Un S.O.S. por los bosques de Colombia

Publicado por: christian.sandoval el Lun, 28/06/2021 - 01:52
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Creado Por
Christian Sandoval
A pesar del peligro que corre la Amazonía por la deforestación intencional, en Colombia se hundió la ratificación del Acuerdo de Escazú. La ONG Envolvert explica los retos que enfrenta Colombia en relación con la conservación de sus bosques.
Créditos:
parquesnacionales.gov.co

Los bosques en Colombia están en cuidados intensivos y su preservación está pasando de ser una opción responsable a una necesidad vital de todos los colombianos. Hace unos días se hundió en el Congreso de la República la ratificación del acuerdo de Escazú, un importante tratado ambiental de la región latinoamericana y del Caribe. Con ello se le puso un punto final a la esperanza de cientos de activistas y organizaciones ambientales que esperaban con ansias su entrada a la legislación colombiana. 

Este histórico texto, adoptado en Costa Rica el 4 de marzo de 2018 y firmado por Colombia en diciembre de 2019, tiene como objetivo garantizar los derechos de acceso a la información sobre el medio ambiente, de participación pública en los procesos de toma de decisiones con impacto ambiental y acceso a la justicia en temas relacionados con la conservación del entorno, así como el fortalecimiento de las capacidades de proteger los derechos de los individuos a vivir en un medio ambiente sano. 

Sin embargo, su implementación se perdió en más de once meses de dilaciones políticas que buscaban hundir el proyecto por vencimiento de plazos. Finalmente lo lograron y, además, dejaron en el aire una pregunta para muchos ciudadanos y defensores del medio ambiente en Colombia: ¿Por qué el país suscribe acuerdos internacionales que no va a cumplir? O todavía más importante: ¿Acaso Colombia se encuentra en una situación de preservación ambiental tan buena que puede darse el lujo de evitar implementar este tipo de acuerdos?

Según aseguró a Kienyke.com Axel Boyon, responsable del desarrollo de proyectos de la ONG Envolvert, una fundación franco-colombiana que vela por la preservación de los bosques y de su biodiversidad en Francia y distintas partes de América Latina, a pesar de que Colombia es el segundo país más biodiverso del mundo, también “es uno de los países que invierte menos en el tema de preservación de su medio ambiente”

“En Colombia la gran mayoría de la deforestación está vinculada a procesos de ganadería, a temas de tumbar el bosque y quemarlo para transformar esas zonas en pastos. Esto se asocia con otros procesos vinculados a grupos armados y acaparamiento de tierras”, aseveró Boyon. 

Sus palabras se ven respaldadas con los hechos. Un ejemplo de ello es el reporte que hizo en febrero el Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP, por sus siglas en inglés) sobre la “grave deforestación que continúa en los parques nacionales de la Amazonía colombiana”. Según esta organización, el fenómeno impacta principalmente a los parques del Tinigua, Serranía de la Macarena, Serranía de Chiribiquete y La Paya. 

Quizá una de las denuncias más impactantes del informe tiene que ver con la pérdida intencional de mil hectáreas en la Serranía de Chiribiquete, el parque natural más grande del sistema de parques de Colombia, con un área protegida de más de 4,2 millones de hectáreas entre los departamentos de Guaviare y Caquetá. 

“Gran parte de esta deforestación parece estar asociada con la conversión de bosque primario a pasto para la ganadería ilegal”, reveló el MAAP en su informe. 

La misma situación se evidenció en el último boletín de deforestación en Colombia emitido por el IDEAM, correspondiente al trimestre de julio a septiembre de 2020, que registró que la Amazonía tenía una concentración del 60% de las alertas tempranas de deforestación. Por debajo se encontraron las regiones Andina (25,7%), Caribe (9,8%) y Pacífica (4,2%). 

La deforestación como huella digital 

 

Axel Boyon afirma que, desde su experiencia en la fundación Envolvert, “cada país nos cuenta una historia a través de sus factores de deforestación y también cada país nos cuenta una historia a través de sus procesos de conservación”

En Perú, por ejemplo, otro de los países con mayor biodiversidad en el mundo y el segundo con mayor cantidad de bosque amazónico, Boyon asegura que los factores de deforestación predominantes son mucho más variados que en Colombia (donde la ganadería es protagonista) y tienen que ver más con la explotación ilegal de recursos. 

