El trasteo de los Santo Domingo

El trasteo de los Santo Domingo

13 de abril del 2011

Hace cinco años, Julio Mario Santo Domingo y sus hijos le vendieron Bavaria, la joya de la corona, al multinacional surafricana SABMILLER. Al mismo tiempo, el Presidente de Valorem, el holding que agrupa las empresas del Grupo Santo Domingo, distintas a la cervecera, inició la venta de varios de sus activos, sobre todo de aquellas compañías en donde la familia tenía participación accionaria, pero no eran los únicos dueños. Se creyó, entonces, que este emporio industrial nacido en Barranquilla hace casi un siglo saldría del país y desplazaría sus inversiones al extranjero. Sucedió todo lo contario.

El grueso del capital de Bavaria quedó invertido en la fusión con SABMILLER, con la que alcanzaron 15% de la cervecera surafricana, la segunda más grande del mundo. Además, conservan los medios de comunicación, como El Espectador, Cromos y Caracol Televisión, y empresas tradicionales como Almacenar, Almagran, Propilco y Biofilm. También adquirieron Cine Colombia y le apuestan al negocio de internet. La idea es recuperar su presencia en radio después de la venta de la emblemática Caracol al grupo español Prisa. Carlos Alejandro Pérez asumió de manera temporal la presidencia del canal Caracol y tienen en mente buscar una emisora en FM y apostarle a nuevos retos empresariales.

Alejandro Santo Domingo, el sucesor del patriarca Julio Mario Santo Domingo, quien ahora vive retirado de los negocios en sus propiedades de Nueva York y París, venía poco a Colombia. A sus 27 años, cuando asumió el liderazgo de la organización, había vivido poco en el país y sus periplos habían sido breves estancias de vacaciones en Barú, cada día está más comprometido y arraigado en Colombia. Y no sólo en las inversiones. A mediados del año pasado inauguraron el Centro Cultural Julio Mario Santo Domingo, un complejo con biblioteca y un gran teatro en el barrio San José de Bavaria, con un costo que superó los 55 mil millones de pesos. Con ocasión de la emergencia social por las inundaciones, la familia le entregó al presidente Juan Manuel Santos una donación por cinco millones de dólares en su última visita a Nueva York.

El Centro Cultural Julio Mario Santo Domingo tuvo un costo de cerca de 55 mil millones de pesos.

Así, esta nueva sede sobre la carrera séptima no se trata sólo de la modernización de sus oficinas, sino de una clara señal de su intención de fortalecer la presencia en las inversiones económicas del país, así como el apoyo a la empresa cultural y causas filantrópicas.

En julio de 2009, los Santo Domingo –con Alejandro y su primo Carlos Alejandro Pérez Dávila a la cabeza– simplificaron la estructura de sus sociedades y las unificaron bajo la presidencia de Alejandro, que cada vez permanece más tiempo en Colombia. Así, construyeron un edificio que será la sede de las oficinas empresariales. Allí operará Valorem, el holding de las compañías, e Invernac, la estructura que reúne las inversiones familiares, en cabeza de Carlos Arturo Londoño, un ejecutivo vinculado al grupo como director de Planeación de Bavaria desde los tiempos de Augusto López. El último piso tendrá un manejo privado, donde se prevé un espacio para habitaciones, sala y comedor.

El edificio fue diseñado por el arquitecto Luis Restrepo, con unos acabados en ladrillos producidos en exclusiva para esta fachada. Tiene once pisos, tres sótanos, más de 11.000 metros cuadrados de construcción y cuenta con las mismas especificaciones de seguridad de la Embajada de Estados Unidos. Está localizado en la calle 75 entre carreras 6 y 7.

La última inversión, además de ambiciosa, es pionera en el sector agropecuario. Adquirieron una extensa área de 20.000 hectáreas en el Vichada, en la dirección de Carimagua, que destinarán a la siembra de caucho. Se trata de una decisión estratégica que los pondrá en la vanguardia agroindustrial con capitales orientados a la siembra y producción de fibras naturales, como el propio caucho, el algodón y el fique. El cultivo entrará en producción después de cinco años de sembrado y el producto será transportado por vía fluvial hasta las bocas del río Orinoco para exportación. Como quien dice, y con este trasteo de oficinas, queda claro que los Santo Domingo están para quedarse.

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