Historias

El camino comienza con preguntas sencillas: ¿qué estoy sintiendo? ¿qué necesito? ¿qué estoy soportando por miedo? ¿en qué momento dejé de escucharme?
Sin advertirlo, convertimos a la pareja en refugio, medicina y respuesta para todo aquello que aún no comprendemos de nosotros mismos.
Nos acostumbramos a reaccionar con rapidez, pero cada vez dedicamos menos tiempo a reflexionar.
Horas antes del procedimiento, la psicóloga de 30 años aseguró que se sentía “muy tranquila”.
Queremos saber todo, responder todo, lograr todo. Y mientras más intentamos abarcar el mundo, más se nos escapa la paz.
El valor humano no se gana, es un derecho natural. No tienes que rendir para existir. No tienes que triunfar para ser digno.
Desde la experiencia personal y terapéutica, hay una verdad que se vuelve evidente con los años: no se puede cuidar al otro sin haberse cuidado primero.
Esta cultura produce individuos hiperactivos y espiritualmente exhaustos. Mucha ansiedad, y movimiento, pero poca dirección.
El éxito ya no se disfruta, se administra. Se acumulan metas, pero no sensación de plenitud.
"La poesía es el lenguaje del alma porque no pretende explicar a Dios, sino dejarse tocar por Él".
Agradecer lo simple es detenerse. Es bajar la velocidad. Es mirar sin prisa. Es volver al cuerpo, al presente, al instante que está ocurriendo ahora mismo.