Galicia, Valle del Cauca: un ejemplo de resiliencia

Foto: Andrés Romero / Kienyke.com

Galicia, Valle del Cauca: un ejemplo de resiliencia

13 de octubre del 2017

A raíz de la firma de la paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc, se siguen conociendo las historias detrás del conflicto armado que vivieron las diferentes regiones del país.

El municipio de Bugalagrande (Valle del Cauca) es un lugar lleno de  esas historias de resistencia y resiliencia.  Uno de sus corregimientos, Galicia, tuvo que vivir en carne propia la llegada de diferentes actores armados como las Farc y el ‘Bloque Calima’ de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

A inicios de los años 90′, el corregimiento de Galicia era un lugar bastante tranquilo, donde sus habitantes vivían de actividades como la ganadería, siembra y el turismo. Esta tranquilidad se vio interrumpida por la llegada de las Autodefensas a la región, ya que vieron en ella un potencial centro de operaciones por su ubicación geográfica (parte superior de la Cordillera Central).

Una vez llegó el ‘Bloque Calima’ la situación se volvió insostenible. Asesinatos, robo de predios, fosas comunes en lugares emblemáticos, llevaron a los campesinos y sus familias a optar por migrar a otros lugares con el fin de proteger su integridad.

María Dora Gómez de Espinal, su hija María del Pilar y Francisco Ospina campesino de la región, fueron algunos de los que se vieron obligados a dejarlo todo. En el caso de la familia Espinal, la sorpresa fue mayor cuando con unos binoculares observaron que hombres fuertemente armados se encontraban en el balcón de su casa, al parecer, en búsqueda de algo.

“Nosotros fuimos desplazados en el año 2000. En principio se rumoreaba que habían hombres armados en la región que transitaban en la noche, pero nunca los veíamos. Fue después cuando tomaron posesión de nuestro predio y amenazaron a los administradores. Para nosotros fue decepcionante ver nuestra casa en ruinas”, afirma María del Pilar Espinal.

La decepción no era para menos. Su casa, en donde pasó los mejores años de su vida, ahora era el centro de operaciones del ‘Bloque Calima’. El árbol en el que solía jugar se convirtió en el mejor lugar para practicar tiro al blanco, las tablas y muebles que componían el suelo y accesorios de su hogar ardían en el fuego porque la organización armada ilegal decidió que serían los mejores instrumentos para sus fogatas.

Pero la hacienda de la familia Espinal no fue la única que padeció las consecuencias del conflicto en el corregimiento de Galicia. Francisco Ospina y su esposa Blanca Nelly Cadavid, en el año 1999 comenzaron a recibir amenazas de muerte debido a que Francisco se desempeñaba como presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda La Morena y se negaba a colaborarles, por lo que ese mismo año se vieron obligados a abandonar su terreno.

Francisco Restitución de Tierras Galicia

Foto: David Matheus / Kienyke.com

En 2001 les exigieron regresar ya que el ‘Bloque Calima’ los amenazó con entregar sus predios a otras personas. Para sorpresa suya el lugar estaba completamente destruido, sin cultivos, ni animales.

Posteriormente, en 2005 uno de sus hijos fue asesinado a manos de las AUC según ellos por ser colaborador de la guerrilla.

“Mi predio antes de la llegada del ‘Bloque Calima’ era bastante productivo, bien organizadito. Pero de un momento a otro ya no se podía ni trabajar, con esos grupos todo era zozobra, las parcelas se fueron cayendo, ya después fue cuando nos obligaron a abandonar nuestro predio y perdimos todo lo que habíamos construido durante generaciones”, aseguró un desilusionado Francisco. 

De regreso a casa

Para estas dos familias al igual que miles en Colombia que han sido víctimas de desplazamiento, no fue nada fácil asimilar que repentinamente habían perdido gran parte de su patrimonio. En el caso de la familia Espinal, los nueve hijos de María Dora Gómez de Espinal decidieron migrar a otras ciudades e incluso a diferentes países debido al calibre de las amenazas.

En el caso de Francisco, quiso probar suerte en diferentes lugares, pero siempre supo que su lugar estaba en el campo. En los dos casos, siempre conservaban la esperanza de regresar. 

A raíz del proceso de desmovilización de las AUC el 18 de diciembre de 2004, la esperanza de regresar y darle vida a sus predios renació en estas familias.

En 2011 gracias a la intervención de la Unidad de Restitución de Tierras estas familias pudieron regresar a sus predios. Sabían que el trabajo que se venía era bastante complejo ya que todo estaba destruido y había que empezar de cero.

Para llevar a cabo sus proyectos contaron con el apoyo de la Unidad en diferentes aspectos (económico, pedagógico y legal) todo con el fin de mejorar la productividad de sus terrenos.

La ubicación de Galicia permite el crecimiento de cultivos de café, plátano y banano, además sus habitantes ven en otros medios como la ganadería y el ecoturismo, una oportunidad de conseguir el sustento e incentivar el regreso de otras familias desplazadas.

“Yo cuando empecé en la Unidad de Restitución de Tierras no creía que el Gobierno estuviera ayudando a los campesinos a regresar a sus casas. Comencé con pocas expectativas pero luego vi que esto era real, me ayudaron a hacer realidad mis proyectos y poco a poco he estado creciendo”, aseguró Ospina.

Por su parte, Sandra Niño, Directora de la Unidad de Restitución en el Valle del Cauca y el Eje Cafetero aseguró que poco a poco se están restableciendo los derechos de estas personas.

“En el Valle del Cauca actualmente tenemos 3.852 solicitudes de posibles despojos o abandonos ocurridos en el departamento. La Unidad brinda todas las garantías a las personas para que puedan presentar la solicitud por despojo y ahí se realice todo el proceso de restablecimiento”, señaló la directora.

Mientras tanto, los beneficiarios de este proyecto invitan a las personas víctimas de desplazamiento a que no les de temor reclamar lo que es suyo, de volver a aquellas zonas que se vieron obligados a abandonar. Además, en palabras de Francisco Ospina, “nosotros los campesinos no tenemos nada que ir a buscar a la ciudad, nuestro lugar está acá en el campo”.