“Todas las mujeres quieren ver el diablo” Salvo Basile

“Todas las mujeres quieren ver el diablo” Salvo Basile

24 de marzo del 2014

Usted, buen actor, buena pinta, ¿Lleno de nenitas en Cartagena?

Hermano, eso es un karma que yo tengo.

Salvo, ¿qué anda filmando por estos días?

Bueno, filmamos El Paseo 3, un culto de la navidad en Colombia. Imagínate que la película el año pasado le dio sopa y seco a las major de los estudios de Hollywood, con millones de dólares para promocionarlas y llegó ‘Dago’ y su familia, y acabaron con eso.

Este año haremos una película muy divertida, con una técnica depuradísima. Ya se acabó el cine imperfecto colombiano, ya hacemos cine a la par de Hollywood. Vas a ver los efectos especiales que hay en esta película.

¿Y qué hace en la película?

Soy un ladrón de joyas, pero como soy amigo del productor me convirtió en un tonto.

Y usted que es tan avispado en la vida…

No, tonto en la vida también. Qué avispado voy a ser, hermano, 45 años con la misma mujer, qué carajo.

Pero hablando de esas materias, me imagino que hace “viajes cortos” con frecuencia…

Sí, claro. Eso sí.

¿Y ella lo sabe?

Claro que lo sabe.

¿Y lo entiende?

Yo tengo un amigo que la mujer lo encontró en la cama con otra, él se vistió y se fue. Y cuándo la mujer le reviró le dijo “tú sabes que en esta cama nunca estuvo otra  mujer”. Y todavía hoy, después de 20 años, le dice que no es verdad.

Filosofando sobre la vida y el matrimonio, ¿cuál es su teoría?

A veces peleamos con mi mujer y ella me dice “y te vas de la casa”. “¿Te vas? Te irás tú. Yo me quedo en mi hamaca con mis libros y mis nietos”. Tú te vas pero no te vas nunca hermano, nunca te vas.

Eso de la pareja es un trabajo diario que hay que meterle aplicación e inteligencia, meterle humor, tu sabes, tu sabes, el trabajo más grande que tenemos los hombres.

¿Meterle cinismo y negar siempre?

No, eso no es cinismo. Es instinto de conservación.

¿Qué es lo que ha hecho mejor en su matrimonio, Salvo Basile?

Hermano, yo tengo un segundo nombre que es Job. Me llamo Salvo Job Basile. La paciencia hermano, la paciencia infinita.

¿Y usted cree que con todas las mujeres debe ser eso obligatorio?

No, no, no. Eso solo con la mujer de uno. Las otras qué carajo hermano, que se vayan al aire.

¿Cuál es la filosofía de su vida Salvo, a sus más de 70 años?

Mi filosofía de vida es gozar al máximo y hacer bien a la otra gente, y nunca pensar mal, y nunca esclavizarse con el dinero. Yo soy un millonario virtual, no tengo un chivo pero tengo todo. Y no necesito más.

¿Por qué se quedó en Colombia?

Por amor y por mis hijos, y por mi mujer, claro. Y por amor al país. Me enamoré de Colombia. Fue un colpo di fulmine, un golpe de relámpago, un amor de primera vista.

¿Y cuál es su balance de vida sobre el amor y las mujeres?

El amor es el motor de la vida de los hombres. El amor hacia la mujer, el amor hacia el país, el amor hacia el prójimo, el amor hacia los hijos, siempre si tú ves, siempre la constante es el amor.

Pero le hablo sólo de mujeres. ¿Cómo le ha ido en esa relación con el sexo femenino?

Un caballero nunca dice eso. ¿Qué te pasa Edgar?

Pero hay palabras para disfrazarlo.

(Risas) Que maravilla, perdóname.

Por ejemplo, decir que es afortunado y prolífico…

Mucho. Muy afortunado, muy, muy afortunado. Es más, viviendo en Cartagena con esos duraznitos ahí en la playa ¿qué hago?

Salvo-Basile-

¿Y ha sido mujeriego?

No, no, no. No hay necesidad. Los mujeriegos son los que no logran. Son las mujeres las que lo buscan a uno, y además de viejo me siguen buscando.

¿Y qué piensa Salvo Basile del poder?

Ay hermano, a mí me adoptó un gran hombre, que era Hernando Santos. Yo llegué a Colombia, después me fui a Italia con mi mujer, luego volví a Colombia y mi compadre Alejandro Obregón me llevó a El Tiempo y me presentó a Hernando.

Hernando me dijo: “Pero “¿y tú qué quieres hacer?” –“Ah yo no sé, podría hacer cine, podría hacer publicidad, podría hacer…”. –“Espérame un momento.” Hizo una llamada, era el viernes. El lunes era el director creativo de Leo Burnett-Novas S. A.

Es es el poder. Esos huevones de los nietos, de los sobrinos, de los tíos, de los primos, no tienen ni idea de lo qué es el poder. El verdadero poder es el que hace cosas, no quien dice que hace. ¿Me entiendes?

¿Y alguna vez se sintió tentado de buscar el poder de alguna manera?

No, yo lo tengo. Mira, soy el presidente del Festival de Cine de Cartagena; soy presidente honorario de la Asociación Nacional de Festivales y estoy representando, era el presidente en un comité, bueno, ya me retiré, pero en un comité de fomento cinematográfico. ¿Qué más poder quiero?

Me serviría algo de plata pero eso qué carajo, la plata corrompe.

Pero la plata se necesita. ¿Qué piensa del dinero?

Vivo muy bien pero dinero, dinero físico…no lo veo.

