La Cónsul de Buenaventura que derribó el paradigma

16 de agosto del 2011

Por Yeferson Asprilla  Confieso que no la conocía. Las únicas referencias que tenía de ella era la controversia que armó la prensa bogotana luego de su nombramiento como cónsul General de Colombia en Washington. Para la Revista Semana, La W radio y la Revista Cambio, no era digna de ser cónsul porque no tenía los […]

Por Yeferson Asprilla 

Confieso que no la conocía. Las únicas referencias que tenía de ella era la controversia que armó la prensa bogotana luego de su nombramiento como cónsul General de Colombia en Washington.

Para la Revista Semana, La W radio y la Revista Cambio, no era digna de ser cónsul porque no tenía los estudios, no hablaba inglés y el pecado más grande es que es negra y además amiga del ex senador Juan Carlos Martínez.

Para la élite bogotana y caleña, el gobierno de Uribe había cometido una gran torpeza en términos diplomáticos al hacer un nombramiento como el de Libia Mosquera para cónsul de Colombia en la capital de los Estados Unidos. Pero el tiempo siempre es el mejor aliado para confirmar o desvirtuar percepciones.

 La mayoría de personas que acuden al consulado en Washington salen super agradecidos por el trato y por la diligencia con la que son atendidos, otros se quedan super extrañados cuando es la propia cónsul quien sale a atenderlos directamente, algo que no ocurría en el pasado.

Al conocer personalmente aquí en los Estados Unidos a la Cónsul Libia, ver su trabajo a lo largo de estos años y al mismo tiempo, recordar aquellos titulares de prensa que la atacaban por su nombramiento, esto me ha llevado a confirmar una realidad que 

a muchos les cuesta aceptar y más al propio gobierno: ser negro en Colombia a veces es un pecado para avanzar profesionalmente y factor de exclusión para ser parte del privilegiado cuerpo diplomático de Colombia.

Para nadie es un secreto que en Colombia los cargos de embajadores, cónsul y demás siempre han estado ligado a la élite nacional y apellidos como Lloreda, Holguín, Santos, López, Lleras, Pastrana, Samper y otros. Todos con o sin experiencia, llegan a ser parte de la torta diplomática, pero cuando se trata de un profesional afrodescendiente, de Buenaventura u otra región, le llueven rayos y centellas y es como si la diplomacia de Colombia se fuera acabar.

Cuando se trata de los de sangre azul no hay controversia. El Presidente Santos nombró como vicecónsul en Washington a la presentadora Adriana Amat, hija del reconocido periodista Yamid Amat y ¿alguien ha escuchado alguna crítica?.

Libia Mosquera ha hecho historia como la primera cónsul afrodescendiente de Colombia en Washington y lo ha hecho con calificaciones

sobresaliente.

A quienes aun les cuesta ver a los negros tomando roles importantes en todos los niveles de la sociedad deberían comprender que ya es algo inevitable y que hay un grueso numero de profesionales competitivos a los que no se les puede seguir cerrando las puertas por su color de piel y la procedencia.

A pesar de toda la oleada de críticas, el presidente Uribe hizo el nombramiento. Ya Libia Mosquera completa casi dos años como Cónsul General de Colombia en Washington y la reputación diplomática entre Colombia y Estados Unidos no se ha acabado, el trámite de visas y las diligencias consulares de los connacionales y extranjeros funcionan, incluso con más altos estándares de calidad y eficiencia.

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