Un nieto más que no desapareció la dictadura argentina

13 de junio del 2019

Javier Matías Darroux Mijalchuk, fue secuestrado junto con su madre cuando tenía cuatro meses.

Un nieto más que no desapareció la dictadura argentina

Foto: Anadolu

El nieto recuperado 130 fue recibido entre aplausos en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo, en Buenos Aires. Las autoridades de este organismo de derechos humanos ofrecieron una rueda de prensa, junto al nieto recuperado y sus familiares, en la que dieron a conocer todos los detalles del caso.

“El tío Roberto Mijalchuk recibió el llamado tan esperado a ese teléfono fijo que nunca había dado de baja. La Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) le comunicó que había encontrado a su sobrino. Javier Matías Darroux Mijalchuk conoció su origen y hoy las Abuelas le damos la bienvenida a esta enorme familia”.

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A través de este mensaje en su cuenta de Twitter, las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron, el pasado lunes, que habían recuperado al nieto número 130.

Su nombre es Javier Matías Darroux Mijalchuk, nació el 27 de diciembre de 1977 y había sido secuestrado ese mismo año junto a su madre, Elena Darroux Mijalchuk.

Elena se había casado con un hombre llamado Juan Manuel, con quien tuvo a Javier Matías y con quien esperaba otro hijo al momento del secuestro.

Debido a que Juan Manuel había sido secuestrado días atrás, Elena fue citada el 15 de diciembre, junto con Javier Matías, en el barrio de Núñez, en la Ciudad de Buenos Aires.

“Estamos tan emocionados todos”, relató Estela de Carlotto, presidente de Abuelas de Plaza de Mayo.

Javier Matías se mostró muy conmovido junto a su tío, Roberto, “que durante 40 años nunca bajó los brazos ni perdió la esperanza de encontrarnos con vida. Gracias tío”, dijo, y rompió en llanto.

A su lado estaba su esposa, Vanina, quien, junto a sus familiares y amigos, le insistió a Javier para que dejara la información de su ADN en las instituciones correspondientes.

“Tenía la certeza de ser hijo de desaparecidos, pero no quería iniciar una búsqueda en vano”, comentó Javier Matías, quien finalmente se acercó a la filial de Abuelas de la provincia de Córdoba.

Allí se supo que había sido adoptado en regla, por parte de una familia de buena fe, y que fue hallado, siendo un bebé, a tres cuadras de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) por una mujer de la que se constató su existencia.

En 2007 la CONADI pudo conseguir sus datos paternos y solo hasta el 2016 se pudo tener total certeza de su identidad.

Roberto Mijalchuk pronunció también algunas palabras sobre su hermana desaparecida: “Las esperanzas de encontrar a mi hermana fueron amainando, pero las de encontrar a Javier, nunca. Guardé todo un álbum de fotos esperando que apareciese Javier”.

La causa de la desaparición de sus padres aún se desconoce. “Hasta donde pude averiguar en la ESMA, mi hermana fue adormecida y tirada en un vuelo de la muerte en el río Paraná con el hermano de Javier en su vientre”, relató Roberto.

Vanina, la esposa de Javier, leyó una carta escrita por Roberto, quien previó que las emociones no lo iban a dejar hablar.

“Mati, te amo desde lo más profundo de mi corazón. Verdad, memoria y justicia, ahora y siempre”, es la frase con la que termina la carta.

Por su parte, la presidente de las Abuelas de Plaza de Mayo dijo: “A seguir buscando a los que faltan. Brindemos por este nieto y por el próximo que esperamos que venga muy pronto”.

Este caso demuestra la importancia de fortalecer a los organismos que desde el Estado intervienen en el esclarecimiento de los delitos de lesa humanidad.

Matías es el segundo nieto que la asociación recupera en lo que va del 2019. El último caso data de abril de este año.

Desde Abuelas de Plaza de Mayo se estima que alrededor de 500 bebés fueron robados durante la dictadura y dados a luz en centros clandestinos de detención donde se torturaba y se hacía desaparecer a los padres.

A mediados de la década de 1980 las abuelas de aquellos bebés robados impulsaron la creación de un banco para almacenar sus perfiles genéticos y lograron que en 1987 el Congreso creara por ley el Banco Nacional de Datos Genéticos.

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