El ataque que cobró la vida de dos integrantes del equipo de producción de la serie ‘Sin senos sí hay paraíso’ en Bogotá ha generado conmoción en la industria audiovisual colombiana. El caso, ocurrido el 18 de abril, no solo es materia de investigación por parte de las autoridades, sino que también ha abierto una discusión urgente sobre las condiciones en las que se desarrollan los rodajes en el país.
Aunque las circunstancias exactas del hecho continúan siendo esclarecidas, el gremio ha optado por no especular y, en cambio, centrar la atención en los problemas estructurales que este episodio ha puesto en evidencia.
La seguridad como problema estructural
Desde la Asociación Colombiana de Asistentes de Dirección y Supervisores de Continuidad (ASCAD), su presidenta, Ana María Cabrera, señaló que lo ocurrido refleja una situación más profunda dentro del sector.
“La seguridad en el medio audiovisual es un tema estructural que no hemos querido mirar de frente”, afirmó. Según explicó, la seguridad en un set no se limita a prevenir incidentes externos, sino que también implica garantizar condiciones laborales dignas, respetar los tiempos de descanso y evitar jornadas extenuantes.
Para el gremio, estos factores forman parte integral de la seguridad y han sido históricamente subestimados dentro de la industria.
Logística débil y falta de protocolos claros
Uno de los principales puntos críticos señalados tiene que ver con la logística en los rodajes. En muchos casos, las personas encargadas de funciones clave —como el control del entorno o la interacción con la comunidad— son trabajadores jóvenes, sin la capacitación suficiente para asumir responsabilidades de alto riesgo.
A esto se suma que muchas producciones se desarrollan en zonas complejas o con condiciones de seguridad inestables, donde el personal especializado resulta insuficiente. En estos escenarios, quienes no cuentan con formación adecuada terminan enfrentando situaciones para las que no están preparados.
Además, los esquemas de seguridad suelen ser mixtos, combinando vigilancia privada, apoyo local y presencia policial. Sin embargo, la falta de claridad sobre los roles y protocolos de actuación en momentos críticos incrementa los riesgos en el set.
Un llamado urgente a la industria
Tras lo ocurrido, el gremio solicitó la suspensión temporal de las grabaciones mientras avanzan las investigaciones. Aunque la producción permanece detenida, aún no hay información detallada sobre las decisiones que se tomarán a futuro.
Más allá del caso puntual, desde ASCAD se insiste en la necesidad de abrir un diálogo entre trabajadores, productores y entidades gubernamentales. Entre las principales solicitudes están la creación de protocolos claros, la capacitación del personal logístico, la definición de responsabilidades en situaciones de riesgo y una revisión de las condiciones laborales.
Dolor y reflexión tras la tragedia
El impacto del ataque también se ha reflejado en actos de solidaridad dentro del sector. Compañeros de trabajo y miembros del gremio han acompañado a las familias de las víctimas en medio del duelo.
Para Cabrera, este es un momento decisivo. “Es una invitación a dejar de normalizar ciertas prácticas y a construir entornos de trabajo más seguros”, señaló.
Lo ocurrido no solo deja un profundo dolor, sino que también plantea un punto de inflexión para la industria audiovisual en Colombia, que ahora enfrenta el reto de revisar sus condiciones y responder a un llamado urgente de cambio.
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