Jenny Pinilla: doloroso relato de una mujer condenada tras ser prostituida

Publicado por: gabriela.garcia el Mié, 02/06/2021 - 13:22
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Creado Por
Gabriela García Aguilar.
Jenny Pinilla, víctima de trata de personas, fue condenada a once años de prisión luego de que su proxeneta la denunciara por un supuesto ataque con ácido y hurto. KienyKe le cuenta el caso.

Jenny Pinilla es una de las miles de mujeres que han caído en las garras de la trata de personas en Colombia. Tras haber escapado del infierno de la explotación sexual, pasó un poco más de seis años de prisión por los delitos de hurto calificado agravado y lesiones personales dolosas.

Su proxeneta fue Fredy Enrique Fonseca, alias El Gordo, y no le bastó con someterla a sufrimiento y dolor durante varios meses: también le robó tiempo valioso de su vida al denunciarla por un crimen que, según ella, nunca cometió.

Algunas autoridades y los ciudadanos de Cúcuta (Norte de Santander) veían en El Gordo a un "empresario reconocido y aparentemente inofensivo". Sin embargo, Jenny Alexandra vivió en carne propia los maltratos y amenazas de la organización criminal liderada por él. 

Luego de ofrecer jugosas ofertas de empleo a mujeres entre los 15 y los 17 años, los tratantes las secuestraban en casas de lenocinio en Bucaramanga y Cúcuta. Las mujeres eran forzadas a ejercer la prostitución en contra de su voluntad y sus cuerpos estaban a la merced de quienes compran sexo sin medir consecuencias.

Dicha estructura delincuencial fue desarticulada en enero de 2015 y en ese operativo fue capturado El Gordo

Jenny Pinilla: un doloroso relato de una mujer condenada tras ser prostituida

Sin embargo, la captura del proxeneta llegó dos años más tarde para Jenny Alexandra Pinilla, quien fue condenada en 2013 a 11 años de cárcel —en primera y segunda instancia— por los delitos de hurto calificado agravado y lesiones personales dolosas. 

El Gordo indicó que Jenny estaba entre las mujeres que, luego de atacarlo en el rostro con ácido muriático dentro del bar Las Coquetas, se robaron unas joyas y un dinero el 17 de febrero de 2013. Por su parte, Jenny asegura que fue otra mujer la que agredió y hurtó al Gordo; lo único que ella hizo ese día fue aprovechar la distracción para escapar de donde la prostituían. 

Aunque no tenía antecedentes judiciales, a Jenny Pinilla jamás le concedieron algún beneficio y fue enviada a la cárcel El Buen Pastor desde el momento de su captura. En cambio, Fredy Enrique Fonseca enfrentó el proceso penal en detención domiciliaria a pesar de que era investigado por trata de personas. 

La investigación en contra de su proxeneta nunca avanzó y este finalmente murió en diciembre de 2020. Ella quedó como “la culpable de todos los hechos” al final, porque “contra los muertos no se puede hacer nada”. Según contó esta mujer a KienyKe.com, su caso ha sido injusto de pe a pa.

El relato de Jenny sobre el infierno de la trata


“Yo vivía en Bogotá y era estilista profesional. Un día conocí a una mujer que se volvió mi amiga y días después me ofreció irme con ella para trabajar en otro país. Dije que sí porque tenía el sueño de salir adelante; quería triunfar y darle una estabilidad a mi hijo. 

Me quise ir con ella a cumplir ese supuesto sueño, pero un día me llevó a un lugar donde me dieron una comida y de un momento al otro perdí la conciencia. Cuando me desperté, ya me estaban llevando a una habitación donde conocí al señor Gordo. Allí me dijo que era mentira lo del viaje y que tenía que dedicarme a la prostitución. Si no lo hacía, me iban a matar. En ese momento supe que había entrado en una situación difícil que nunca me imaginé”. 

Jenny Alexandra señaló que la llevaron hacia un establecimiento nocturno y que a ese lugar empezaron a llegar “clientes en busca de carne fresca”, es decir, buscaban tener relaciones sexuales pagas con mujeres vírgenes o menores de edad. 

“Ellos no sabían con exactitud cuál era mi edad; yo era mucho mayor de lo que ellos se imaginaban. Me veía muy joven, de unos 18 o 19 años. Pero la verdad es que en ese momento ya tenía 24 años y un hijo. Y cuando fueron a ‘probar carne fresca’, yo no quise estar con la persona que ‘me tocaba’ y por esa razón empecé a sufrir todo tipo de violaciones y golpes. Desde ese día comencé a ver lo peor: pasaban hombres y hombres buscando sexo, y yo veía a muchachas a las que les quitaban sus hijos y se las llevaban. Uno no podía decir nada. Eran sus hijos o ellas, y por esa razón ellas preferían estar ahí”. 

