Algo va de Lionel a Leonel

Vie, 18/11/2011 - 00:01
La reforma educativa, el proyecto de ley que se hundió, la torpeza de la ministra con síndrome del lugar equivocado, las plazas llenas de manifestantes no violentos,

La reforma educativa, el proyecto de ley que se hundió, la torpeza de la ministra con síndrome del lugar equivocado, las plazas llenas de manifestantes no violentos, no mamertos, no vanguardistas y sobre todo no camilistas, por no sentir el deber revolucionario ante el complejo pequeñoburgués de haber accedido al privilegio de la educación, era el tema.

Con ganas de cantar me gustan los estudiantes porque levantan el pecho, caramba y zamba la cosa, el código del derecho y de celebrar que esa enfermedad infantil del izquierdismo se curó en Colombia, tenía conversaciones con profesores y alumnos para adrentrarme en el complejo mundo de la educación, pero se atravesó un estudioso, de otro tema, que me obligó a pensar en la filosofía aplicada y la pertinencia del conocimiento. A pasar a un terreno práctico sobre lo que se aprende, se sabe y se puede ejercitar.

Y pesó la frustración futbolística por lo que decidí hacer el pase a unas líneas de mi hermano Pedro, que se lanzó a escribir sobre algo que entiende. Dice que la humildad de Maturana se volvió la soberbia de los maturanistas, como el Bolillo y Leonel, que el conocimiento y la experiencia acumulada durante un par de décadas se tiró por la borda y que las concepciones mafiosas de la dirigencia futbolera promocionan jugadores y futuros negocios y sacrifican una camada que pasa su mejor momento, cuenta con fervor popular y es conocida en el entorno.

Que Leonel es un técnico sin ninguna experiencia en estas competencias y que no es sensato pretender que en dos pruebas eliminatorias sepa lo que con preparación, estudio, tiempo de dedicación y aplicación en torneos de nivel superior, se aprende. Que no se puede aspirar a que en siete meses, en los que no habrá competición, se aprenda y se ponga en práctica lo que hasta ahora no sabe y no tiene cómo aprender.

Que un espectáculo de discusiones de cinco minutos para hacer un cambio que no surta efecto, refleja el nivel de inseguridad y de improvisación de la dirección actual, en la que aparecen dos figuras y no se sabe quién manda a quién. Y que ni siquiera se le sintió la intuición que a veces funciona cuando se carece de otros factores.

Convocar jugadores titulares y suplentes para casos de lesión o mal rendimiento, y al momento de la ausencia llamar a quienes no figuraban inicialmente, deja ver desconocimiento, irrespeto al jugador convocado y no alineado, inseguridad del técnico, falta de experiencia, criterio y estructura. Desmoraliza al grupo y desaprovecha tiempo de preparación de la banca.

Un técnico de comentarios desafortunados como que se tuvo el dominio del partido, que se crearon oportunidades, que se salió a proponer, que se agotó el rival y que hubo juego de conjunto, mientras que los que hemos visto futbol presenciamos otro partido. Un Pabón que con cada pelota recibida producía un balonazo sin destino, sin sentido, sin toque y sin juego colectivo. Un Martínez que no aguantó ninguno de los saques del portero y no hizo de pivote para sostener la salida del equipo. Un Yepes que no anticipó ni ganó un solo balón aéreo. Y unos volantes y extremos que nunca hicieron presión a la salida del contrario.

Un director brincando, gesticulando, manoteando y contorsionándose, en la línea sin que sus mensajes fueran escuchados por los jugadores. Errónea orientación del cuerpo técnico, que dejó que el contrario administrara el juego, con posesión y rotación del balón a lo ancho del campo de juego, retrocediendo para hacer el cambio de orientación, haciendo que los nuestros se desgastaran, física y mentalmente, corriendo y desplazándose inoficiosamente tratando de recuperar el balón con las patas pero sin piernas.

Qué tal el despropósito, al decir que Lionel Messi es un jugador “común y corriente”, de un muchacho sin mínimo criterio, peso y recorrido, siquiera para estorbarlo; al que precisamente dejó en ridículo al quitarle de forma escueta un balón y generar la debacle que hizo en una sola jugada. Que falta de respeto, que atropello a la razón. Qué falta hace Maturana, su preparación previa al partido con charlas que infundan seguridad y confianza para que los jugadores no salgan impotentes, asustadizos, inseguros y con pánico escénico ante el visitante.

Maturana decía, en su época, que quien tiene el balón pone las condiciones. Esta elemental apreciación, se desconoció de plano. El planteamiento de salir a corretear a Argentina y subutilizar la condición técnica y habilidad de las que nos ufanamos responde exactamente a lo contrario. No tener la posesión en el medio campo y no alinear jugadores de estas características, que los hay y ampliamente reconocidos, no sintoniza con este concepto.

Además, se escogió una sede para jugar de local y sacar supuesta ventaja a los contrarios por clima y ambiente y resultó fue que los colombianos terminaron agotados y ahogados por la temperatura y la humedad. Jugadores de hábitat totalmente ajeno al que brinda la ciudad. Si es negocio porque la capacidad del estadio es superior a los demás, no hay relación de costo beneficio. La intención era generar ingresos a la Fifa o clasificar al mundial? Lo que Matura no da se convirtió en un pase al vacío.

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