“En Perú tenemos problemáticas de degradación forestal por el tema de la madera. Hay que saber que la tremenda mayoría de la madera que se aprovecha en Perú es de origen ilegal y ahí hay un gran reto; pero también está el tema del café y del cacao”, aseguró. 

Caso contrario es el de Colombia, donde la deforestación está principalmente alineada hacia el uso y aprovechamiento del suelo y sus recursos para actividades agropecuarias, como la ganadería extensiva o la siembra de cultivos ilícitos

También son problemas importantes la extracción ilícita de minerales, los incendios forestales y el tráfico ilegal de flora y fauna, además del aumento considerable de la población (que se puede traducir en una mayor demanda de recursos y alimentos). 

En ese sentido, de acuerdo con Boyon, “la historia de la deforestación está tremendamente vinculada al tema del desarrollo y de los modelos de producción de cada país”.

No obstante, el caso colombiano es especialmente complicado también por el peligro que corren todas las personas y organizaciones que velan por la protección del medio ambiente. En 2019 el país incluso llegó a ocupar el primer lugar en número de asesinatos de defensores del medioambiente a nivel mundial, según el informe “Defender el mañana” de Global Witness. 

De acuerdo con esta organización, durante ese año fueron asesinados 64 defensores ambientales en el país. Por debajo de Colombia estuvieron Filipinas (43), Brasil (24), México (18), Honduras (14) y Guatemala (12).

“El asesinato de personas defensoras de la tierra y del medio ambiente ocurre en un clima de persecución y amenazas no letales que buscan infundir temor en quienes son lo suficientemente valientes como para alzar la voz”, agregó el informe.

Colombia es uno de los países más peligrosos para los líderes sociales y ambientales, siendo uno de los países del mundo donde más personas mueren por defender sus ideas a nivel social. Por eso es un gran reto para la fundación la ratificación de los Acuerdos de Escazú”, afirmó Boyon. 

Según él, proteger a los líderes sociales es uno de los retos ambientales más importantes que tiene Colombia, ya que “proteger a la naturaleza no se puede hacer sin la gente que vive en el territorio”.

La importancia de nuestros bosques 

 

Cuando se le pregunta a alguien como Alex Boyon, un activista del medio ambiente extranjero, sobre las razones por las que la Fundación Envolvert escogió a Colombia como una de sus sedes de trabajo, lo responde de manera sencilla: “porque Colombia es el segundo país más biodiverso del mundo”. 

“Después de Brasil, es el país con mayor número de especies y el primer país más biodiverso en aves. Entonces eso realmente lideró la elección de Colombia como un lugar para trabajar para la preservación de los bosques”, aseguró.

Cabe recordar que, según el Fondo Mundial para la Naturaleza, más del 50% del territorio nacional está cubierto de bosque, dentro de los que se encuentran variedades como el bosque seco, el andino, el húmedo tropical, el de galería, los manglares, entre otros. Espacios, donde además vive una gran parte de las 58.312 especies registradas en el país

“La biodiversidad terrestre se encuentra en el bosque, este es el conjunto de ecosistemas que nos permite albergar más biodiversidad y esa biodiversidad significa todo lo que podemos aprovechar de manera sostenible para mantenernos como sociedad”, precisó Boyon. 

En ese sentido, según el activista, perder los bosques tendría un sinfín de efectos negativos sobre la vida en la tierra. En primera instancia, “significa perder nuestra capacidad de conservar el agua”. 

“Los segundo es que los bosques son elementos que nos permiten regenerar la tierra. Lo que pasa muchas veces cuando producimos en una tierra es que finalmente destruimos poco a poco su fertilidad y en eso el bosque es nuestro aliado mayor para su recuperación”, añadió. 

Finalmente, para el activista francés, la desaparición de los bosques significa “perder el laboratorio donde encontramos soluciones para enfrentar nuestros problemas y todas esas oportunidades de descubrir nuevos productos, nuevas baterías, componentes activos y demás, que pueden ser muy útiles para la humanidad”.