“García Márquez no es una persona de pedestal”

30 de julio del 2013

La artista Julia Merizalde prepara una escultura de Gabo en la que busca retratarlo como lo percibió en su casa de Cartagena: un hombre de a pie capaz de soñar.

Julia Merizalde, Gabriel García Márquez, Gabo, Kienyke

En un primer momento la frase de la escultora Julia Merzalde suena polémica: “García Márquez no es una persona de pedestal”; pero lo que ella quiere decir, y expresa en la escultura que prepara del Nobel colombiano, es que la esencia del escritor es la de un hombre normal, un ciudadano cualquiera que camina con un libro en la mano y se confunde con otros transeúntes.

Merizalde ganó una convocatoria de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá que rendirá un homenaje al premio Nobel con una escultura que será instalada en la Plazoleta de las Mariposas del Palacio Liévano. La beca es de $138.500.000. 

Después de ganar la convocatoria, la artista visitó al Nobel en su casa de Cartagena. Se encontró a un hombre tan antiguo como los que el autor de Cien años de Soldad retrata en sus libros. Tranquilo, tierno, silencioso. Ella cuenta que el escritor le tomaba las manos, la escuchaba, durante casi toda la entrevista estuvo sentado en su mecedora en una misma posición, sonriendo.

Julia Merizalde, Gabriel García Márquez, Gabo, Kienyke

Este es el estudio de Julia Merizalde. A la derecha, la estructura de la estatua

La entrevista de Cartagena le sirvió a Merizalde para captar sus movimientos, su sonrisa, la forma como inclina la cabeza. Al igual que en sus trabajo anteriores (la escultura del papa Juan Pablo II en el parque Simón Bolívar o la de Carlos Lleras Restrepo en la Avenida Jiménez, ambas en Bogotá) trató de desvincular al personaje de su aura pública para darle una imagen de hombre común y corriente.

En una entrevista radial con Plinio Apuleyo Mendoza, García Márquez dijo: “Si yo me hubiera quedado en Aracataca como juez municipal no hubiera hecho nada de nada, pero sería completamente feliz”. La escultura en la que trabaja Merizalde busca rescatar a ese hombre famoso que sueña ser un hombre normal. Ella lo explica así: “En un primer momento quise mostrar al hombre que hizo aquellos personajes extraordinarios, su genialidad como escritor, pero él no es un hombre de pedestal, él lo que quiere es salir a la calle, encontrarse con sus amigos, y no lo puede hacer porque es famoso, la gente lo quiere mucho y se le acerca, le habla”. Entonces optó por hacer una escultura para que la gente pueda “encontrarse con Gabo por ahí, paseando al nivel de uno.”

Julia Merizalde, Gabriel García Márquez, Gabo, Kienyke

Decenas de fotografías, sacadas de internet, o tomadas por la artista, sirven al proyecto

La escultura del escritor mide 1.70, su estatura promedio, pero no aparece retratado con la edad que tiene hoy en día. La artista resolvió esculpirlo con la edad que muchos colombianos lo recuerdan, una síntesis de las decenas de fotografías que ella tiene en su estudio y que le sirvieron para su trabajo.

Un elemento importante en el trabajo de Merizalde es el concepto del espacio. “Para mí es importante colocar el personaje en el espacio, que la escultura se haga parte del lugar”, dice. Sus retratos jamás están desvinculados a él. Su Juan Pablo II parece un hombre abriéndose paso entre el rudo viento del parque, su Carlos Lleras Retrepo es un “abuelito” que mira a los transeúntes de la Jiménez. García Márquez estará en medio de la calle, llevando un libro, un regalo para un amigo, esperando la oportunidad de hablar con alguien, tal vez. 

Julia Merizalde, Gabriel García Márquez, Gabo, Kienyke

Julia Merizalde (izquierda) observa fotografías del lugar donde se ubicará la escultura.

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