Cine: un mecanismo para revindicar los derechos afro

Publicado por: admin el Jue, 23/05/2019 - 14:17
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Colombia no cuenta con referentes afrodescendientes en el mundo del cine. El país necesita representaciones positivas no solo en la gran pantalla sino también en la televisión. Heny Cuesta es una c
Cine: un mecanismo para revindicar los derechos afro
Colombia no cuenta con referentes afrodescendientes en el mundo del cine. El país necesita representaciones positivas no solo en la gran pantalla sino también en la televisión. Heny Cuesta es una cineasta que sueña con la reivindicación de los derechos para la comunidad afro en el país. Se esfuerza en crear una resistencia y ser un ícono a seguir. El camino de Heny inicia en Cali, una ciudad llena de color, sabor y sobretodo herencia africana. Hija de padres chocoanos, nace en la capital del Valle del Cauca. Crece bajo las enseñanzas tradicionales del Pacífico Colombiano. [single-related post_id="1100580"] Cuenta que pasaron un etapa muy difícil cuando el narcotráfico y las bandas delincuenciales toman poder del sector donde vivían. Pero lograron resistir la ola de violencia, aun cuando su padre, Alberto Cuesta, tuvo que separarse del hogar por un tiempo para irse a España a especializarse. Cuando el padre vuelve a Colombia toma la decisión de emprender camino hacia Bogotá, con su toda la familia.Heny Cuesta a los pocos meses de nacida rodeada de su familia.

El inicio de una lucha por la revindicación 

Siendo adolescente llegó a la gran ciudad. Con mirada firme y un gesto de empoderamiento dice que este viaje fue un evento coyuntural en su vida, porque al llegar a la capital se dio cuenta que ser una mujer negra no era fácil. Se enfrentó a un ambiente desconocido y a una sociedad racista. En el colegio solo había dos niñas de piel negra: ella y una compañera, que a los pocos meses se retiró porque no soportó el acoso. A muy corta edad definió la identidad que hoy la acompaña y la hace fuerte ante todos los obstáculos de su vida. “Heny Cuesta es una mujer que aprendió a relacionarse mucho en el contexto en que estaba. Aprendió mucho a sentir al otro, a comprender en qué estaba, en dónde estaba y para dónde iba”, asegura la productora de cine. Siendo adolescente emprendió el camino como activista y a trabajar para la reivindicación de los derechos afro. La lucha de los derechos humanos inició en Bogotá, cuando empezó a buscar sus raíces afrocolombianas. Entre risas y con brillo en los ojos, cuenta que su madre, Nercy Mena, es pilar fundamental en su vida. Dice que a ella le debe la humanización profunda que siente y esas ganas de trabajar para la identificación de la comunidad afro. Pues desde que tienen memoria su mamá es una líder social en su comunidad que siempre impulsó a las mujeres y a la sociedad a tener condiciones dignas de vida. [caption id="attachment_1105328" align="aligncenter" width="1024"] Heny junto con su madre y una de sus primas. [/caption] En la infancia notó que su conciencia estaba en sintonía con la necesidad de un cambio. “Desde muy pequeña empecé a ver que yo no estaba identificada con lo que veía en televisión. No me sentía identificada ni con las propagandas, ni lo que contaban en la película o en la novela, solo notaba que los demás replicaban lo que veían de los negros a través de la pantalla. Yo veía que el contexto y la fuerza que tenía una mujer como mi mamá o las mujeres con quienes compartía era muy diferente a los que mostraban continuamente los medios”. Con el paso del tiempo esos ideales fueron madurando y tomando fuerza. Sus pensamientos se centraron en el cómo iba a lograr la identificación de la población negra y dónde iba a reclamar un espacio. Cuesta explica con emoción que los afrodescendientes no encajaban en los estereotipos y que no había referencias en el cine. Ella pensó que debía hacer algo para cambiar esa visión.

¿Qué hacer frente al desconocimiento de la comunidad negra en las narrativas audiovisuales?

