Ya que se malgastaron 40.000 millones de pesos en la consulta liberal y porque se derrocharán miles de millones más en la campaña presidencial, da hasta pesar con esos pobres políticos que se van a quedar sin dinero con tal de llegar a un puesto público para ayudar al pueblo.
Deberíamos ayudarlos en sus nobles intenciones, ¿cierto? La reforma tributaria de Juan Manuel Santos no es suficiente; está claro que como ciudadanos podemos dar más a esta clase política que tan bien nos representa.
El Consejo Nacional Electoral reajustó los topes permitidos para las campañas presidenciables y para el 2018 el valor máximo de “inversión” en ambas vueltas será de 35 mil millones de pesos. Eso no es mucho para ellos -lo sabemos todos- y por eso no estaría mal asegurarles esos recursos de una vez a las futuras generaciones políticas, a esos “delfines” que parecen más sanguijuelas.
De esta manera, los candidatos podrían expresar más tranquilamente sus ideas, en lugar de andar pensando en financiarse y arriesgarse a ser engañados y abusados en su buena fe como sucedió, por ejemplo, con el caso Odebrecht.
No nos queda de otra, como ciudadanos debemos apoyar a los políticos, pero no solo con el voto, sino con dinero o con ideas que faciliten el arduo trabajo de su día a día, como podemos ver en las vacías plenarias del Congreso. Aquí van, entonces, libremente algunas propuestas de nuevos impuestos para que estos magníficos connacionales mejoren la patria y el funcionamiento de un Estado meritocrático.
Si me permiten los candidatos presidenciables, cada ciudadano podría pagar apenas 5.000 pesos -casi lo que cuesta un tamal- cada vez que una entidad transparente como la Fiscalía o una autoridad honesta como la Policía descubra a alguien con derecho a pagar el impuesto, la ‘infracción’ o como se le quiera llamar. Eso es lo de menos, pues aquí a una banda de hampones le dicen el cartel de la toga. Imagínense todo lo que podríamos hacer –lo que harían los políticos- con estos nuevos recursos…
10 ideas presidenciables para nuevos impuestos
- Si el ciudadano chatea mientras almuerza.
- Si viste el árbol de Navidad en octubre o primeras semanas de noviembre.
- Si orina en el baño de los discapacitados.
- Si mientras habla con alguien escucha música con los audífonos puestos.
- Si camina muy despacio en un puente peatonal (o si lo hace sin conservar su derecha).
- Si le habla al perro o al gato como si fuera una persona o un bebé.
- Si toma licor en un entierro, cremación o velorio.
- Si no se pone la camiseta de Colombia (original o ‘chiviada’) cuando juegue la Selección.
- Si copia, replica o publica en redes sociales ‘noticias falsas’.
- Si no vota.
