La recuperación de la vía Bucaramanga-Bogotá, en el sector de Pescadero, podría tardar cerca de 10 meses, según informó el Instituto Nacional de Vías (Invías) durante una reunión con autoridades de Santander, transportadores y comunidades.
La emergencia se presenta en el kilómetro 53, donde la socavación provocada por el río Chicamocha ocasionó la pérdida de banca y obligó a restringir el paso de vehículos de carga con un peso superior a 3,5 toneladas.
Mientras se ejecutan las obras de mitigación, Invías recomendó a los transportadores utilizar la Transversal del Carare como corredor alterno para conectar el centro del país con Santander, Norte de Santander y la Costa Caribe.
Actualmente, el contratista adelanta trabajos para estabilizar la zona afectada. Paralelamente, se realizarán estudios técnicos durante aproximadamente dos meses para definir la solución definitiva.
Entre las alternativas que analizan las autoridades está la instalación de un puente militar provisional que permita recuperar parcialmente la movilidad o la estabilización de la ladera para reconstruir la banca afectada.
La restricción obligará al transporte de carga a utilizar la Transversal del Carare, una ruta que prácticamente duplica la distancia del recorrido habitual.
Mientras el trayecto entre Bogotá y Bucaramanga es de aproximadamente 620 kilómetros, el desvío alcanza cerca de 1.200 kilómetros, lo que incrementará los tiempos de viaje, el consumo de combustible y los costos logísticos para el sector transportador.
Pese a estas dificultades, las autoridades consideran que este corredor ofrece las mejores condiciones para garantizar la movilidad mientras concluyen las obras de recuperación en uno de los principales corredores viales del país.
