Consultas populares

Consultas populares

14 de marzo del 2019

La democracia representativa se encuentra en entredicho a nivel mundial, someter las decisiones a las mayorías ya no es atractivo para una ciudadanía mundial tan heterogénea, organizaciones supranacionales, información abundante en tiempo real y partidos políticos desprestigiados. Sin embargo, podemos ver un repunte en el interés de una sociedad cada vez más individualizada en los problemas públicos, por ejemplo, en Bogotá la tasa de participación en las elecciones presidenciales se acercó a los 2/3 de la población, record histórico con más de 3 millones de votantes. Es decir, la indignación y la desconfianza crecen en paralelo a la participación, una paradoja.

La política entendida como la herramienta del bien común permite transformar la realidad de millones de ciudadanos, pero nuestra naturaleza nos hace exigir cada vez mejores resultados sin entender que el avance privado es más veloz que el público, ya que en la búsqueda de justicia se enfrenta a las trabas de diferentes intereses. Por eso debemos hacer un llamado para una reconstrucción programática de los partidos, más que una doctrina se deben seguir unos principios, y a partir de ahí plantear las políticas públicas que creamos más convenientes para generar oportunidades, equidad y justicia.

La idea de una democracia participativa es que los actores políticos sean voceros de la sociedad para la toma de decisiones, por esto es importante que todos los ciudadanos tengan un criterio político. Celebro que en una sociedad tan despolitizada como la colombiana, estén abundando candidatos para las elecciones regionales de octubre de 2019. Los derechos políticos han adquirido un nivel de libertad digno de una democracia moderna, a los jóvenes no les está dando miedo lanzarse, las estructuras clientelistas están cada vez más debilitadas y las mujeres están haciendo parte activa de nuestro gobierno, en Bogotá por ahora hay 3 candidatas a la alcaldía, el segundo cargo más importante de Colombia. En fin, el voto libre se está imponiendo, a tal punto que los partidos se están preguntando como resolver el exceso de candidatos.

Un mecanismo optimo que ofrece nuestra constitución son las consultas populares, de esta manera, a voto limpio los partidos podrán escoger el orden de sus listas para que después los ciudadanos escojan de acuerdo a sus gustos, concepciones e ideas el programa que más los identifique y así votar por las listas del partido para elegir a los líderes que quedaron en los primeros puestos en las consultas, se estaría haciendo un filtro democrático en las mismas para después medir el componente programático y así tener una representación real más cercana entre la política y la sociedad.

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