Menos violencia ¡más educación!

18 de septiembre del 2012

La sociedad colombiana debe empezar por cambiar desde las pequeñas instituciones para luego anhelar la paz para el país.

La ilusión más grande que tenemos hoy los colombianos es la paz, es un tema que tiene toda nuestra atención,  pues han sido varios años de desgaste físico y mental. Durante mucho tiempo ante el panorama mundial hemos sido los  secuestradores, los traficantes por excelencia y los “pilos” para la trampa. Romper con todos esos paradigmas sin lugar a dudas es cuestión de interés nacional. Poco a poco y con un trabajo que ha ido progresando desde la comunidad hemos logrado ser vistos con ojos diferentes, demostrando nuestra fuerza, nuestra alegría y sobre todo las ganas de ser otros. ¿Quién no sueña con dejar atrás el pasado tan atroz de Colombia?

Sin embargo seguimos incubando  males de raíz, que en tanto no se les busque soluciones constructivas no se llegará a ninguna parte. En lo que va corrido del 2012 han sido violados 3000 niños, en su mayoría de 12 y 9 años.  Es una situación escandalosa, y más cuando entre los  grupos de desadaptados que cometen dichos abusos se encuentran familiares y profesores de las víctimas. Estos hechos merecen repudio nacional y merecen ser tenidos en la agenda de prioridades del gobierno para lograr penas que realmente sean significativas, de manera que para los abusadores no se convierta en deporte y se siente precedente. ¿Cómo un país pretende la paz si 3000 de sus niños, que son el futuro, son víctimas de abuso sexual en tan sólo nueve meses? De nada sirve acabar con los estornudos si el resfriado sigue vivo. ¿Para qué pensamos en grande, si desde los hogares se presentan conductas tan reprochables como esas?

De acuerdo a como se eduquen los niños, se construirá el país. ¿Esperamos paz y amor por parte de personas que en su infancia fueron brutalmente agredidas física y psicológicamente? No es posible que como sociedad nos golpee más un reality, por ejemplo, que las aberraciones cometidas contra los niños. O ¿Dónde están las manifestaciones masivas en las redes sociales contra estos delitos?

En Colombia necesitamos invertir en menos guerra y más educación, es una verdad que se ha venido gritando a los cuatro vientos. Nuestros problemas son el resultado de las fallas educativas y sociales que tenemos como país. Desde los estratos más bajos hasta los más altos se han visto todo tipo de atrocidades. Hace poco un diputado del Huila golpeó cruelmente a su hija, porque según él la ama y quiere lo mejor para ella. Ningún tipo de violencia proviene del amor. Ningún tipo de violencia contra la mujer, contra los hijos, los hermanos, la pareja o los amigos es amor.  Eso es falta de educación, falta de tolerancia, falta de un país con espacio para políticas sociales.

Las mujeres también hacemos parte de la población “vulnerable” no porque así nos veamos o porque no seamos capaces de salirnos de ese estigma, sino porque así lo ha configurado la sociedad. Los medios de comunicación se encargan de replicar mensajes donde la mujer es inferior al hombre. Por ello,  los episodios de violencia contra el  género femenino también han pasado a engrosar las cifras de maltrato en el país. No es posible quedarse callados, en Colombia paradójicamente nos acostumbramos a ver noticias como estas y las adoptamos a nuestra normalidad. NO ES NORMAL. No podemos aceptar la violencia como parte de nosotros, tenemos que empezar por cambiar desde casa, por hacernos valer como seres humanos y esto se logra educándonos unos a otros, promulgando políticas de equidad y de respeto. Necesitamos gobernantes que den giros desde las instituciones más pequeñas como la familia o el colegio para luego pretender cambiar el país.

Recordatorio: las mujeres luchamos día a día por tener un espacio en una sociedad machista. Luchamos por ser un ejemplo de éxito y transformación, no por ser blancos de violencia física. Queremos representantes en el Gobierno que luchen por nuestros derechos y por nuestra independencia. Por eso decimos no más Procurador Ordoñez.

@PaoMejiaRivera

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