El presidente Gustavo Petro confirmó que iniciará el proceso de empalme con el gobierno entrante de Abelardo de la Espriella, aunque mantuvo fuertes cuestionamientos sobre la validez de las elecciones presidenciales.
En un extenso mensaje publicado en sus redes sociales, el mandatario aseguró que avanzará en la transición institucional, pero planteó dudas sobre una posible injerencia extranjera en el proceso electoral.
Sus señalamientos se concentran en el presunto respaldo del expresidente Donald Trump al candidato electo.
La comparación con Rumania
Petro comparó el caso colombiano con lo ocurrido en Rumania, donde unas elecciones fueron anuladas por intervención extranjera.
A partir de ese precedente, cuestionó por qué en Colombia no se aplicaría un criterio similar si, según él, hubo una participación externa en favor de uno de los aspirantes.
“¿Con qué derecho Europa occidental anula unas elecciones por intervención extranjera y Colombia no?”, preguntó el jefe de Estado, al hacer referencia a organismos internacionales como la ONU y la OEA.
Las dudas sobre la soberanía electoral
El presidente también puso sobre la mesa la discusión sobre la soberanía electoral.
Según su planteamiento, los sistemas informáticos utilizados en Colombia para los procesos electorales tendrían vínculos con software de origen estadounidense e israelí, lo que, en su opinión, abriría interrogantes sobre la protección de la información electoral.
Los señalamientos sobre De la Espriella
Otro de los puntos mencionados por Petro fue la ciudadanía estadounidense de Abelardo de la Espriella.
Para el mandatario saliente, esa condición, sumada al supuesto apoyo de Trump, configura un escenario político que debe ser revisado a la luz de la Constitución colombiana, que prohíbe la injerencia extranjera en las elecciones.
Un llamado a un acuerdo político
Pese al tono crítico de su mensaje, Petro no llamó a desconocer por la fuerza los resultados ni a promover una confrontación.
Por el contrario, habló de la necesidad de construir un acuerdo político que permita preservar las reformas sociales de su gobierno y garantizar que Colombia sea tratada como una nación soberana.
“Yo juré por la paz y no llevo a mi pueblo a la violencia”, escribió el mandatario, marcando distancia de cualquier salida violenta a la crisis política que describe.
Retirada y resistencia pacífica
Finalmente, Petro confirmó que empezará el empalme institucional con el equipo de De la Espriella y anunció su “retirada”.
Sin embargo, también dejó abierta la posibilidad de una “resistencia pacífica”, sin precisar en qué consistiría ni cómo se desarrollaría.
El pronunciamiento deja un mensaje doble: por un lado, el presidente acepta avanzar en la transición de poder; por el otro, insiste en que las elecciones deben ser examinadas por la presunta influencia de actores extranjeros.
