“Como Arturo Calle controlo los gastos, aunque podría tener mi propio avión”

“Como Arturo Calle controlo los gastos, aunque podría tener mi propio avión”

24 de Abril del 2016

Imagen tomada de Youtube

Arturo Calle está recibiendo, por estos días, todos los aplausos merecidos por su labor empresarial de 50 años y el posicionamiento de su empresa, mientras en el camino otras se han venido derrumbando. ¿Cómo lo hizo?.

Yo lo entrevisté hace algún tiempo y lo que dice permanece vigente y es oportuno para el momento.

¿Alguna vez pensó en ser político?

Mi profesión es empresario, industrial y comerciante. Respeto los políticos. Unos me han parecido excelentes y otros no tanto, pero me reservo la opinión.

El mejor de todos los últimos, ¿cuál ha sido?

A mí me han fascinado Alvaro Uribe y Juan Manuel Santos. El primero nos trajo la libertad que habíamos perdido y eso vale el oro del mundo para un ser humano. Santos ha hecho énfasis en la buena administración. Lo está haciendo de maravilla.

¿Usted paga todos los impuestos y cumplidamente?

Lo hago desde hace cincuenta años, pero no creo que todos los empresarios puedan hacerlo. En Colombia la evasión puede superar los treinta billones de pesos. Los impuestos no son justos. Usted no puede cobrar lo que un contribuyente no puede pagar. Me parece que el Estado debe corregir. Mientras yo trabajo 24 horas diarias, cumpla con cientos de miles de millones de pesos en pago de impuestos, haya muchas personas y empresas que no contribuyen al Estado colombiano.

¿Y cuáles son los impuestos injustos?

Es contraproducente el anticipo de la renta, un 75%, sobre lo que usted pagará el siguiente año, un dinero que no debe. El 4 por mil es otro. Está probado que eso no es lógico y va en detrimento del contribuyente. El impuesto sobre la renta, del 33%, es demasiado alto. Debería estar entre el 25% y el 17%. Otro impuesto que no debe existir en Colombia es el impuesto sobre la ganancia ocasional, excepto para los juegos de azar.

Mucha gente no evade porque quiera evadir sino porque a veces le queda imposible cubrir tantas obligaciones. Ponga impuestos justos y le advierto que este país recauda mínimo, malo, así haga estas correcciones, 20 o 25 billones de pesos más. Y el que no pague que lo sancionen drásticamente.

¿Es muy difícil hacer empresa hoy en Colombia?

No es fácil, sobre todo porque el mundo está globalizado, ya no existen fronteras, llegan grandes jugadores y hay formidables escenarios. Lo más difícil, sin embargo, es que la gente ya no tiene paciencia para emprender proyectos a largo plazo. Hoy en día quieren ver el dinero al día siguiente. Eso con transparencia y honestidad es muy complicado.

Hay que comenzar como mi empresa, con apenas seis metros cuadrados. Hoy en día tenemos unos 150.000 metros cuadrados y mañana más, pero después de 50 años. Los nuevos empresarios quieren capitalizar, vivir, y gastar.

Además de paciencia, ¿qué recomienda usted a los nuevos empresarios?

Ser honestos y también generosos. Yo pienso que apenas soy un administrador, nada más, al fin y al cabo nada me puedo llegar, entonces nada me pertenece. Ser generoso es pagar impuestos sin tanto dolor para que el país se desarrolle.

¿Cómo ganar la competencia en la industria de la ropa con tanta competencia, legal o sucia?

Eso es muy sencillo: la mayoría de la población no tiene acceso a precios altos, fabríquele productos de calidad con precios justos. En vez de vender cien unidades, venda cientos de miles. En el volumen está el negocio. De China se traen cosas buenas y costosas, eso no me preocupa. Nosotros manejamos calidad. Como no tenemos afán de riqueza y no pagamos arriendo ni tenemos costos financieros, podemos hacerlo. Trabajando y siendo juicioso todo se adquiere.

¿Cuál es su teoría sobre tener edificios propios, no pagar arriendo?

Los arriendos hoy en día son imposibles de pagar, se llevan cualquier utilidad. El mejor negocio es ser dueño de las propiedades donde usted ejerce una profesión como la nuestra que es comercial e industrial. En este nuevo edificio estamos felices, aterrados de tanta belleza. Yo ya me puedo ir tranquilo de este mundo.

Me dicen que usted es tacaño en lo personal…

Yo diría que soy muy botaratas con los demás, pero con Arturo Calle controlo los gastos. Me enseñaron desde niño a no derrochar el dinero, a cuidarlo, a quererlo, a amar el prójimo. Estoy recompensado con que me quieran.

¿Hay un carrito, alguna cosa que se haya negado por tacañarse a sí mismo?

Podría tener un avión para seis o siete personas. No lo tengo, vale mucho. Debiera tener un yate de tres cabinas, de 50 y pico de pies, pero creo que es un exceso. Tengo mis carros particulares, el de pico y placa y el otro, una finca de recreo, un apartamento en la ciudad de Bogotá y otro en Cartagena. No tengo más. En eso me gasto yo los veinte pesos que destino para mí. No tengo vivienda en el exterior. Anteriormente viajaba con mucha frecuencia, ya no lo hago.

Me siento muy feliz con la vida que he llevado, muy agradecido con Dios, con mi familia, con mis trabajadores, y con mi salud no obstante las ocho cirugías y el marcapasos.

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