¿Se ha preguntado por qué hay tantos candidatos al Concejo de su ciudad? ¿Ha querido saber cómo se vuelven multimillonarios estos personajes que máximo ganan ocho millones de pesos al mes? Bueno, pues aquí le cuento brevemente algunas de las estrategias que usan estos personajes para ganar mucho dinero.
1. La empresa familiar
Imagínese un concejal capaz de crear un proyecto de acuerdo municipal a través del cual exija que todos los escenarios para espectáculos (teatros, cines, salas de concierto o discotecas) tengan la obligación de instalar unos aspersores de agua, con unas especificaciones técnicas determinadas. El cabildante justifica su idea bajo el argumento que esos equipos ofrecerán más seguridad para el público visitante y así va convenciendo a sus compañeros de apoyar la iniciativa.
Pues bien, una vez aprobado el acuerdo, esos aparatos se convierten en norma para toda la ciudad y a los empresarios del espectáculo les toca instalar los dichosos aparaticos. Y ahí viene el multimillonario negocio.
Resulta que la familia cercana del preocupado concejal es la dueña de la única empresa que distribuye dichos aspersores. Una vez entra en vigencia la norma las ventas se disparan y los bolsillos del concejal engordan alegremente.
Este ejemplo se repite con todo tipo de iniciativas hechas a la medida del negocio de la empresa familiar.
2. Puesticos
Aunque no se acepta de frente, en muchas ocasiones el precio del voto positivo de un concejal a una iniciativa del gobierno municipal se paga con puestos públicos.
Diga usted que a cambio de un voto positivo le ofrecen a nuestro querido representante la gerencia y los cargos administrativos de un hospital. El concejal nombra a algunos amigos (medianamente acordes con los requerimientos del cargo) y a cambio les pide que le entreguen el 50% del salario. De esta forma, a punta de ‘puesticos’, el honorable concejal va devengando un salario paralelo a costa de sus agradecidos ‘apadrinados’.
Imagínese que tenga diez ahijados, cada uno con un salario de 2 millones de pesos. A final del mes, el cabildante tendrá 10 milloncitos más en la cuenta, sin mover un dedo.
3. Los favores se pagan
Existen concejales expertos en ayudar. Pero no en ayudar a la ciudadanía o a sus votantes, sino en darle la mano a poderosos empresarios que por avatares del destino terminan enredando el futuro de sus compañías por cuenta de un documento que faltó o una firma que se olvidó.
Cuando esta situación se presenta, el dueño de la empresa acude a su concejal amigo y él, gracias a sus contactos en las entidades del municipio, logra que milagrosamente aparezca el sello o el folio faltante.
Obviamente este acto no es para nada desinteresado. A cambio de su favorcito, el concejal recibe dinero o bienes que se suman a su patrimonio a costa de la ilegalidad.
Ahora que sabe cómo funciona, ¿no le parece interesante el negocio de ser concejal?