Toma la decisión de estudiar cine; otro evento trascendental en su vida. Era la única mujer negra que se preparaba para volverse cineasta. Y ahí fue otro camino de lucha contra el racismo, ‘’cambiar una sociedad racista, que cree que no lo es, es más dañino que aquel que lo hace a conciencia’’, asegura. En medio de los altos y bajos en su carrera, por cuestiones económicas, usaba el tiempo libre para encontrarse como mujer negra en Bogotá, trabajando o haciendo voluntariados en organizaciones de derechos humanos para la población negra en Colombia, entre esas ‘Cimarrón Nacional’. Allí conoció a una comunicadora social quien la acompañó a emprender su proyecto de vida. Tiempo después se embarcaron en un viaje de acción al que llamaron ‘Cimarrón  Producciones’. Con felicidad y pertenencia habla sobre este proyecto que poco a poco se fue convirtiendo en una plataforma laboral y en una apuesta de política social desde la realización audiovisual. “Cimarrón nació en un momento donde yo me encontraba trabajando en ‘Cimarrón Nacional’ haciendo un proceso (…) estaba con otra persona, una comunicadora social con la cual empezamos a trabajar. Cimarrón fue como un homenaje a ese momento”. Como curiosidad hay que destacar que el concepto de cimarrón tiene un gran sentido cultural para los afrodescendientes. En un principio los africanos que se refugiaron en la selva para tener libertad y hacer una sociedad diferente en América Latina fueron concebidos como cimarrones. Continuando con la emotividad de Heny, ella cuenta el propósito de su empresa cinematográfica “empezó primero como un sueño (…) cómo estamos las mujeres en el medio era mi pregunta. Ahora bien, cómo estamos también en la representación que hacen de nosotras”. [caption id="attachment_1105322" align="aligncenter" width="1024"] Heny Cuesta junto a las mujeres colaboradoras en 'Cimarrón Producciones'.[/caption]

¡Trabajo social como base de la revindicación afrodescendiente!

Sus ojos se iluminan cuando habla de su casa, de su proyecto de lucha, de su Cimarrón. En esta apuesta se quiere hacer una construcción colectiva donde otras mujeres negras aportan desde su visión. Uno de los logros más significativos que ha tenido, es ser invitada como la única colombiana al Nobel Women’s Iniciative en Montovia, Liberia. Heny Cuesta tuvo la oportunidad de hablar sobre la realidad de su país y la lucha que enfrentan las líderes en Colombia, desde los diferentes enfoques y trabajos que realiza, como la estética, la moda, la política, la ciencia y por supuesto desde el arte. Además de acompañar a la líder indígena de Guatemala Rigoberta Menchú en el panel. Heny también ha recibido otros reconocimientos distritales por su trabajo y ejemplo de liderazgo. ‘’Nos preparamos para un proyecto ambicioso que estamos tejiendo. Estamos muy contentas. A veces miro y no creo lo que estamos haciendo con esas chicas que solo deciden trabajar desde el amor y la pasión. Creo en el poder de la visión y de todo lo que está a punto de ocurrir’’. [single-related post_id="1097640"] Ella habla acerca de los objetivos primordiales dentro de su trabajo, que es buscar la reivindicación de los derechos para la comunidad afro. Por ello, la visión de Cimarrón no es solo crear audiovisuales, la misión va más allá. Heny no solo dirige una cámara, ella, con orgullo, dice que se trata de hacer una hermandad y construir tejido. Los ideales de un cambio aún rondan en su cabeza, pero al inicio de Cimarrón se volvió una lucha conjunta por incluir a la población negra, por decirle no al racismo ni a la discriminación. Uno de los trabajos audiovisuales más significativos es ‘Ese pelo tuyo’. Esta producción es un documental que evoca la naturaleza del cabello de las mujeres afro. Con tristeza y rabia Heny dice, que en un principio, la cabellera crespa era vista como algo malo o sucio, pero en ‘Ese pelo tuyo’, se evoca el poder, tradición y liderazgo que tiene el sello de su lucha contra la discriminación. Desde hace varios años, ‘Cimarrón Producciones’ realiza talleres con niños y adolescentes en distintas zonas de la capital. Cuenta con emoción que después de llevar a cabo uno de esos encuentros, una menor le dijo que gracias a ella ya no quería volver a alisarse su cabello y que con su enseñanza le había dejado un mensaje de liderazgo. [caption id="attachment_1105326" align="aligncenter" width="1024"] Heny Cuesta fue la encargada de producir 'Ese Pelo Tuyo'. Un documental transmedia sobre este símbolo de resistencia.[/caption] A pesar de que el cabello afro es un símbolo, hay mujeres que toman la decisión de ocultarlo y hacer fuertes tratamientos para que se convierta en algo que no es. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya una resistencia afro en estas personas. “Para mí el cabello es sinónimo de herencia, tradición, historia y resistencia. Pero, también se vuelve un tema de cómo entramos a sensibilizar a otros, porque hay un tema delicado con el cabello y es que hay mujeres que deciden tener su cabello liso y han sufrido discriminación por ello, pero he encontrado en el camino que algunas que alisan su cabello tienen más  identidad como mujeres negras que otras que han dejado los químicos”, indicó Cuesta.

