Fútbol femenino en Colombia: El panorama de un deporte resiliente

22 Julio 2022, 05:06 PM
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Creado Por
Santiago Tovar
Desde el 2017, el fútbol femenino en nuestro país ha pasado por muchos sobresaltos, pero a pesar de las adversidades sigue adelante.

Esta no es una historia común. Esta es una historia que se remonta a una época donde el deporte en Colombia estaba apenas cosechando los primeros frutos de una gestión conjunta, la cual sucedió casi que en paralelo con la participación más destacada en unos Juegos Olímpicos. Un momento en el que los gobernantes dejaron a un lado sus diferencias y se enfocaron en no solamente darle valor a los deportistas, sino al género femenino.

En marzo de 2016, las directivas de la Dimayor y 16 equipos del fútbol profesional se reunieron para concretar las ideas que iban a llevar a la realización de un torneo que le diera la oportunidad a las futbolistas de nuestro país, para representarnos de una manera destacada en el plano internacional.

Desde aquí comienzan una serie de sucesos que han llevado al fútbol femenino a su consecución de manera profesional hasta nuestros días, pero aún queda un interrogante bastante claro: ¿cuál ha sido el verdadero problema para que la Liga Femenina no pueda demostrar todo su potencial?

Problemáticas administrativas

El inicio del proyecto no fue lo más acertado para concretar aquel primer partido del 17 de febrero de 2017, el cual se disputó entre el Deportivo Pasto y el Cortuluá en el Estadio Departamental Libertad. La Dimayor y la Difutbol tuvieron conflictos desde el principio para continuar con el desarrollo de una liga femenina que realmente dejara de ser profesional.

Como la Difútbol estaba más enfocada en el fútbol amateur, la Dimayor fue la que finalmente tomó la iniciativa y lograron el camino para el profesionalismo de la categoría femenina.

Volvamos a ese 2017. El primer torneo que se celebró contó con la participación de 18 equipos, con una organización bastante pobre y una estrategia de mercadeo que no cumplió con las expectativas económicas. Sin embargo, las mujeres demostraron que tienen un potencial enorme para jugar al fútbol y que cumplirían con el nivel que se requería para profesionalizar el fútbol femenino.

Precisamente ese último aspecto es el que destacan personajes como Carlos González Puche, presidente de la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales, Acolfutpro, que hace un recuento de los inconvenientes que surgieron desde el primer momento para lograr consolidar al fútbol femenino como una categoría profesional.

“Después de las reclamaciones de las jugadoras previo al torneo femenino por tener condiciones medianamente dignas, se logró hacer la Liga Femenina, más por obligación que por convicción”, mencionó González, sobre el inicio de este torneo que lleva cinco años desde su primera edición.

Además del presidente de Acolfupro, el dirigente de Fortaleza C.E.I.F., Carlos Barato, quien ha estado muy atento a lo que sucede con la categoría femenina, habló sobre la difícil situación que tuvieron que enfrentar en la pandemia.

“Hubo un momento en el que a nosotros nos tocó sobrevivir con lo último y ahí fue cuando nuestro equipo femenino se vio afectado, sin embargo, participamos y dejamos todo de nosotros para desarrollar la liga de la mejor manera”, dijo Carlos Barato, sobre lo ocurrido después de la pandemia y su relación con la Liga Femenina.

Problemáticas sociales

El primer escándalo que involucró a jugadoras del fútbol femenino fue en el final del 2017, donde representantes importantes como Vanessa Córdoba, hija del arquero Oscar Córdoba y Nicole Regnier quien estuvo en América de Cali, comenzaron a evidenciar su descontento con la exclusión en procesos como las campañas de las camisetas de la Selección Colombia, ya que para ellas fue un golpe de autoridad, sumado a lo que ocurrió con la primera liga profesional.

Después de este episodio, comenzaron a llegar problemáticas más grandes asociadas a temas culturales de nuestro país, como el machismo, el acoso sexual y las denuncias por desigualdad, las cuales llevaron a varias casos complicados con jugadoras de la Selección Colombia Sub 17, en el 2019.

