero articuladas, de defensa y seguridad nacional, por un lado, y de seguridad y convivencia ciudadana, por el otro.
“Lo ideal sería que en los primeros 6 meses, a la par con el plan de desarrollo, se logren redactar, presentar y aprobar las políticas de seguridad y defensa y de seguridad y convivencia de manera separada y articulada”, concluyó.
