Migrantes colombianos a quienes el fatídico 9/11 les arrebató la vida

Publicado por: luis.cifuentes el Sáb, 11/09/2021 - 11:04
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Recordamos las historias de varios colombianos que en busca de una mejor calidad de vida, fallecieron a causa del acto terrorista perpetrado por Al Qaeda en la capital del mundo.
Atentados 9 de septiembre

El 11 de septiembre de 2001 quedará por siempre marcado en la memoría colectiva de la sociedad actual. No es de extrañar que muchas personas recuerden qué hacían ese día mientras se transmitía en vivo y en directo el impacto de los aviones a las Torres Gemelas en la ciudad de Nueva York. 

Además, no queda duda de que el atentado terrorista, el cual dejó 2996 muertos, marcó un antes y un después en los modos de asumir la seguridad contra el terrorismo a nivel mundial. 

Colombia ha vivido internamente la cruda realidad del terrorismo. Incluso muchas personas han emigrado huyendo de la violencia que ha marcado la historia del país durante más de 70 años.

Es por eso que ningún migrante colombiano imaginó la posibilidad de encontrarse de frente con el terrorismo en uno de los países más poderosos del mundo.Estados Unidos, hasta ese momento, era sinónimo de progreso, prosperidad y sueños cumplidos. 

A 20 años del atentado que conmocionó a todo el mundo, recordamos las historias de al menos 19 colombianos que fallecieron a causa del acto terrorista perpetrado por Al Qaeda en la capital del mundo ese inolvidable 11 de septiembre de 2001. 

Precisamente, Victor Hugo Paz Gutierrez arribó a Nueva York huyendo de la violencia que sometía a la ciudad de Cali y que le arrebató a su hermano. Trabajaba en Windows on the World, un famoso restaurante ubicado en el piso 103 de la Torre Norte, como pastelero, a sus 43 años falleció a causa del atentado. 

Wilder Alfredo Gómez también trabajaba en el mismo restaurante como barman, oficio que aprendió gracias a su hermano ya que antes de arribar a los Estados Unidos ejercía funciones como técnico en la Fuerza Aérea. A sus 38 años terminó su viaje en este mundo. 

Gloria Nieves, de la misma manera, fue una de las víctimas. Trabajaba en el Banco Mundial Fiduciaria Trust en la Torre Sur, entre los pisos 96 al 98, para ese entonces su esposo Norberto Gallego la buscó incansablemente.

Otra víctima fue César Augusto Murillo, él tenía ciudadanía estadounidense y estaba casado con Alison Backer. Falleció a sus 32 años trabajando en Cantor & Fitzgerald.

Carlos Mario Muñoz fue encontrado tras el atentado en el Hospital Bellevue, pero no pudo salvarse. Tenía 43 años y para ese entonces tenía tan solo dos meses de casado 

Luis Eduardo Torres arribó a los Estados Unidos a finales de los años 80. Iba detrás de un sueño: trabajar en Wall Street. Comenzó como domiciliario y llegó a ser corredor de divisas. Fue contratado por Cantor Fitzgerald como corredor el 10 de septiembre de 2001, al día siguiente, en su segundo día de trabajo en la compañía, todo terminó. 

Su compatriota Milton Bustillo también trabajaba en la misma firma como técnico de computadores, aunque su talento con la tecnología no superaba su vocación culinaria. Al momento de su muerte tenía tan solo tres meses de casado y su hija siete meses de nacida. 

Rafael Humberto Santos, de 33 años, también trabajaba en el Departamento de Computación de Cantor Fitzgerald. Arribó a los Estados Unidos con tan solo nueve años de edad, pero se enamoró perdidamente de una bogotana. Con ella tuvo dos hijos, Jonathan de 6 años y Christian de 3, quienes nunca más pudieron ver a su padre. 

Por su parte, Hernando Salas de 71 años, oriundo de Cartagena, trabajaba como secretario en la oficina de revisión de quejas civiles de Nueva York, ubicada en cercanías a las Torres Gemelas. Aunque logró evacuar tras los impactos de los aviones, no pudo sobrevivir debido a los escombros en las calles aledañas. 

Adriana Legro fue otra de las víctimas del atentado al World Trade Center. Vivió toda su vida en Nueva York, pero sus raíces colombianas eran evidentes. Estudió Administración de Empresas en la Universidad de Boston y a sus 32 años ejercía su profesión en el Carr Futures, compañía ubicada en el piso 92 de la Torre Norte. 

No todas las víctimas trabajaban en las Torres Gemelas. Alejandro Castaño Henao falleció a los 35 años mientras cumplía funciones como repartidor de suministros de oficina en el World Trade Center. Al momento de su muerte su único hijo tenía 14 años. 

Sharon Cristina Millan, de 33 años, trabajaba en Harris-Beach, una firma de abogados ubicada en el piso 85 de la Torre Sur, el avión que estrelló esta Torre impactó de lleno entre los pisos 85 y 77. 

Asimismo, Jorge Luis Morón salió de su natal Barranquilla en busca de una mejor vida en 1993.  En 1996 comenzó a trabajar como guardia en una de las Torres del World Trade Center. En el mismo año de los atentados se casó con Sonia Bermúdez, la mujer de sus ojos, pero la vida solo le concedió unos meses a su lado. 

Arcelia Castillo luchó durante mucho tiempo por llegar a ser contadora, de no haber sido por los atentados, se habría graduado en noviembre del 2001. Falleció trabajando en la compañía de valores Marsh & McLennan en la Torre Norte, área de impacto del avión que se estrelló esa mañana. A los 49 años dejó dos hijos, Alex y Anthony. 

De la misma manera, Danny Correa trabajaba en dicha empresa contable. Con tan solo 25 años esperaba graduarse como contador, aunque ejercía su profesión a cabalidad, también alternaba su oficio con la música. Hacía parte de una banda de rock en la que tocaba la guitarra. En el momento del atentado se encontraba en el piso 98 de la Torre Norte. 

Pedro Francisco Checho falleció a sus 35 años y dejó tres hijos, para ese entonces un adolescente y dos pequeños. El béisbol siempre fue su gran pasión  

En uno de los aviones de American Airlines que impactaron las Torres, iba Antonio Montoya rumbo a Los Ángeles desde Boston, en donde vivía con su familia. Llevaba 20 años viviendo en Estados Unidos y trabajaba como amo de llaves en un prestigioso hotel. Tomó el fatídico avión 11 para ver después de muchos años a su hermana radicada en California.

Sonia Ortiz, a sus 56 años, trabaja como operadora del ascensor de los últimos pisos de la Torre Norte. En el año 2001 completaba casi 30 años viviendo en Estados Unidos en donde vivía con su hija Alexa, quien la vio por última vez esa mañana del 11 de septiembre. 

Carlos Cortes Rodriguez, llegó a la capital del mundo para estudiar ingeniería civil en la Universidad de Nueva York. Allí conoció a su esposa, con quien tuvo un hijo. La muerte lo encontró trabajando en su oficina de la compañía Washington Group International en el piso 91 de la Torre Sur. 

Muchos colombianos se encuentran regados alrededor del mundo. Varios de ellos se radicaron en Nueva York buscando refugio en el momento de más auge de la violencia en Colombia, sin pensar que la violencia llegaría hasta los Estados Unidos.