Contó que, un día, la mujer que la engañó y la captó se peleó con El Gordo. Por esa razón, el hombre la obligó a prostituirse también.

“Ella entró a ser reclutada como trabajadora sexual y un día se decidió y me dijo que nos teníamos que ir de ahí. El ‘trabajo’ era terrible, nos hacían tener sexo hasta con la menstruación. Si no te querías maquillar o simplemente no querías ‘trabajar’ porque estabas enferma, tocaba pagar multas de 200 o 300 mil pesos, los cuales no se hacían ni con la cuota diaria porque nos pagaban de a 20 o 30 mil por ‘cliente’.

No sabría decir el barrio exacto en el que estábamos en la ciudad de Cúcuta. Por lo que he mirado del historial, es el barrio Latino o algo así. Yo solo sé que al frente había un parqueadero y un lavadero. También había una casa donde siempre se hacían dos señores afuera y al lado había una tienda en la que había varias motos. Diagonal quedaba una clínica y, si uno miraba por la ventana del segundo piso, se veía un estadio y una avenida principal. Era lo único que yo podía mirar desde ese lugar, nunca conocí nada más de la ciudad de Cúcuta”.

Jenny Pinilla mencionó que, luego de unos días, su captora le indicó que estaba ideando un plan para escapar de ese lugar. 

Tras esta declaración, Jenny recordó lo que sucedió realmente ese 17 de febrero de 2013, cuando El Gordo fue víctima del ataque con ácido en su rostro y ella aprovechó para escapar.

La otra mujer involucrada en estos hechos, su captora, de nombre Dennys Contreras, habría sido la responsable del ataque con la sustancia en el rosto del proxeneta. 

Cuando Jenny Alexandra Pinilla llegó a Bogotá, pensó que la pesadilla iba a terminar. Sin embargo, mencionó que fue el inicio de otro infierno.

“Me encerré en una habitación porque estaba muy mal. Estuve encerrada casi cuatro meses. Un amigo me llevaba comida y trataba de no estar muy cerca de mí porque yo no permitía que nadie se me acercara. Tenía pánico; me decían que saliera y yo pensaba que me iban a matar. 

Un día me enfermé porque sentía fiebre, dolor de oído y a los cuatro días me tocó ir a un hospital que quedaba en el centro. A la salida, en el transcurso del hospital hacia el TransMilenio para ir hacia mi casa en Bosa, unos bachilleres se me acercaron y me pidieron la cédula. Yo se las entregué porque yo no le debía nada a nadie. Minutos después me preguntaron: ‘¿Usted es Jenny Alexandra Pinilla?’ y yo respondí que sí, sin ningún problema. Me dicen: ‘Usted tiene una orden de captura por hurto agravado y lesiones dolosas’.

Llegamos a la estación de la 19 con Caracas, esperamos una patrulla, nos recogieron y empezó todo el caos. Cuando me bajé de la patrulla, unos policías me esposaron y dijeron: ‘tiene derecho a guardar silencio, tiene derecho a un abogado, a una llamada’. Quedé en shock, pues después me dijeron que mi denunciante era un ‘empresario de Cúcuta’, es decir, mi proxeneta”. 

Jenny Pinilla: doloroso relato de una mujer condenada tras ser prostituida

La mujer mencionó que, a pesar de que les contó a los policías la situación que vivió meses atrás por culpa del denunciante, ellos no le creyeron y le dijeron que tenía que responder por las agresiones y el robo a Fredy Enrique Fonseca.

La audiencia de legalización de captura en su contra tuvo lugar el 7 de diciembre de 2013. Días después le impusieron una medida de aseguramiento privativa de la libertad en la cárcel El Buen Pastor.

Según dijo Jenny, en el proceso se demostró que ella ni se robó el dinero ni lo agredió de ninguna forma. 

“El Gordo dijo que le habíamos robado unas cadenas, pero en los videos se muestra que yo nunca ingresé a la habitación y que, cuando supuestamente pasó todo, yo ya no estaba. Todo lo manipularon y por eso es que salí condenada a nueve años por hurto y dos por lesiones. Mi supuesto abogado nunca mostró una prueba de defensa para mí. Salí condenada en primera instancia y el tribunal la confirmó sin beneficios de nada. Ahí empezó otro caos, porque mi hijo ya iba a cumplir ocho años y yo no sabía con quién dejarlo. Peleé una domiciliaria y me la negaron porque supuestamente yo era un peligro para la sociedad. Además, tengo una orden de captura por ese mismo proceso y no me la he podido quitar. Ellos me decían ‘mujer: ¿usted a quién mató? y yo les decía ‘ni maté, pero aquí estoy pagando’. Estuve seis años recluida en Buen Pastor y un año en la cárcel de Sogamoso”.

