Más pañitos de agua tibia a Transmilenio

7 de mayo del 2015

Hoy por hoy, todos los medios de comunicación de este país están hablando de una sola cosa: “la inseguridad en Transmilenio”. Es tal  el boom que se le ha dado a la noticia que deberían – en mi humilde opinión – dedicarle un noticiero completo, tal como el Noticiero del Senado; y no es para […]

Hoy por hoy, todos los medios de comunicación de este país están hablando de una sola cosa: “la inseguridad en Transmilenio”. Es tal  el boom que se le ha dado a la noticia que deberían – en mi humilde opinión – dedicarle un noticiero completo, tal como el Noticiero del Senado; y no es para menos, ya que hemos visto casos absurdos como personas que por dárselas de vivas terminan muriendo por colarse en el sistema, robos en las estaciones y, la gota que rebasó la copa, el asalto masivo hace un par de días en la estación de Alcalá.

Pues bien, a raíz de todo este embrollo, la Alcaldía y el Ministerio de Defensa decidieron incorporar 400 hombres al servicio de nuestra seguridad. Y sí, estoy repitiendo todo lo que ya hemos visto, escuchado y leído, pero como frecuente usuario del sistema daré testimonio de esta “titánica labor” en pro de que nosotros los usuarios podamos chatear sin problema dentro del bus, las mujeres no estén siendo manoseadas y (sinceramente espero que sea así) no haya más gente vendiendo y pidiendo plata dentro de los buses.

Según la prensa, hace un par de días, la medida ha sido efectiva, se han cometido arrestos, implantado multas y  en las estaciones hay tanto policía con cada viga que exista en determinada estación; sin embargo el panorama que observo a diario no es tan alentador como lo está viendo todo el país. Por ejemplo, tomemos un Transmilenio (F1)  desde la troncal del Norte hacia el Portal de la 80 a las 3 de la tarde, subiéndome desde la estación Alcalá, desde el puente hasta la punta de la estación logré contar no menos de 22 policías, verificando antecedentes, sirviendo de guías del sistema y evitando los famosos colados, este panorama se repite en estaciones como: calle 100, Virrey, Calle 85 y Héroes.

Me adelanto a la Calle 76, para tomar un articulado hacia el portal 80, una estación abarrotada de gente, incluso en hora valle, y el panorama cambia del cielo a la tierra, no hay ni un solo policía, ni siquiera un auxiliar bachiller, que en mi opinión no sirven para absolutamente nada ya que los hemos visto más tiempo pegados al celular que vigilando las estaciones,  eso sí ¡los vendedores ambulantes abundan! Sin embargo, guardo la esperanza de que entre ese tumulto de gente hayan policías encubiertos. Tomo el D3, servicio corriente, después de entrar a empujones y gritos de la gente, este avanza hacia la troncal calle 80 y hace su parada en la estación Polo, y si daba tristeza la anterior estación, esta da terror, una estación con las puertas dañadas, y las calles alrededor oscuras por la espesura de los árboles (y ni hablar en las noches donde ni hay iluminación) y ni un solo uniformado. Esto se repite por toda la troncal hasta llegar al portal de la 80.

Después de este viaje habitual, puedo darme cuenta que esta medida no es más que pañitos de agua tibia para que nosotros, los usuarios, y que en un par de semanas habrán los mismos escasos policías de siempre y el panorama será igual o peor, y mientras tanto a nosotros nos toca no dar papaya y desconfiar hasta de la niña de 5 años que está a nuestro lado.

@josorio8

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO