Violencia en Tolima: un espiral de atentados, miedo y zozobra

Publicado por: anamaria.gomez el Mié, 26/01/2022 - 09:52
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Estudiantes del CrossmediaLab de la Universidad Jorge Tadeo Lozano recopilaron las historias de policías y habitantes de tres municipios del Tolima azotados por la violencia.
Créditos:
Michelle Tenjo

Durante más de sesenta años de conflicto armado interno, el territorio nacional, indiscriminadamente, fue víctima de desplazamiento, muerte y dolor. El departamento del Tolima, por ejemplo, cuya geografía se caracteriza por la diversidad que le otorgan sus zonas montañosas, redes hidrográficas, cumbres nevadas, amplias mesetas y el valle del río Magdalena, vivió el nacimiento y fortalecimiento de la guerra con la presencia de actores como las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), siendo la población civil la que quedó en medio del fuego.

La posición privilegiada de este departamento lo situó como un corredor estratégico durante los años de conflicto. Aún en tiempos de paz, sus calles, veredas y municipios cuentan la historia del conflicto, marcado por masacres y amenazas a la población civil. 

Marquetalia, zona de guerra

Marquetalia, un pequeño territorio del corregimiento de Gaitania, municipio de Planadas, en el departamento del Tolima, fue la zona geográfica que vio nacer a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc-EP). Ubicada en el sur del Tolima, fue controlada por campesinos liberales y bombardeada por el ejército, allí fue el punto de la cúspide para este grupo alzado en armas. Las Farc se fundaron oficialmente en 1964, cuando Marquetalia era el epicentro de La Violencia. Algunos liberales que se habían armado para hacerle frente a los ejércitos conservadores, no habían entregado las armas cuando el general Gustavo Rojas Pinilla concedió una amnistía general. 

El conflicto en la región no cesaba, en el año 2001 los habitantes de zonas aledañas al corregimiento donde se ubicaron las Farc, solo podían ir hasta puntos marcados, pues eran totalmente controlados por este grupo al margen de la ley.

Años de zozobra y miedo tuvieron que vivir cientos de pobladores de esta parte del país, pues los ataques contra la Policía Nacional y la población civil eran una constante en aquellos municipios que conectan con otros sectores del país como Cajamarca, Icononzo, Anzoátegui, Chaparral, Cunday, Rovira y Roncesvalles.

No sería un día como cualquiera 

Entre los momentos más amargos e impactantes que recuerdan los habitantes de Icononzo se encuentra lo sucedido un 16 de mayo de 1999. Ese día, dos policías que estaban asignados al municipio La Macarena, salieron a hacer su recorrido habitual de patrullaje y vigilancia; sin embargo, pese a las advertencias de diferentes personas para que cambiaran la ruta, su destino terminaría fatídicamente cerca al altar de la Virgen, lugar donde el frente 25 de las Farc aguardaba allí para tomar por sorpresa a los agentes.

Tras emprender un hostigamiento de aproximadamente una hora, Óscar Valero, dueño del establecimiento Puerto Amor, manifiesta que “eso fue un ataque en gavilla vil y cobarde, pues todas las personas en el pueblo hablaban de un grupo de 20 a 30 hombres contra los siete policías”. 

Por otro lado, Minia Garzón, esposa de uno de los agentes, relata su cruda experiencia ese día, en la que su vida y la de sus hijas estuvieron en riesgo. Como si hubiese sido algo planeado por el mismo destino, aquella noche se dirigió a otro lugar junto a su cuñada y sus hijas, lo que no se imaginaba era que la muerte le acechaba de cerca: dos hombres armados habían estado horas antes en su casa destruyendo todo a su paso.

Icononzo, Tolima
Créditos:
Dana Torres

Para su suerte, a diferencia de otras personas que esa noche no sobrevivieron ante la crueldad, Minia esquivó la muerte.  Ella resalta que aunque es muy difícil vivir el conflicto por tanto tiempo, le dice a aquellas personas que no le dan importancia a este tipo de casos o a los servidores públicos que “ellos (los policías) están poniendo el pecho por miles de personas; al Estado le diría que valoren su trabajo, que les presten más atención y sean más solidarios porque nadie sabe el riesgo que corren”. 

