Por nuestra agua, ¡No al Fracking!

1 de abril del 2015

Una de las cosas que más me llena de orgullo de vivir en Colombia, es el hecho de que aún pensamos en el agua como algo abundante y a nuestro alcance. Para nosotros, un país rodeado por tres mares, este preciado líquido ha sido la viva representación de toda una riqueza que tenemos y de […]

Por nuestra agua, ¡No al Fracking!

Una de las cosas que más me llena de orgullo de vivir en Colombia, es el hecho de que aún pensamos en el agua como algo abundante y a nuestro alcance. Para nosotros, un país rodeado por tres mares, este preciado líquido ha sido la viva representación de toda una riqueza que tenemos y de la que no hemos logrado ser conscientes.

En muchos países europeos, asiáticos y africanos, es un lujo tomar un vaso con agua. Muchos de ellos no han tenido la oportunidad de “tomarla de la llave” o directamente desde un río sin miedo a enfermarse. Nuestra irreverencia con la naturaleza nos ha costado caro y cada día el agua es un recurso más costoso e inaccesible.

La reflexión sobre la importancia del agua debería ser uno de los elementos de juicio determinantes en el debate sobre el “fracking”, cuestionada modalidad de explotación de petroleo y gas natural. Hoy en día, en Colombia la llegada de esta técnica parece inminente y se ha escudado bajo dos grandes argumentos. El primero, plantea que con el “fracking” no se genera un riesgo ambiental; postura cuestionable si se tiene en cuenta que algunos Estados como Irlanda, Austria, Suiza, Francia, Sudáfrica, Reino Unido, Alemania y Bulgaria, han prohibido esta práctica por considerarla peligrosa y dañina con los recursos naturales. El segundo es un argumento de tipo económico, pues se supone que se generarían unos unos ingresos adicionales que estarían a disposición del Gobierno.

Por estos días, en plena sesión de una comisión petrolera que buscaba promover el fracking en algunas zonas de Nebraska, Estados Unidos, un agricultor llamado James Osborne propuso a los invitados a tomar un vaso con agua contaminada en referencia a lo que sería el futuro de las fuentes hídricas de aprobarse el proyecto. Frente a los promotores del proyecto, Osborne resaltó que los potenciales ingresos jamás alcanzarían a cubrir los daños que se generarían (Ver video: http://bit.ly/1EhbwgN ).

Según se calcula, el proceso de fractura hidráulica de un pozo puede consumir un volumen de entre 10.000 y 30.000 metros cúbicos de agua. Sumado a eso, distintas ONG´s ambientalistas -entre ellas GreenPeace-  han señalado que esta técnica involucra más de 260 sustancias químicas, algunas de ellas tóxicas, cancerígenas o mutágenas. A todas luces, los riesgos son exagerados para producir un margen de ganancia cuestionable.

Pensar en técnicas extremas de extracción tendría sentido si en Colombia existiera un desabastecimiento de combustibles. Sin embargo, Colombia produce más o menos un millón de barriles de petroleo por día, de los que solo consume cerca de 300.000. Aún así, lo seguimos importando.

Es hora de que el Gobierno se fije en opciones de ingresos que resulten sostenibles de manera fiscal, pero también ambiental. El fomento del turismo, por ejemplo, sería una manera de proteger los recursos naturales y utilizarlos como fuente de ingreso.  El desarrollo económico no puede ser antagónico con la conservación del medio ambiente.

¿De qué me sirve que me digan con gráficas y cifras que el país “se hará más rico” implementando el fracking, si yo creo -como lo hace James Osborne- que es mayor riqueza poder tomarse un vaso con agua limpia?

@JoseDVelasquezz

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