Venta de celulares robados: ¿Un negocio imposible de acabar?

Venta de celulares robados: ¿Un negocio imposible de acabar?

11 de marzo del 2013

“Compro, vendo, robo, reparo y abro bandas”, anuncia en tono de mofa un joven vendedor de celulares en la esquina de la calle 13 con avenida Caracas.  A su alrededor se alzan cientos de locales comerciales en centros como El madrugón de la 13, Mi Tierrita Móvil y el Ring, donde se venden y reparan teléfonos celulares.

En las puertas de los locales se hallan varios ‘polichadores’ de relojes y celulares. Antonio Esguerra trabaja allí hace cinco años. Dice que los ladrones que llegan al sector desconocen el precio de lo que le venden a algunos comerciantes, quienes después comercializan estos artículos y cuadruplican el valor por el que los adquirieron.

Adentro, en los locales es posible encontrar un iPhone 4 por 250 mil pesos o un Galaxy Note 2 por 600 mil pesos: celulares de alta gama que en el mercado sobrepasan el costo de un millón de pesos. Algunos están rayados; otros como nuevos. Los vendedores son sigilosos a la hora de mostrar los teléfonos de segunda, pues algunos guardan en su archivo las fotos de sus anteriores dueños.

Varios policías bachilleres rodean los locales, miran las vitrinas y se sientan a observar los transeúntes. El Comandante que los acompaña afirma que la venta de celulares robados es “una mafia, imposible de controlar”.

A tan solo una cuadra un hombre tiene en sus manos un iPhone 5  nuevo, sin un rayón, que vende por 50mil  pesos, aunque acepta “negociar” por cerca de $50.000 pesos. Varios compradores a su alrededor se ven tentados.

El dueño de uno de los pocos locales que parece tener todos los celulares nuevos afirma que no se arriesga a vender celulares robados “porque se mete en un problema y no puede dar garantías”; sin embargo, eso parece tener sin cuidado al resto de vendedores de los celulares que varias personas van a buscar por un precio más económico.

Kienyke Robo de celulares

En la esquina de la Calle 13 con Avenida Caracas se alzan cientos de locales comerciales, en donde se venden celulares de segunda, que las personas compran sin saber si son robados o no. Los policías que rodean el sector dicen que “es muy difícil desmantelar esas mafias”.

 ¿En dónde quedó la ley de Seguridad Ciudadana?

El comandante que hoy patrulla por este sector del centro dice que los comerciantes reciben algún tipo de visitas de la Dian, que les incauta mercancía, pero a los pocos meses todo vuelve a ser igual, pues este tipo de embargos son esporádicos.

Este año y el anterior año el robo de celulares ha cobrado dos víctimas cuyos casos tuvieron amplia cobertura en los medios: la primera, un joven abogado de 25 años asesinado en Bogotá en el barrio Rosales por robarle su celular. La segunda, una joven de 23 años en barrio Villa del Prado, en Cali , a quien su agresor le disparó en la cabeza por no entregar el celular.

Es ahí cuando la Ley de Seguridad Ciudadana, sancionada por el Presidente Santos, serviría para disminuir delitos como el hurto de celulares a partir de marzo por castigar de forma severa a los responsables y  que obligaría a las empresas de telefonía móvil a desactivar definitivamente los celulares robados. Las autoridades bogotanas también habían anunciado un control para la venta y compra de celulares robados, sin embargo, este año la conclusión de la encuesta a la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) indicó una cifra escandalosa: el hurto a personas es el mayor delito en la ciudad. En un estudio realizado entre 7 mil personas, el 50 por ciento de los entrevistados dice que fueron despojados de sus celulares.

Asimismo, esta Encuesta de Percepción y Victimización de la Cámara de Comercio de Bogotá indica que el hurto a personas es el delito más reportado por las víctimas con un 85% y los celulares siguen siendo los objetos más robados en la capital.

Kienyke Robo de celulares

Este año un estudio de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB)  indicó que entre 7 mil personas, el 50 por ciento de los entrevistados afirma haber sido despojado de sus celulares.

Los reportes habían registrado que los lugares de Bogotá donde se hurtan más celulares son Suba, Kennedy, Bosa y el centro de la ciudad. La mayoría de víctimas son mujeres, según datos de la Policía Metropolitana.

La mayoría de los ladrones son adolescentes que reinciden en la comisión de conductas punibles, según la Secretaría de Integración Social. En el 2009, ingresaron 3.653; en el 2010, 5.121; en el 2011, 5.710, y solo en enero de este año, 643.

La Política Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana de la Alta Consejería Presidencial  establece que en los últimos años han sido robados alrededor de 3 millones de equipos. Algunas de las razones para el robo es una alta demanda interna y en otros países, en especial Ecuador. Las autoridades afirman que la falta de denuncias por parte de los ciudadanos dificulta el proceso de detección de este delito.