¿Cuántos hijos tiene, Salvo?

Tengo dos varones que son millonarios.

¿En serio?

Dos varones que no como su papá. han hecho del ahorro y han comprado cositas. Yo lo único que tengo en la vida es mi casa y me enorgullezco de eso.

¿Dos varones y dos niñas?

Y dos nietos… es lo que sé.

Salvo, hablando de la vida y los años, ¿qué piensa usted de la muerte?

Ay hermano, no se la aconsejo. Siempre digo que eso está mal hecho. Porque nosotros nacemos con una enfermedad terminal que es la muerte. Porque eso es inevitable. Entonces yo no pienso mucho en eso, qué carajo, hermano.

Cuando mueras como murió mi abuelo, comiendo cerezas, el alcohol en una mecedora frente al golfo de Napoli. Yo quiero morir aquí, me voy a morir a la Isla del Rosario.

¿Y cómo se imagina su muerte, Salvo, si pudiera imaginarla o decidirla o definirla?

No, nunca.

Le dije a mi mujer frente a testigos, y ahora se lo digo a Colombia, que nadie tiene permiso de desenchufarme. A mí que me dejen enganchado con siete respiradores artificiales, dos corazones, lo que sea. El último aliento, es el último aliento, ¿oíste?

Entonces, ya lo saben: No me pueden desenchufar.

¿Usted quiere aferrarse a como dé lugar a esta vida?.

Sí señor, sí señor. Además es un don, es un regalo muy grande que nos dio la naturaleza y mi Dios. Voy a hacer cualquier esfuerzo para no morir.

Y a propósito de regalos, ¿cuál es su testamento a su familia y a Colombia?

Mira, a Colombia le dejo… Imagínate. Yo he hecho aquí ventipico películas importantísimas, un par de premios Oscar, cuatro Palmarés de Cannes, y un Festival de Cine de Cartagena.

Oiga, Salvo, esta pregunta de cajón para los actores: ¿Cuál ha sido el gran papel de su vida?

Mira, como hablamos de mujeres, a las mujeres les encanta el diablo. Yo hice en ‘La mujer en el espejo’ el papel de Luis Fiero, Lucifer, que era el diablo, con las uñas largas, con las llamas en los ojos, con un gato aquí, y eso fue hermano formidable, esas mujeres enloquecían con el diablo. Todas quieren ver el diablo.

¿Qué es lo que cree usted que le gusta a las mujeres de Salvo Basile?

Que les mire el culo, hermano.

¿De frente?

Ah, de frente también.

No entiendo…

De lado, de lado, pero de frente también.

¿Es morboso?

Ay, Edgar, tú eres malo, yo te conozco.

¿Les gusta a las mujeres el hombre morboso?

Sí, claro, porque es como dedicar atención. A mujeres y hombres les gusta.

Es decir, ¿al grueso de las mujeres les gusta que las vean buenas?

Pero claro. Mejor dicho, hasta las más feas quieren verse. No hay mujer fea.

Es una cosa cristiana que dice “ama a tu prójimo como a ti mismo” y eso es hacerle un elogio a la mujer. No es un esfuerzo y es algo muy bueno para ella y muy bueno para uno también.

Entonces, hermano, a elogiar a su segunda secretaria.

Usted participó en la película El amor en los tiempos del Cólera. ¿Por qué habló mal de ella?

Sí, claro. Muy mala película. Es el libro más lindo que ha escrito ’Gabo’ pero hicieron una de las películas más feas de la cinematografía de ‘Gabo’, porque no se ve el cólera, no se ve la revolución, no se ve Cartagena.

Todo está enfocado sobre los actores, y una de las cosas más lindas que son las escenas sexuales que escribe ‘Gabo’, él las trató, ese inglesito, así muy ‘wishi washe’, muy friíto.  No me gustó.

¿Cómo puede ser que una película con buenos actores, una buena banda de sonido, sea mala?

Ese es el cine. Por eso en el cine todo es arriesgado. Mira, un grandísimo, Michael Cimino, hizo una película de 70 millones de dólares y recaudó 800 mil pesos. Con los mejores actores, con Cimino que es un gran director, todo el esplendor de Hollywood detrás; no le llegó a la gente porque es algo muy personal el cine.

Por eso le ganamos nosotros con las películas del ‘Paseo’ a las grandes películas de Hollywood porque es el público el que escoge o se enamora.

El cine es algo muy personal, ¿cuáles son sus tres películas preferidas?

Ah hermano, yo las tengo clarísimas. Casi las tres son de Federico Fellini, pero le voy a dar dos de él: La Dolce Vita y Fellini, ocho y medio. Y la tercera, una película colombiana: La estrategia del caracol.

¿Cuáles son las tres peores suyas?

Una es ‘El amor’ este, y creo que es la única porque siempre salgo muy feliz haciendo mi trabajo, aunque cuando hacía cosas terribles como ‘Holocausto caníbal’ o cuando hacía ‘Los últimos gritos en la Sabana’, siempre estaba feliz de hacerlo.

Eso del ‘Amor en los tiempos del Cólera’ le tengo una rabia muy especial, porque soy amigo de ‘Gabo’ y me parece que lo han irrespetado.

¿Se ha visto con ‘Gabo’ en estos días?

Lo vi, hermano, un poco ido, pero todavía canta sus vallenatos preferidos, le gusta bailar y sobre todo le gusta comer y estar con sus amigos.

¿Un poco ido es decir que se le va la paloma, que se olvida de las cosas?

Exactamente, como a usted y a mí.