La Fantasía del Turismo Sostenible

20 de mayo del 2017

Venecia ha llegado a un punto de no retorno donde se propone clausurar la ciudad debido a que su situación sanitaria y de infraestructura la han convertido en un territorio no apto para la habitabilidad humana.

La Fantasía del Turismo Sostenible

En resumen, el Turismo Sostenible se define como la forma de turismo que sigue los principios de sostenibilidad y se compromete con un bajo impacto sobre el medio ambiente. Salvo dos casos, uno en Noruega y otro en Costa Rica, en el mundo no se encuentran datos serios y exactos que documenten un caso real de Turismo Sostenible, los retos de la industria turística para volverse sostenible son titánicos y en las condiciones actuales es prácticamente una utopía, además, es pertinente preguntarse, ¿será que a los empresarios turísticos les interesa hacer a su actividad sostenible? Bajo los parámetros de sostenibilidad se estipula un primer principio, la autorregulación, la cual no es más que moderar (limitar, reducir) la cantidad de turistas que tienen acceso al producto turístico, lo cual, en términos económicos, es reducir la cantidad de dinero que puede llegar a producir el producto turístico cuando se explota su máxima capacidad de manera indiscriminada. El turismo sostenible también implica serias inversiones en infraestructura y conservación que se harán para limitar el número de turistas, un sinsentido para cualquier actividad comercial.

Las consecuencias de la explotación turística indiscriminada son muy similares a las de otras actividades industriales tales como la minería, quien sin lugar a dudas es una actividad hostil con el medio ambiente pero sus consecuencias no son muy diferentes a las generadas por el turismo indiscriminado. Tal es el caso de la ciudad de Venecia en Italia, que ya ha llegado a un punto de no retorno donde incluso se propone clausura la ciudad debido a que su situación sanitaria y de infraestructura la han convertido en un territorio no apto para la habitabilidad humana.

Y es que la conservación del medio ambiente, cuando depende de unos pocos, es un asunto viable de atender, pero el turismo depende de miles, de millones y así el operador haga esfuerzos, si el turista no le da la gana de proteger, como suele ocurrir, cualquier esfuerzo resulta insuficiente, el desperdicio de recursos por parte de los turistas es abrumador y sus esfuerzos ecológicos son mínimos, muchas de las muertes de especies marinas en vía de extinción son consecuencia de la despiadada contaminación con residuos sólidos que los turistas hacen en las playas del mundo.

El turismo indiscriminado, como el que vivimos en todos los territorios de alto volumen turístico en Colombia, es un fenómeno tan lesivo para el medio ambiente como la megamineria, donde no solo se destruye y abusa de los recursos naturales, sino que se agrede la cultura, la idiosincrasia, los valores, la historia y el desarrollo propio de los municipios que afecta. El turismo ha sido visto por la sociedad como una de las más sanas formas de industria, pero la verdad es una de las más agresivas con la comunidad y el entorno que lo explota, yo diría que en muchos territorios colombianos la discusión no cuál es el mejor eje de economía para la ciudad si el turismo o la minería, la pregunta es sencilla, cuál de los dos porque ambos son igual de nocivos en el largo plazo.

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