Los agentes asesinados fueron identificados como Hernando Fajardo Ariza, Ambrosio Vera Ducuara, Carlos Visbal Iza, Juan José Jaramillo, Jairo Andrés Ramírez, Ricardo Fajardo Ríos y Jairo Velásquez Pérez, quienes fueron asesinados con un tiro de gracia.

Actualmente Icononzo, específicamente la vereda La Fila, tiene uno de los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, que tras el Acuerdo de Paz entre el Gobierno colombiano y las Farc, busca que se conviertan en zonas de ubicación temporal para aquellos excombatientes que desean reintegrarse a la vida civil. 

La calma que antecede a la tormenta

Anzoátegui es un municipio conocido como “El paraíso escondido entre las nubes” y está ubicado a dos horas de Ibagué, capital del departamento. El sábado 11 de agosto de 2001 se vivía un día normal de mercado,  cuando de repente a las 4:30 de la tarde, la tranquilidad de ese día terminó al escuchar rumores sobre una supuesta toma guerrillera en Santa Isabel, municipio que se encuentra a 15 minutos de Anzoátegui. 

Algunos de los policías que se encontraban en la estación hicieron intentos para prepararse, pero todo fue demasiado tarde, pues veinte minutos después varios grupos de guerrilleros de las Farc estaban entrando a Anzoátegui con la intención de atacar a la Alcaldía, la casa del alcalde, el Banco Agrario y la estación de Policía.  

Tras los daños perpetrados, la confusión generada y el miedo infundido entre la gente, a las 4:00 p.m. del 12 de agosto de 2001, culmina una de las tomas guerrilleras más dolorosas que sufrió el departamento del Tolima.

Anzoátegui, Tolima
Créditos:
Andrés Barrera

Cajamarca en el centro de la guerra 

El municipio de Cajamarca fue fuertemente golpeado por el conflicto armado interno. Uno de los factores principales que hizo de este municipio un foco de violencia, fue la frecuente disputa entre diferentes grupos armados por los beneficios geoestratégicos de este territorio, ya que se encuentra en la parte alta de la cordillera Central, limitando al norte con los municipios de Roncesvalles y Rovira; y por el occidente con el departamento del Quindío. 

La comunidad de Cajamarca y los policías que estuvieron allí durante el final de los noventas y el inicio de los años 2000, aún guardan recuerdos vívidos de los años difíciles que vivieron mientras estos grupos subversivos los asediaban, principalmente las Farc-EP, quienes perpetraron —en su mayoría— los ataques hacia la fuerza pública. 

Años de violencia

En la mañana del 11 de noviembre de 2002, sobre las 11:00 a.m., los frentes 21 y 50 de las Farc-EP, en compañía de la columna móvil ‘Tulio Varón’, incursionaron en el municipio y atentaron en contra de la población civil y la estación de Policía. Durante este ataque, la comunidad quedó incomunicada, debido a la destrucción realizada a la estructura del puente del río Anaime, ubicado en la entrada del municipio; y la fibra óptica que llevaba el servicio telefónico. 

El enfrentamiento terminó alrededor de las 5:30 de la tarde, gracias al apoyo del avión fantasma de la Fuerza Aérea Colombiana, y dejó como resultado a dos personas heridas, 

Según el Colectivo Ansur, en el año 2003 “aumentaron de manera considerable los desplazamientos y violaciones de DD. HH., coincidiendo con el aumento de la presencia del ejército, la llegada de los paramilitares con el Bloque Tolima y el inicio de la entrega de títulos mineros en la región a la AGAC”. 

Asimismo, el 16 de marzo de 2005, sobre las 9:10 a.m., un grupo compuesto por once policías de carreteras y una civil fueron emboscados por el frente 50 de la guerrilla de las Farc, en la curva conocida como ‘La Herradura’, en el kilómetro 74 de la vía que comunica a Cajamarca con Ibagué. 

Después de dos horas en las que se presentaron explosiones y ataques contra la población civil, se pudo confirmar la muerte de tres policías y un niño. Además, otros seis policías resultaron heridos de gravedad. A pesar de lo sucedido, la Policía logró evitar que los guerrilleros se tomaran el pueblo.

  • Esta historia fue desarrollada por: Angie Garay, Karen Zapata, Andrés Barrera, Dana Torres, Karen Téllez, Juliana Collazos, Sofía Acero, Michelle Tenjo y Óscar Durán.

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