Dayana, una acordeonera en un mundo de hombres

16 de octubre del 2018

El pasado domingo, Julieth Dayana Pineda se coronó como la nueva reina de acordeón aficionado 2018 – 2019 de la versión 40º del Festival de cuna de Acordeones de Villanueva, La Guajira. Es la única mujer que logró entrar a la lista de ganadores de este certamen. Pero llegar a este escaño no fue fácil. […]

Dayana, una acordeonera en un mundo de hombres

El pasado domingo, Julieth Dayana Pineda se coronó como la nueva reina de acordeón aficionado 2018 – 2019 de la versión 40º del Festival de cuna de Acordeones de Villanueva, La Guajira. Es la única mujer que logró entrar a la lista de ganadores de este certamen.

Pero llegar a este escaño no fue fácil. Antes de subir a tarima para disputar el premio entre los cinco finalistas rompió en llanto, y le confesó a este medio que para estar allí, entre otras cosas, tuvo que inyectarse medicamentos para soportar el dolor muscular que el acordeón le causa. Contrario a lo que muchos piensan, Dayana no es de la región, llegó desde Cúcuta, Norte de Santander para ganarse el premio.

De Cúcuta a Villanueva

Entre risas, Dayana comenta que no recuerda en qué lugar de Cúcuta nació, pero lo que sí menciona y con mucho orgullo, es que actualmente vive en el barrio Loma de Bolívar, sitio que debe su nombre a que cerca a este se desató la Batalla de Cúcuta, en la que participó Simón Bolívar y se liberó a la “Perla del Norte”. Pero, no es común que hayan exponentes vallenatos del Norte de Santader, y menos que sea una mujer quien lo haga, ¿cómo es que Dayana llegó a ser la reina del Festival?

“La gente se queda sorprendida de que una niña toque el acordeón”, Dayana Pineda.

Se puede decir que el artífice de todo esto es su padre. Él tiene una escuela de música, es profesor de acordeón y es su maestro, además del conductor de la familia quien los transportó desde Cúcuta hasta Villanueva. Fue su progenitor el que la acompañó hasta La Guajira a demostrar su talento. Además de esto, su único hermano también se dedica a la música: toca la caja o redoblante.

Fue desde los 13 años que Dayana tocó el instrumento de viento. Desde esa edad y hasta los 19 años no ha parado. Para ella, el acordeón es de dedicación, pero no solo dedica su tiempo a este, también toca el piano. Esta fue la tercera vez que Dayana compite en el Festival cuna de acordeones. Y como ella lo menciona, en Villanueva causa admiración y ha tenido mucho respaldo de la gente.

¿Por qué el acordeón?

La estudiante de sexto semestre de Trabajo Social de la Universidad Francisco de Paula Santander, empezó a tocar por coincidencia. En su época de colegio estudiaba en la tarde, horario que coincidía con las clases que su padre impartía. Luego pasó a estudiar en la mañana y fue ahí que el tiempo libre coincidió para que empezara a tocar, pero no todo fue color de rosa.

Mencionó que su papá le pagaba dinero a su hermano para que aprendiera a tocar, y por cada canción que aprendiera le daba cierta cantidad de dinero. “A mi hermano nunca le gustó el acordeón, pero como le daban dinero él lo hacía”, contó a KienyKe.com. Pero a la que sí le gustaba era a Dayana, “un día le dije a mi padre que quería aprender y él me esquivó”, comentó la reina del festival.

Algunas de las razones que lo frenaban era por ser mujer. Dayana lloró y su madre actuó como celestina para dejarla aprender. Pero al siguiente día cogió un acordeón, aprovechó una lección que su padre le estaba dando a otro alumno y desde ese momento fue su talento el que hizo que su progenitor decidiera enseñarle. Su primera presentación fue un día de la madre en el colegio.

Menciona que algunos profesores no le dieron el apoyo que ella esperaba, pero cuando la ven hoy día les da “pena de no haberme apoyado cuando estaba en mi época escolar”.

Foto: Laura Salomón/ Kienyke.com

Su primer Festival Cuna de Acordeones

Fue el mismísimo ‘Pollo Irra’ quien le hizo la invitación a Dayana. Como su padre también es técnico de acordeón, Ismael Romero llegó a su casa y luego de arreglarle los instrumentos les hizo la invitación. “El primer día en el festival fue sorprendente, muchos me felicitaron, hice muchas amistades, acá se encuentran excelentes músicos y sobretodo excelentes personas”, indicó.

En su primer festival, Dayana quedó en la octava posición pero para ella no fue una derrota: “Imagínese uno apenas presentarse y ocupar ese puesto, fueron bastantes participantes, y quedar ahí fue muy bonito”.

De lágrimas a alegría

Antes de subir a la tarima en la final del concurso, Dayana tenía unas extrañas bandas pegadas en sus hombros y espalda, son las mismas que usan los deportistas para combatir fatigas o dolores musculares, ella confesó que por descuido no calentaba antes de tocar el acordeón: “No hacía ejercicio y solo tocaba sin estirar, tocar un instrumento es como correr o jugar fútbol, hay que calentar. Esto causó un encogimiento de los tendones”.

“Creo que Dios pone todo en su lugar, el año que menos pensé que iba a venir acá fue este y fue el que gané”, Dayana Pineda.

Al preguntarle qué se siente ser una mujer y llegar a esta posición rompió en llanto: “Me siento muy feliz, no pensé que fuera a llegar tan lejos, estoy medicada e inyectada pero valió la pena”.

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