Tres puntos para tratar de combatir el hurto de celulares

Para crear la Estrategia Nacional contra el Hurto de Celulares el Gobierno partió de una encuesta del Dane el año pasado que confirmaba que al 71 % de los encuestados les habían robado el celular. Al frente de ese proyecto está Francisco José Lloreda, Alto Consejero Presidencial para la Convivencia y Seguridad Ciudadana, quien cuenta que para lograr vencer el robo de celulares están trabajando de la mano con el  MinTIC , la Policía Nacional y la Comisión de Regulación de Comunicaciones.

Lloreda explica que tienen montada una estrategia de tres puntos. El primero es crear una base de datos con las líneas postpago y prepago para que se registre el IMEI  (Identidad Internacional de Equipo Móvil). La base de datos la está desarrollando un tercero: la empresa el Corte Inglés, contratada por las compañías de telefonía móvil en el país. De igual forma, se espera que los usuarios reporten el robo y confirmen dónde fue el hurto.  Esta base de datos ayudará a crear una lista de “positivos” (celulares robados) y “negativos (celulares libres) que pueden se consultados en la página nomascelularesrobados.com. Según Lloreda, esta base de datos de celulares ayudará a que estos sean restringidos por la compañía antes de ser manipulados. Sin embargo, en muchos casos los celulares llegan antes a las manos de alguien que les cambia el número del IMEI y así pueden ser vendidos nuevamente.

Kienyke Francisco José Lloreda

José Francisco Lloreda, Alto Consejero Presidencial para la Convivencia y Seguridad Ciudadana, afirma que para acabar con el hurto de celulares están desarrollando tres puntos: “Desincentivar la demanda, desarticular las estructuras criminales y elevar el nivel de conciencia del ciudadano”.

Aunque la lista de celulares postpago está lista, la de prepagos va en un 30 por ciento. Sin embargo, el Alto Consejero dice que este proceso va “lento, pero bien”. “Se intercambiará  esta lista con la de otros países para restringir la exportación de estos equipos a países como Ecuador y Venezuela, en donde también los venden”.

El segundo punto de esta estrategia es concienciar a la gente con campañas como “Cargar con un celular robado es cargar con un muerto”. Además, se creó una estructura de 43 grupos de la policía dedicados a investigar estructuras criminales especializadas en el hurto de teléfonos móviles: hasta el momento se han desmantelado 17 de estos grupos. “A pesar de que la Policía tiene más herramientas para entrar a registrar los locales estamos frente a organizaciones criminales sofisticas y en la medida en que la gente siga comprando celulares robados, otras organizaciones criminales van a seguir llenando ese vacío”, afirma Lloreda.

“Erradicar el hurto de celulares no se logra de la noche de la mañana. Porque es un fenómeno criminal complejo y desde el inicio lo sabíamos. Esto nos llevó a examinar cómo otros países han logrado erradicar este flagelo. Hace 10 años el Reino Unido tenía un problema parecido y la Policía creo una unidad de hurtos de celulares; allá cada celular debe coincidir con un número de teléfono, el ID y el IMEI o si no los decomisan”, concluye este funcionario.

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Así mismo, los desafíos más grandes en este tema, que ha previsto el Ministerio de Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones, son el “control precario o esporádico” en los sitios donde se venden este tipo de celulares. De igual, forma la restricción para reposición o los costos de los equipos incentivan la compra de los celulares de segunda donde entran los equipos hurtados.

Otras de las alternativas para frenar este delito serían las nuevas aplicaciones antirrobo para iPhone, Android y Blackberry, que son muy útiles a la hora de rastrear el dispositivo móvil, borrar la memoria interna y bloquear los ajustes para que el ladrón no pueda cambiar el software del equipo. Algunas de las más usadas son Find my iPhone, Blacberry Protect, Free Anti Theft Droid y Cerberus, entre otras.

A pesar de esto, Ricardo Llano, profesor de Tecnologías de Comunicaciones en la Universidad de la Sabana, afirma que la’ usabilidad’ de estas herramientas se queda corta porque en Colombia saber dónde está celular no le asegura a nadie que lo pueda recuperar. “A una persona que conozco le robaron su celular, le mostró a la Policía dónde estaba y no lo ayudaron a ir: resultaba muy peligroso. Por eso estas aplicaciones terminan sirviendo para encontrar el dispositivo en la casa cuando a uno se le pierde, no cuando se lo roba un sujeto que lo puede recibir a usted después con un arma”.

Este negocio, que según la opinión de muchos, es “imposible de acabar” o por lo menos ” un proceso muy lento”, genera grandes miedos en la ciudadanía. Por ahora queda ver si las personas seguirán comprando estos celulares y de qué forma las entidades del Estado controlarán la seguridad en las calles para frenar este flagelo tan cotidiano como peligroso.

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