Contó cómo fueron esos seis años en prisión:

“A mí me llegaban muchas amenazas y yo lo único que hacía era que llamaba a mi familia y pedía que cuidaran a mi hijo porque es lo único que tengo. A mí las reclusas me decían que mi cabeza tenía precio, y fue por mi hijo que aguanté muchas cosas. Ya lo último fueron tantas amenazas y golpes que me trasladaron para una cárcel de Sogamoso; cuando ya había cumplido los cinco años. Allá pasé mi último año y me dieron beneficios como la posibilidad de salir por 72 horas. Solo salí tres veces y lo que más me dolió fue volver a entrar en la cárcel. Cuando llegas a la puerta y dices que te vienes a entregar es más duro, porque dejas a tu hijo, hermano y madre atrás”. 

A los seis años, Jenny Alexandra consiguió el beneficio de libertad condicional por buen comportamiento y, cuando volvió a Bogotá, fue nuevamente amenazada y por esa razón tuvo que salir de la ciudad.

“Salí el 21 de julio del 2019 y creí que ahora sí la pesadilla había terminado. Pero no. A los meses me llamaron a amenazarme, mientras el señor Fredy ya estaba en juicio por trata de personas. En enero del año pasado (2020), llegaron tres hombres al trabajo de mi hermano, que era una discoteca pequeña que yo administraba, y me apuntaron con un revólver en el estómago. 

Días después hablé con una procuradora y le dieron seguridad a mi familia; los sacaron de la ciudad. Sin embargo, a mí no me dieron seguridad por ser una ‘delincuente’ para el Estado. Yo no soy una víctima sino una delincuente para ellos”. 

Jenny Pinilla: doloroso relato de una mujer condenada tras ser prostituida

Jenny asegura que el proceso en contra de El Gordo “fue demasiado lento” y que terminó en ceros debido a su fallecimiento. 

“La culpa la tuve yo por confiar en la justicia. Cuando yo puse la denuncia y los capturaron, me dijeron que iban a investigar todo pero no fue así. Nunca se agilizó el proceso y eso que a ellos los encontraron con menores de edad, con drogas y armas. A ellos sí los dejaron en libertad y les concedieron beneficios. Claro, eran unos supuestos ‘empresarios’ y no eran un peligro para la sociedad. 

Recuerdo que cuando anunciaron el ‘golpe’ a la red de trata de personas en Santander, el general Palomino salió a decir que la mujer que había dado la información ‘estaba muy bien custodiada y protegida. Pues claro, yo estaba en la cárcel de mujeres, rodeada de guardianas. 

Desde entonces me he ido en contra del Estado porque me siento vulnerada. Siempre he tratado de ser honesta y caí en esta pesadilla porque fue engañada al tratar de salir adelante más rápido. Ese tal sueño americano me salió muy caro”.

jenny

Según dijo la mujer, en el proceso contra el proxeneta siempre se dilataron las audiencias por culpa de sus abogados e, incluso, por culpa de la Fiscalía. 

“En el transcurso del año pasado no pasó nada. Siempre aplazaban las audiencias por el señor abogado de Fredy, porque alegaba no haber revisado bien el tema y porque los testigos no estaban. Siempre se aplazó el juicio. Con la captora tampoco he podido adelantar el proceso por diferentes excusas. Y así llevamos tres años.

Nunca supe por qué se murió Fredy, el proxeneta. Me enteré porque un día le escribí a la fiscal para saber cómo iba el proceso y me dijo: ‘El juez no ha programado, pero lo que sí le puedo decir es que el señor Fredy Fonseca murió, y contra un muerto no se puede hacer nada’. Es decir, a mí nadie me va a responder por lo que me pasó, ¿Cómo voy a poder demostrar mi inocencia? Él hizo lo que quiso en la tierra y ahora ya no está, y para el Estado todo quedó así. Tengo rabia e impotencia, pues he peleado con todo el mundo porque yo no puedo dejar esto así”. 

Lo último que le dijo Jenny a KienyKe.com es que le solicita a las autoridades que la ayuden a limpiar su nombre y que se le conceda algún tipo de reparación, pues asegura haber sido víctima y no victimaria.

Además, hoy es una de las mujeres que se unieron a la lucha abolicionista para que su caso, así como el de miles de mujeres en Colombia, no se repita.

Si usted quiere apoyar a Jenny Pinilla se puede comunicar al siguiente número: 312 5531 667. 

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