Bogotá Sostenible Ambientalmente

28 de febrero del 2019

Opinión de Roger Carrillo

Bogotá Sostenible Ambientalmente

El Alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, a través de la Secretaría Distrital de Ambiente, ha decidido levantar la medida del pico y placa extendido para vehículos particulares, fijada como una de las medidas de contención para mitigar los efectos de las concentraciones de material particulado fino (PM2.5) en el aire, que alcanzó niveles preocupantes, especialmente en las localidades de Kennedy, Bosa y Tunjuelito.

Estas medidas, generaron numerosas discusiones en los medios y las redes sociales, porque al día de hoy ha despertado muchas dudas sobre las cifras de aporte de diversas fuentes a las emisiones de este contaminante, especialmente por los vehículos automotores que funcionan con Diésel, incluido el transporte de carga, la misma flota de Transmilenio, y las fuentes fijas donde no se ejercen suficientes controles.

Según datos suministrados por Clean Air Institute, las ciudades latinoamericanas con mayor concentración de partículas contaminantes (PM10), son Lima, Bogotá y la zona metropolitana de Monterrey, en este sentido la OMS dictamina que los altos porcentajes de contaminación del aire en estas ciudades son el causante del 36% de las muertes por cáncer pulmonar, el 34% de los fallecimientos por infartos y el 27% de las enfermedades cardiacas.

Las cifras son estimadas en la construcción de los llamados inventarios de emisiones, una de las herramientas clave, en un sistema de gestión de la calidad del aire. A partir de numerosas fuentes documentales y trabajo de campo, se estima la actividad de una determinada fuente de contaminación (Por ejemplo, cuántos kilómetros anuales recorren todos los taxis de la ciudad que tienen 5 años de uso) y esta actividad se multiplica por un factor de emisión (Por ejemplo, los gramos de material particulado que emiten esos mismos taxis por cada kilómetro que recorren).

Ahora bien, estas mediciones técnicas, que arrojan unos resultados preocupantes, deben servir para la toma de decisiones políticas, con medidas efectivas para mitigar los efectos que produce la contaminación de manera permanente, y esto se logra solo si se minimizan las emisiones de las diversas fuentes, mediante una gestión ambiental decididamente eficiente y con controles rigurosos.

Las decisiones y correctivos, para reducir las emisiones deben ser llevadas a cabo de manera estratégica. En las fuentes fijas, por ejemplo, debería ser obligatorio, la instalación de sistemas de control de emisiones para las producciones industriales que no los tienen, y así, tener control formal de fábricas y plantas que llevan a cabo procesos altamente contaminantes, que evaden a las autoridades. Se calcula según los expertos, que podría reducirse una fracción importante de las 992 Toneladas anuales de PM10, así como los gases tóxicos que emanan los químicos y los derivados del petróleo del sector industrial, solo con la instalación de sistemas de control de emisiones.

Con esta misma estrategia, pero referente a las fuentes móviles, la propuesta más urgente está vinculada con la renovación de la flota de transporte de carga, una decisión que debió tomarse hace mucho tiempo, mucho más, teniendo en cuenta que este tipo de transporte, va a mantenerse funcionando con diésel. Por este motivo, en Colombia se debe distribuir el mejor combustible posible (con menos de 15 ppm de azufre) y exigir que se mejoren los protocolos de emisión más exigentes para este tipo de motores, que para este caso corresponde a Euro VI.

Así mismo, es conveniente terminar con el SITP provisional, que tiene buses con 20 años de uso, con una operación deficiente y mantenimiento precario, cuya fecha final continúa siendo prorrogada.

Hay que renovar pronto la flota de buses del SITP, que entraron ya viejos y no tienen controles de emisiones, y evitar la prolongación de la vida útil de los buses del sistema de transporte masivo, práctica que ha tenido como consecuencia un terrible deterioro y un aumento significativo en las emisiones contaminantes, en este sentido el Secretario de Movilidad, Juan Pablo Bocarejo, expresó que la renovación de la flota del SITP solo se dará hasta el 2020 con una licitación que espera favorecer los buses eléctricos.

Por último, debemos hacer una reflexión sobre la arborización de Bogotá. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para tener mejor calidad del aire debería haber un árbol por cada tres habitantes, pero Bogotá tiene un déficit del 58 % en el indicador, así mismo, según el Nature Conservancy, existen estudios que demuestran que los árboles pueden reducir la polución del aire al filtrar material articulado fino (el que emiten los motores de combustión interna), y además combaten el efecto de isla de calor urbano. Esto nos lleva a una conclusión importante, falta mucho por hacer en este tema en Bogotá, cualquier esfuerzo es insuficiente y en el POT debemos velar por los bosques protegidos de la ciudad.

Estos parámetros y medidas propuestas, son herramientas para incentivar una urbe inclusiva, segura, resiliente y sostenible, con el fin de superar la desigualdad, disminuir el cambio climático, la sostenibilidad ambiental y la variabilidad energética. Es hora de tomar decisiones de fondo, si bien el Plan de Desarrollo “Bogotá Mejor Para Todos” ha proyectado inversiones en la materia, no es suficiente para una futura Megaciudad, le ha llegado la hora a Bogotá de impulsar propuestas sostenibles ambientalmente que además mejoren la calidad de vida de sus habitantes, es una herencia que le debemos dejar a la ciudad.

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