La emergencia en Venezuela continúa agravándose. Cuatro días después de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, el balance oficial se mantiene en 1.430 fallecidos y 3.238 heridos, mientras las labores de búsqueda avanzan a contrarreloj.
Las autoridades confirmaron que ya se han registrado 138 réplicas, dos de ellas superiores a magnitud 6. En las últimas horas también se reportó un nuevo sismo que volvió a sentirse en varias regiones del país, aumentando el temor entre la población.
La situación es especialmente crítica en La Guaira, donde el Gobierno mantiene restringido el ingreso. Policías y militares controlan los accesos y solo permiten el paso de personal de rescate, vehículos de emergencia y ayuda humanitaria para evitar congestiones en la zona devastada.
Mientras tanto, la ONU alertó que los hospitales trabajan al límite de su capacidad y ya instaló hospitales de campaña para atender a los miles de lesionados. Organismos internacionales también advirtieron que las próximas horas serán decisivas para encontrar personas con vida bajo los escombros.
La tragedia también deja una crisis humanitaria de gran magnitud. Millones de personas requieren asistencia, miles permanecen desplazadas y decenas de miles de familias siguen buscando a sus seres queridos en medio de la incertidumbre.
