El 90% de la basura en los océanos corresponde a plásticos, lo que se ha vuelto uno de los peligros más mortales que enfrenta hoy la flora y fauna en los mares del planeta. Los números son alarmantes: de las 100 millones de toneladas de plástico producido cada año a nivel global, cerca de 8 millones terminan en los océanos, lo equivalente al peso de 800 Torres Eiffel, suficiente para cubrir 34 veces la isla de Manhattan o el peso de 14.285 aviones Airbus A380.
En el mundo 1300 especies se han visto afectadas, y se calcula que el 50% de las tortugas marinas y el 90% de las aves han consumido plástico alguna vez.
En este contexto y en un aparente esfuerzo por intentar detener las consecuencias y los efectos ambientales de los plásticos de un solo uso, casi treinta de poderosas multinacionales que concentran mayoritariamente su negocio en el uso de combustibles fósiles -como Exxon, Shell, Chevron y otras, como Procter&Gamble (P&G)- anunciaron la creación de una alianza estratégica denominada “Alianza para Acabar con los Residuos Plásticos”. Anunciaron, también, una inversión de mil quinientos millones de dólares en los próximos cinco años para programas y tecnologías que busquen minimizar, manejar y prevenir la basura plástica, uno de los grandes desafíos medioambientales que hoy enfrenta la humanidad.
Pero no debemos confundirnos: este anuncio está más cerca de ser un intento desesperado de estas compañías, que son grandes contribuyentes a los efectos del cambio climático, por mantener las cosas como están en materia de producción de plásticos que un paso significativo en su reducción. En 2018, personas de todo el mundo se pronunciaron y rechazaron los plásticos de un solo uso que las empresas producen a diario, instando a la industria a invertir en sistemas de recarga, reutilización e innovación. En vez de responder a esa llamada, P&G prefirió aliarse con gigantes de los combustibles fósiles que alimentan al cambio climático. Los plásticos son un salvavidas para esta industria y el anuncio sirve para demostrar hasta dónde irán las empresas para preservarlo.
Nunca escaparemos de esta gran crisis de contaminación plástica solo con esfuerzos de reciclaje y gestión de desechos: solo el 9% de los plásticos fabricados se han podido reciclar. Pero a las empresas les encanta usar el reciclaje como un slogan para continuar generando plásticos. Lo que realmente necesitamos son planes efectivos de reducción. Si bien las inversiones en infraestructura ayudarán a mantener algunos plásticos fuera de los océanos, la única manera segura de abordar el problema es dejar de producirlos. Nuestros mares, y nuestras comunidades dependen de ello y ningún grupo industrial hará un cambio ambiental significativo mientras no haya esfuerzos coherentes para lograrlo: no es posible comprometerse a reducir el consumo de plásticos de uso único, y por otro lado continuar emitiendo gases de efecto invernadero. Es hora de que otras compañías decidan de qué lado estarán: conservando el planeta y lejos del plástico o más cerca de compañías relacionadas a los combustibles fósiles que generan cambio climático.
