Mompox, pueblo santo

1 de abril del 2015

A viva voz y fieles a su fe, comentan nativos y visitantes, sus experiencias milagrosas.

Mompox, pueblo santo

Santa Cruz de Mompox, un municipio de Bolívar donde su gente en vísperas de Semana Santa, como si fuera Diciembre, pinta sus casas y compra ropa nueva para celebrar esta tradición católica que es festejada desde hace más de medio siglo por moradores y visitantes. Todos sus habitantes se preparan para lo que ellos llaman la “fiesta principal del pueblo”. Como el Carnaval en Barranquilla o La Feria de las Flores en Medellín, de igual significado o con mayor importancia es tomada esta fiesta religiosa por los momposinos.

También se preparan los Nazarenos, quienes desempolvan y lavan una vez más, como todos los años, la manta azul oscuro y el cordón grueso blanco que hace parte de su tradicional vestimenta. Estos personajes en su mayoría son nativos del pueblo, quienes han tomado este papel como herencia de algunos de sus ancestros o porque su fe los ha llevado a pertenecer a este selecto grupo de personas que tienen como “misión” llevar las imágenes en el hombro y marchar al ritmo de las solemnes melodías que se entonan durante todo el recorrido.

A través de estos días de liturgia el pueblo se centra en esta celebración, solo se escuchan música religiosa o las famosas melodías celestiales que se entonan en cada procesión, aquí no cabe la famosa “parranda santa”. Durante esta semana las botellas de licor se toman en reuniones o tertulias familiares, y aquel que coloque música de cualquier cantante es señalado por los demás ciudadanos como “hijo del demonio”, ni un buen vallenato, que tanto gusta en la región, es aceptado para escuchar durante estos días sagrados.

La fe de cada uno de los feligreses se siente y se ve reflejada con mucho furor en cada procesión que se realiza. La marcha danzada al ritmo de las melodías de las bandas, un paso adelante y dos atrás, hace agobiante la ceremonia, pero a su vez la llena de pasión y mucha fe. Nazarenos niños y adultos se turnan para cargar las imágenes santificadas, ni el cansancio ni el calor los desanima, con el pasar de las horas  la fe de sus corazones se hace más fuerte, y es esa la vitamina que los hace seguir marchando. Cada paso que dan lo hacen con tan alto sacrificio, recordando lo que sufrió Jesús, y clamando por sus peticiones.

Se logra sentir la alegría del Domingo de Ramos por la llegada de Jesús de Nazaret, hasta el dolor y la tristeza del Viernes Santo por la muerte de Jesucristo. Cada procesión que se realiza, cada imagen que se camina, cada melodía que se escucha, se vive con intensidad, y se unen para hacer de esta una festividad majestuosa, donde las buenas energías se combinan con el calor que se siente entre la multitud creyente, que suda por la fuerte temperatura que caracteriza a Santa Cruz de Mompox.

Dentro de la multitud, se logra escuchar los milagros que se materializan durante la celebración de la Semana Santa en Mompox, muchos afirman que han sido sanados, otros que han conseguido empleo o simplemente se les a hecho “el milagrito” que ha cambiado sus vidas por completo. La invasión de fe y religiosidad que se vive durante la Semana Santa, hace que Santa Cruz de Mompox, durante estos días, se convierte en un pueblo santo.

@WillyAguCu

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