@manugome78
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De vez en cuando viene bien oír a Los Prisioneros. A pesar de su mamertez, de sus coros repetitivos, de sus letras un poco ingenuas. En su lado más divertido, sus letras están cargadas de humor. Vale la pena oírlos especialmente en momentos como este, cuando el alma de la patria está herida por unos cayos sin mar (la frase me salió hasta bonita, ¿no?). ¿Qué tal Latinoamérica es un pueblo al Sur de Estados Unidos? “Nadie en el resto del planeta toma en serio/ a este inmenso pueblo lleno de tristeza/ Se sonríen cuando ven veintitantas banderitas/ cada cual más orgullosa de su soberanía/ ¡qué tontería!” ¿Se acuerdan? Fue escrita en 1984. Pudo haber sido escrita ayer o hace cincuenta años.
La pérdida de más o menos 90.000 km2 de mar frente a Nicaragua tiene bravos o entristecidos a muchos. Hay “dolor de patria”. Están molestos algunos blogueros, algunos columnistas, muchos twiteros. El portero de mi edificio está bravo porque nunca ganamos nada. Otros porque no es justo. Otros más porque quien gana es alguien tan impotable como Ortega. Más impotable aún que Chávez, que por lo menos canta y le asegura la diversión al espectador desprevenido con sus chistes y anécdotas salidas de tono.
Si yo fuera Santos estaría muy molesto: todavía no sabe si pasará a la historia porque selle la paz con la guerrilla, pero ya sabemos que lo hará porque bajo su mandato se perdió una porción de mar. Ya sé que este litigio tiene más de diez años, pero eso importa poco. En cincuenta años, en los textos escolares aparecerá Santos como el presidente que estaba a cargo cuando perdimos mar frente a Nicaragua.
Está molesto Uribe, que en su cuenta de twitter ya empezó a enumerar múltiples casos de países que han desacatado las decisiones de la Corte de La Haya... Ah, ¿pero no fue este el mismo que bombardeó territorio en Ecuador? Sí, sí. El mismo que tiene buena parte de su gabinete bajo investigación, precisamente por amañar leyes. El que también reformó las reglas de juego para hacerse reelegir, no solo una sino dos veces.
Supongo que están molestos los militares –no he oído ninguna declaración de ninguno–, lo cual no deja de ser un poco irónico porque no ejercen soberanía ni siquiera en el territorio continental de Colombia. De acuerdo a El Espectador, “La Armada está protegiendo a 20 embarcaciones en las que unos 300 hombres adelantan faena de pesca.” Muy bien que el Estado se preocupe por los pescadores. Ahora, sería bueno que fuera un poco más allá y ayudara a que el 50% de la población contara con el servicio de acueducto al que no tiene acceso, ¡entre otras cosas porque se han robado 5 veces el presupuesto para su construcción! Con el presupuesto para el hospital han sido más benévolos, solo se lo han robado 3 veces (estos datos, según panelistas de Hora 20, en el minuto 42 del programa del 20 de noviembre, e informe de Acnur). Una vez cubierto eso, sigamos con nuestros desfiles militares del 20 de julio en la isla… lo más parecido a sacarse el pene para comparar su longitud con la del pene del vecino.
Yo creo que hay que acatar el fallo, en buena medida porque es inapelable. Los tribunales de cualquier índole no funcionan si las partes en conflicto no respetan las decisiones, sean las que sean. Si no pensábamos acatar la decisión, ¿pa’ qué diablos nos metimos en eso? Si nos servía lo acatábamos, si no, ¿nos vamos a buscar países aliados para ejercer presión? Al parecer, sí. Este malestar no es sorprendente. Las reglas no nos gustan. No nos gusta respetar ni la fila ni el semáforo en rojo. Podría decir que es algo “muy colombiano”, pero eso es recalcar aún más nuestro complejo de país chiquito. Es algo muy humano, más bien, eso de asumir las reglas como algo para los demás.
No me hablen de patria ni de dolor de país ni de todas esas pendejadas. Bajo el pegostre de la patria y el nacionalismo se han cometido cualquier cantidad de atropellos. Todos los prohombres de la patria utilizan estas y otras tantas palabrejas para justificar sus sueldos y los consabidos actos de corrupción. Y ahora, nosotros, los de a pie, no sentimos dolor de patria por territorios a 20 kilómetros de Bogotá, ¿vamos a sentir dolor por unos cayos llenos de langostas que la mayoría de nosotros ni siquiera conoce?
Lo que sí lamento es que ya el ministro de Nicaragua está anunciando la posibilidad de que multinacionales empiecen la explotación de petróleo. Aun así, nada habría indicado que bajo el Gobierno colombiano se hubiera evitado la exploración. Aunque a finales del 2011 Santos se pronunció para asegurar que no la habría, esto no dice mucho. Sobre minería ilegal pueden hablar poblaciones en el Chocó, en el Sur de Bolívar, en Antioquia, en Vichada, en Guainía, entre otras. Este atropello contra poblaciones y el medio ambiente, en nuestro territorio continental, en lugares donde no va el ejército a hacer el desfile del 20 de julio, sí me produce algún tipo de indignación. La suficiente para escribir este blog y oír a Los Prisioneros. No mucha más.
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Nicaragua, algunos cayos y Los Prisioneros
Mié, 21/11/2012 - 10:35
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De vez en cuando viene bien oír a Los Prisioneros. A pesar d
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