¿Y dónde queda la población negra en la tradición?

Heny se pregunta constantemente ¿qué representación de nosotros hay en el cine y cómo se está viendo la comunidad? Ahí entra a jugar el papel del cine colombiano, y cómo desde su quehacer, empieza un trabajo de base, con lo que tiene a la mano, como ella dice. Por ello, no se ha esforzado por sacar una película, porque ‘Cimarrón Producciones’ no olvida su principio de trabajo social. [single-related post_id="1096534"] La colombiana se cuestiona sobre qué reivindicación se está haciendo ahí. Hay muchas historias de África por contar “uno no se siente identificado porque siguen reforzando estereotipos. Usted es la mujer negra que debe salir a buscar la comida con sus hijos y lucharla y ver cómo la violan. O usted es la bruja (…) hay como unas dicotomías que hacen preguntar ¿qué está pasando?”. Pata Heny hablar de identidad es un oficio de resistencia. Busca cambiar y transformar los imaginarios del cine con una visión de inclusión. Es ahí cuando dice con firmeza: “hay mucho trabajo por hacer”. Según lo indica, en los trabajos cinematográficos hay discriminación. Si bien se conoce que hay un tema colonial y un proceso de esclavitud, siempre se tiende a dejar al negro por fuera. Cuesta crítica este suceso e indica que las personas no entienden la riqueza que hay detrás de la comunidad afrodescendiente. El trabajo de Heny y su equipo ha logrado que los niños y adolescentes sean abanderados para reconocer sus ideales y referentes. Con un tono de felicidad en su voz, señala que los participantes de sus talleres expresan agradecimiento por su labor. En muchas ocasiones, los jóvenes le dicen “quiero contar mi realidad”, “en mi piel está la fuerza que hay en mí” o “una persona puede hacer un cambio”. [single-related post_id="1092358"] Ahí entra otro cuestionamiento, y es el discurso igualitario que “no deja por fuera a nadie”. Para Cuesta esta expresión no es válida. Dice que dentro de esta frase se deja de lado la cultura. “Realmente no somos iguales. Nuestras luchas y procesos han sido diferentes. No somos iguales ni físicamente, ni en nuestra forma de pensar, ni vestir. Es por ahí donde empieza el tema de la apropiación cultural”. Se intenta no hablar del color de la piel, porque se ha hecho toda una normalización con chistes y bromas sobre las personas afro. Pero, todavía hay un micro racismo que no se puede permitir. Heny dice que esto se presenta debido a la consecuencia de la educación y por los discursos que se siguen manejando. [caption id="attachment_1105327" align="aligncenter" width="1024"] Heny, la luchadora incansable de los derechos afodescendientes. Una fotografía de un trabajo documental y una foto de Heny.[/caption] Es ahí cuando la cineasta anuncia con franqueza que es hora de cambiar las narrativas y por ello se despierta día a día con el sueño de un mundo sin discriminación.  “El cómo te estás identificando es empezar a conocer dónde están mis raíces. Cuando tú conoces ese discurso va a empezar a hacer un discurso de resistencia para otros”, asegura. La caleña habla sobre una cuestión que rige toda su línea de trabajo y la meta que tiene, se trata del afro futurismo y es el analizar cómo estará la situación de la comunidad negra en diez años. Ella tiene total confianza en que el panorama será el mejor para ellos. “La población negra en Colombia va a poder tener la misma fuerza de unión que tiene por ejemplo la población negra en Estados Unidos. O sea, un movimiento tan sólido donde podamos comprender que los derechos afro se hacen respetar y valer”, concluye.