Cortinas de Humo

22 de febrero del 2019

Blog de Roberto Reyes

Cortinas de Humo

Últimamente en Colombia hemos visto la mejor y más amplia lección de cortinas de humo, cuyo propósito fundamental es distraer la atención de la ciudadanía en temas, en ocasiones poco trascendentes, pero que cumplen su cometido; apuntar la mirada en otro elemento que no es el verdadero problema, pero definitivamente la mayor de todas ha sido la de la famosa contaminación ambiental del Alcalde Peñaloza.

Si bien es un hecho que nuestras ciudades son cada vez más contaminadas, las razones de dicha contaminación (por lo menos en el caso de Bogotá), están siendo dirigidas hacia el foco equivocado, ya que se habla de una contaminación generada por vehículos, motos y hasta por el polvo, como lo mencionó el Alcalde Peñaloza en unas declaraciones recientes acerca del mismo tema.

La contaminación es del polvo y no del humo de los buses

Esta más que comprobado, con videos y pruebas ambientales que miden el PM10 (prueba que mide material particulado, causante en su gran mayoría de los problemas respiratorios de la comunidad), que los principales generadores de material contaminantes son los buses viejos y la ya destartalada flota de buses de Transmilenio, quienes con seguridad aportan mucho más que el 1,8% que segura el Alcalde, y aunque el Alcalde ha confirmado la entrada de nuevos buses, estos vienen con los problemas de siempre; son buses movilizados por Diesel y si a esto se le suma, los escasos (por no decir nulos) controles que le ejercen a las grandes industrias generadoras en parte de la espesa nube de humo contaminante de la ciudad, tenemos el caldo de cultivo perfecto para tener una ciudad contaminada en extremo y en camino a convertirse en otra China o Ciudad de México, que son las que actualmente tienen los primeros lugares de esta poco honrosa categoría.

Ahora bien, analizando con más profundidad el fenómeno de los vehículos particulares y el por qué es poco probable que estos sean los generadores de la contaminación de la ciudad, es el poco tiempo de tráfico que un vehículo tiene en horas por semana, considerando que deben superar el pico y placa que ya de entrada restringe por varias horas a la semana el tránsito de estos automotores sumado a los muy estrictos controles que en el caso de los particulares se aplican con mayor rigurosidad, como la revisión técnico mecánica, que obliga a que una vez al año los conductores saquen sus licencias de control ambiental, sin las cuales no podrían transitar por el territorio nacional o por lo menos, se arriesgarían a una multa que para el año 2019 asciende a 15 salarios mínimos legales vigentes, es decir; $414.058.

Está claro que el problema no se resuelve multando a los particulares o ampliando las horas de pico y placa, ese tipo de medidas siguen siendo paliativas para resolver el verdadero problema de fondo, los controles deben ser mayores a los grandes contaminadores; los buses de Transmilenio, que además de no tener pico y placa son grandes contaminantes por hora de tránsito, considerando además, que están todo el día emitiendo gases contaminantes y material particulado, controles efectivos a las grandes industrias generadoras de vapores contaminantes, gases y otros agentes contaminantes que contribuyen permanentemente a la espesa nube de humo gris que se volvió acompañante diario de los bogotanos, la tala indiscriminada de arboles, sumado todo esto a la poca conciencia que muchos ciudadanos tienen y que con pequeñas acciones, pueden ayudar a que nuestro aire sea un poco mejor, por las próximas generaciones, pero también por el aire que actualmente respiramos.

@Prometeo214

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