Al respecto, la periodista deportiva, Pilar Velásquez, recordó el año 2019 como el momento cumbre de esta situación, la cual fue cambiando el panorama del fútbol femenino en Colombia y que el periodismo deportivo ayudó a mostrar ante la opinión pública.

Problemáticas económicas

Dentro de todo lo que ha sucedido con la Liga Femenina, siempre se ha mencionado entre los dirigentes y allegados a las entidades administrativas que hay un problema económico que impide el libre desarrollo de esta categoría. 

En este punto se habla de un tema de patrocinios y de recursos que se deben destinar a la realización de la Liga Femenina, por parte de entidades como la Federación y la Dimayor, con el fin de tener asegurada su realización.

Adicionalmente, se debe tener en cuenta lo que debe pagar un equipo para mantener una nómina dentro de la Liga Femenina, además del apoyo del Ministerio del Deporte que siempre ha estado presente económicamente para lograr desarrollar el torneo de una buena forma.

Sin embargo, no solamente consiste en un tema económico puntualmente, también está relacionado con la forma en la que se debe distribuir de buena manera el dinero, donde las propias futbolistas han sacado adelante propuestas importantes, que no han sido escuchadas por las entidades.

A pesar de lo anterior, aún quedan muchas falencias en el tema de patrocinios, ya que como lo mencionó Barato en la entrevista, “no han aparecido”, ya que se han tratado de buscar alianzas con marcas grandes a nivel femenino, pero al ver el precio tan elevado de apoyo, termina siendo solamente una utopía.

Problemáticas deportivas

Según los informes de Acolfutpro de los torneos profesionales a nivel femenino, existe una variación que deja mucho que pensar, a la hora de analizar lo que ha sido el fútbol en esta categoría.

En el 2018, la participación aumentó a 23 equipos profesionales, en el que se anotaron 366 goles y se jugaron 124 partidos, siendo uno de los torneos mejor organizados de los seis que llevamos hasta la actualidad. Sin embargo, los años siguientes no fueron para nada alentadores.

Con excepción del 2019, el cual contó con 20 equipos profesionales, en el 2020 y el 2021 hubo un descenso abrupto en la cantidad de clubes que disputaron el torneo donde solo participaron 13 en el año de la pandemia y 11 en el siguiente, donde en promedio se disputaron 55 partidos.

Si bien es cierto que también hubo un momento complicado para todos los equipos por el coronavirus, como nos lo explica el presidente de Fortaleza C.E.I.F., Carlos Barato, la liga ya venía en descenso desde el 2019, cuando se conoció que el factor económico también sería determinante.

Aunque todo parezca malo, aún queda el fútbol

Desde el inicio de la Liga Femenina en Colombia, el país ha sido protagonista a nivel internacional, donde los equipos colombianos demostraron su fortaleza en la categoría, sobre todo por lo conseguido en las copas realizadas por la Conmebol a nivel de clubes.

Desde el 2017 que inició la Liga Femenina, los clubes colombianos han finalizado en podio de la Libertadores, donde en el 2018 el Atlético Huila fue el campeón del torneo y el primero en toda la historia de Colombia. Después, en el 2019 América de Cali finalizó tercero y en el 2020 perdió el título contra Ferroviaria de Brasil. 

En la última edición de la competición, Santa Fe fue subcampeón al perder la final contra la poderosa Corinthians de Brasil. Adicionalmente, Colombia fue protagonista desde que inició el torneo continental donde el equipo amateur Formas Íntimas llegó una oportunidad a la final y dos veces a las semis, siendo el equipo más representativo del país.

Según cifras del 2021, son 41 futbolistas a nivel internacional que representan a nuestro país en las mejores ligas del mundo, donde encontramos nombres como el de Yoreli Rincón, Isabella Echeverri, Leicy Santos y Natalia Gaitán, entre otras figuras.

Después de todo este panorama, aún queda mucho por concretar y unir entre las entidades, clubes y futbolistas para crear un proyecto deportivo femenino que sea atractivo e interesante para todos, que a su vez lleve a las empresas a participar en la realización de una Liga Femenina realmente organizada, porque las futbolistas ya demostraron que esta categoría puede ser una potencia a nivel mundial.

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