Cuando todavía se escucha el eco de la Cumbre de las Américas, Colombia recibe la visita del Presidente del Gobierno de España, Señor Mariano Rajoy.
Si bien es cierto que dichas visitas siempre están revestidas de importancia, no puede pasarse por alto el significado particular que tiene la que se inicia hoy.
Lo primero que debe subrayarse, es la decisión de venir a América Latina, pocos meses después de iniciado su mandato.
Pese a que las aguas no están tranquilas en España, ni en la Unión Europea en general, toda vez que la crisis económica y financiera los sigue afectando, el hecho de que haya decidido viajar a nuestra región, antes que a otras, es un mensaje político significativo.
Como también lo es que Colombia sea uno de los primeros destinos escogidos, a diferencia de lo que había ocurrido en ocasiones anteriores.
Para nadie es un secreto el papel que ha desempeñado España en el relacionamiento de Europa con América Latina. Lo que quizás no se conoce suficientemente, es la dimensión que éste ha adquirido en los últimos años.
A manera de ejemplo, es de justicia reconocer que, sin el acompañamiento de esa nación amiga, no habría sido posible superar varios de los obstáculos políticos que se presentaron durante el proceso de negociación del acuerdo de Colombia con la UE.
Modificar el esquema inicial de dicha negociación, concebida originalmente como un convenio de región a región, con el fin de permitir, para superar la parálisis que se presentó debido a la posición de Bolivia, que los integrantes de la CAN deseosos de concluir un acuerdo comercial, pudieran hacerlo, sin cerrarle la puerta a ninguno de sus miembros, exigió un esfuerzo político notable.
El entonces presidente Álvaro Uribe se empleó a fondo, de manera directa y personal, para lograr ese objetivo, el cual consiguió contando siempre con el apoyo español.
La visita del señor Rajoy es ocasión propicia para recordar, también, que el anuncio sobre el cierre de las negociaciones del mencionado acuerdo, durante la Cumbre ALC-UE, en el 2010 en Madrid, no habría sido posible sin la actitud de Uribe, la acción de España y la voluntad de José Manuel Durao Barroso, Presidente de la Comisión Europea.
En la creación del clima necesario para que lo anterior fuera posible, desempeñó un papel de primera línea José Manuel García-Margallo, hoy Ministro de Relaciones Exteriores de España, a quien mucho le debemos.
Huelga decir que, hasta antes de ejercer dicho alto cargo, ocupó, en su condición de miembro del Parlamento Europeo, la presidencia de la delegación para los países de la comunidad andina de esa institución.
También contribuyó, explicando bien y mejor a Colombia, gracias a su conocimiento de nuestra realidad, Gonzalo Fournier, quien acompaña al Presidente del Gobierno Español, en calidad de asesor para las Américas de su despacho. Y hay algo más cuya trascendencia no debe soslayarse.
Rajoy nos visita en medio de nuevas realidades internacionales. España atraviesa una situación difícil pero coyuntural, la Unión Europea está haciendo todos los esfuerzos posibles para salvar y fortalecer el proyecto comunitario, y América Latina se está proyectando como un actor de mayor significación en el escenario global.
De lo que se trata ahora, es tanto de tener claro qué puede hacer Europa en América Latina, como de dar más luces acerca de lo que América Latina puede hacer en Europa.
El tono del señor Rajoy, con anterioridad a la visita que nos hace, da lugar para esperar que haga énfasis en lo segundo.
Si eso sucede, su liderazgo en el impulso a la relación birregional será aún mayor.
¡Bienvenido!
