Cambiar el corazón y el alma

Publicado por: admin el Lun, 17/02/2020 - 07:07
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El 1 de mayo de 1981 Margaret Thatcher, en una entrevista publicada en el Sunday Times, dijo: “La economía es el medio; el objetivo es cambiar el corazón y el alma”.

En estos casi cu
Cambiar el corazón y el alma
El 1 de mayo de 1981 Margaret Thatcher, en una entrevista publicada en el Sunday Times, dijo: “La economía es el medio; el objetivo es cambiar el corazón y el alma”. En estos casi cuarenta años, la mitad de ellos en pleno siglo XXI, en los que se han publicado cientos de libros de superación personal y de emprendimiento que no dicen otra cosa que lo que Thatcher sintetizó en una sola frase que se convirtió en una declaración de principios, seguimos sin comprenderla del todo. Tampoco entendemos el alcance de la frase que utilizó en campaña Reagan en 1989: “Let’s Make America Great Again”, que Trump, para escándalo de muchos, redujo a su famoso eslogan: “Make America Great Again” que se puede traducir como: “Haz América grande otra vez”. También nos cuesta asimilar el tan mencionado “the economy, stupid” (es la economía, estúpido”) que en 1992  llevó a la presidencia a Bill Clinton derrotando al supuestamente imbatible George Bush. A pesar del rechazo que puedan generar eslóganes tan claros y precisos, si podemos constatar que han sido transformadores tanto en la economía de la Gran Bretaña como en la de Estados Unidos. ¿Por qué en nuestra América (iberoamericana) ha sido tan difícil comprender, desde una visión político y moral, algo que constatamos a diario con los bolsillos en nuestras vidas privadas? ¿Será que el lastre que cargamos de nuestra herencia española nos impide soltar amarras para encaminarnos en la vía del progreso económico tan a la mano en una era de globalización? Tanto en nuestra América como en la de Trump hay quienes se oponen a cualquier discurso de superación y ven con desconfianza a los gurúes de la autoayuda y el emprendimiento. Se ha llegado hasta el extremo de que, a punta de críticas a los autores de superventas de esta clase de literatura, algunos académicos han publicado verdaderos best sellers. Son las paradojas de una economía de mercado que absorbe todo lo que se aproxima a ella para beneficio hasta de sus contradictores. La diferencia radica en que allá los amigos de ese tipo de contenidos conocen su efectividad y se convierten en promotores a partir del consumo de esos productos y dando ejemplo personal de sus efectos, mientras que quienes los atacan calificándolos de ingenuos y faltos de razón, terminan siguiendo los mismos principios pero aplicados en otra dirección pero con resultados también ventajosos. Acá, por el contrario, quienes tenemos más dudas somos justamente quienes leemos, aplicamos y promovemos este tipo de literatura. Sabemos de su eficacia en el plano personal pero sentimos vergüenza cuando se trata de cosas serias como la política, la ciencia o el arte. Un caso curioso es el del español Alberto Santamaría quien para escribir su más reciente libro, “En los límites de lo posible”, asistió a cuanta conferencia de superación y emprendimiento encontró a su paso y leyó lo más que pudo sobre gerencia y lo que él llama “capitalismo afectivo” para poder criticar con bases sólidas lo que considera una trampa de la economía de mercado en la que términos como imaginación y creatividad han sido tomados como herramientas de poder por parte de las elites en la estrategia implantada por el “monstruo” del neoliberalismo. Luego de leerlo con atención y de escucharlo en entrevistas y conferencias por Youtube, he pasado del escepticismo, la desconfianza y el desagrado por todo lo que resulte aliado al emprendimiento y la superación, a retornar a mi fe en las virtudes de la actitud positiva que anima a la libre empresa para terminar dándole la razón a Margaret Thatcher. Nuestro camino es la economía y el fin es cambiar nuestra alma y nuestro corazón.